Crisis en el consell de Formentera

Jaque de Sa Unió a Córdoba: el presidente de Formentera se queda más solo en el gobierno

Siete de los ocho consellers de Sa Unió renuncian a sus cargos pero mantienen los escaños y dejan a Córdoba en una situación insostenible

Una votación durante el último pleno del mes de mayo del Consell de Formentera.  | C.C.

Una votación durante el último pleno del mes de mayo del Consell de Formentera. | C.C.

Carmelo Convalia

Carmelo Convalia

Los ocho consellers de Sa Unió (coalición del PP y Compromís) con competencias en el equipo de gobierno, «ante el comportamiento irracional y temerario del presidente [Llorenç Córdoba], que solo piensa en la silla», anunciaron ayer a través de un comunicado su renuncia «como miembros de la Junta de Gobierno, como vicepresidentes y como consellers del equipo de gobierno». Así empieza la nota de prensa de Sa Unió, aunque en realidad solo son siete los consellers que, de momento, han firmado su renuncia ya que Artal Mayans, conseller de Vivienda y Turismo, "apoya el comunicado", según aseguró el portavoz, Óscar Portas, pero todavía no ha firmado su renuncia, porque se va a tomar este fin de semana para pensárselo y "el lunes firmará", indicó el portavoz de Sa Unió.

Esta coalición conservadora ganó las elecciones locales y autonómicas en mayo de 2023, tras 16 años de gobiernos progresistas, con Córdoba como candidato. 

Los ocho consellers de Sa Unió afirman en su comunicado que siempre han contado «con el apoyo de los dos partidos que forman la coalición [PP y Compromís]». «Hemos trabajado para aportar estabilidad a la institución en momentos muy complicados», indican:«Por responsabilidad institucional, hemos tomado las decisiones necesarias que cada situación exigía», añaden. 

También destacan que han realizado «multitud de esfuerzos por intentar conducir de la mejor manera esta crisis» y en este sentido recuerdan el pleno del pasado mes de mayo: «Llegamos a retirar dos propuestas en contra del presidente como gesto de buena voluntad y poder llegar a un acuerdo». En ellas, reclamaban que Córdoba distribuyera sus áreas de gobierno entre los consellers y que saliera del consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Balears.

Sa Unió pierde la mayoría

Los propios consellers admiten que en la actualidad, «Sa Unió no tiene mayoría absoluta»: «La perdimos el día que expulsamos a Llorenç Córdoba de la coalición por sus acciones en contra del buen gobierno. Todos somos conscientes de que el Consell Insular no puede continuar así tres años que quedan de mandato». «Los ocho consellers de Sa Unió tenemos la capacidad y somos capaces de salir adelante con este gobierno, pero es imposible con Llorenç Córdoba como presidente», sentencian.

Recuerdan que llevan meses pidiendo su dimisión «por su falta de ética, por falta de confianza, por no sacar adelante su trabajo y por crear problemas en lugar de dar soluciones». «La lógica nos dice que si tuviera que dimitir alguien, para que el gobierno pudiera continuar, debería ser él para que siguieran los otros, y no los ocho para que continuara uno», agregan.

Durante las negociaciones, José Manuel Alcaraz, presidente del PP de Formentera, ha llegado a plantear su dimisión si él era el obstáculo, pero los ocho consellers de Sa Unió se niegan a gobernar en esas condiciones con Llorenç Córdoba, con el que no mantienen ningún tipo de comunicación.

La respuesta de Córdoba

La reacción del presidente del Consell de Formentera, Llorenç Córdoba, a la renuncia de todos los cargos de responsabilidad de los consellers, no se hizo esperar. El presidente interpreta la decisión como un «ultimátum» que no acepta, aunque la renuncia de los consellers de Sa Unió sea una realidad, ya que la firmaron ayer por la mañana.

Córdoba calificó de «vergonzosa y cobarde» la postura de los consellers de Sa Unió, porque a su entender pone de manifiesto que Sa Unió «se preocupa más por los intereses de una única persona que por el interés de todos los formenterenses, que es a quienes nos debemos todos y cada uno de los políticos de la isla». Y es que lo «decente» hubiera sido que renunciaran tanto a su cargo de consellers como a su acta para que pudieran entrar otras personas que sí que quieran trabajar por el bien de la isla. Estas alusiones son en referencia al conseller y presidente del PP de Formentera, José Manuel Alcaraz, que ha llegado a proponer su dimisión como conseller durante las negociaciones, dejando su acta para solucionar el problema, extremo que Córdoba no cita, y que el resto de los compañeros de Alcaraz de Sa Unió no admite «porque no quieren gobernar con Córdoba», según fuentes de Sa Unió.

Córdoba se aferra a su cargo y entiende que lo que ha hecho Sa Unió es «un ultimátum que le han planteado y que ha consistido en que, si no se readmitía a José Manuel Alcaraz en el gobierno con las mismas competencias que ostentaba hasta la fecha de su destitución, todos los consellers de Sa Unió dimitirían de sus cargos, pero no dejarían sus actas», que es lo que finalmente ha pasado.

Reacciones de la oposición

El PSOE de Formentera calificó ayer de «espectáculo vergonzoso e irresponsable» el anuncio de dimisión de los consellers de Sa Unió. En un comunicado, los socialistas critican que la coalición conservadora ha dejado un Consell «ingobernable», como resultado de «una guerra personal entre los miembros del equipo de gobierno», poniendo en peligro la gestión de la institución, y lamentan que Sa Unió «ha perdido totalmente el rumbo». Por su parte, GxF manifestó que lo que está pasando «es esperpéntico» y exigió la «dimisión y la entrega de las actas del presidente y los consellers de Sa Unió».

Así estalló la crisis en el seno del equipo de gobierno estalló a finales de noviembre del pasado año, después de que el presidente del Consell y diputado en el Parlament balear anunciara que se planteaba dejar de mantener «el apoyo incondicional» a la presidenta del Govern, Marga Prohens. Más tarde trascendió que, como confirmó el Govern, pedía sobresueldos para mantener su fidelidad. A partir de ese momento el distanciamiento entre los ocho consellers de Sa Unió y el presidente fue creciendo, con graves descalificaciones cruzadas e incluso recurriendo a los tribunales. 

El presidente presentó una denuncia por la filtración de la grabación de una conversación que tuvo con el exvicepresidente tercero y líder del PP de la isla, José Manuel Alcaraz, en la que, efectivamente, se le escuchaba pedir 4.000 euros más al mes. 

En ese momento, sus compañeros de coalición pidieron su dimisión, mientras él hacía lo propio con la vicepresidenta primera, Verónica Castelló, y el propio Alcaraz, al que finalmente terminó destituyendo como conseller de Promoción Económica y Administración Insular. Córdoba asumió estas áreas de gobierno. Posteriormente, Sa Unió denunció a Córdoba ante Anticorrupción por los presuntos delitos de «prevaricación, cohecho, malversación de caudales públicos, negociaciones prohibidas a los funcionarios y tráfico de influencias», relacionados con la adjudicación de los quioscos de playa. 

Los desencuentros siguieron produciéndose hasta que en el pleno del pasado mes de mayo, los consellers de Sa Unió acordaron retirar dos mociones para quitar representación al presidente en el seno de la Autoridad Portuaria de Balears y para que redistribuyera sus áreas de gobierno. A cambio, ambas partes iniciaron conversaciones que se han prolongado dos semanas y que no han logrado ningún resultado positivo.