Crisis habitacional | Asentamientos

Unas 300 personas viven en las chabolas de Can Raspalls

La Policía Local de Sant Josep realiza visitas al campamento para recabar información y tener una estimación del número de residentes en este asentamiento

David Ventura

David Ventura

La Policía Local de Sant Josep calcula que el campamento chabolista de Can Raspalls acoge en la actualidad a unas 300 personas, la práctica totalidad de ellos trabajadores de temporada. Es un aumento muy considerable respecto al año pasado, cuando se estimaba que habitaban este solar algo más de un centenar de personas. Su extensión, de hecho, se ha duplicado, y abarca la totalidad de dos feixes situadas en la calle de ses Campanes.

El dato de los 300 inquilinos en el campamento ha sido recabado por la Policía Local tras numerosas visitas de reconocimiento, durante las cuales se mantienen contactos con los acampados y se registra el movimiento que se produce en la zona. Diario de Ibiza, que ayer visitó el asentamiento, ha podido comprobar que el número de tiendas de campaña ha aumentado considerablemente respecto al pasado mes de mayo. No se descarta, por tanto, que en las próximas semanas los habitantes superen holgadamente los tres centenares.

Visitas constantes

Calcular el número es complicado porque la gran mayoría de los habitantes de este asentamiento trabaja y no suelen encontrarse físicamente en él. Además, ya no se puede realizar la contabilidad de que cada tienda de campaña pequeña corresponde a un inquilino y la grande a un grupo de dos o tres, ya que cuando los acampados logran construirse una chabola con palés, la tienda pequeña no la desmontan sino que la usan como almacén de sus enseres personales. La única manera de realizar una estimación ajustada es mediante constantes visitas que permitan seguir la evolución de esta población flotante.

Los residentes del campamento de Can Raspalls confirman estas visitas de la Policía Local, la última de las cuales se produjo el pasado martes. «Vino la policía y nos trató bien», comenta Luis, nacido en Venezuela y que trabajar en el sector de la restauración: «Nos dijeron que están para ayudar, no para perseguir. Que mientras no hayan denuncias, podemos estar tranquilos. Pero que si hay robos, temas de drogas o si hacemos fuego, tendrán que intervenir. Ellos saben que estamos aquí para trabajar, así que no tenemos problema».

«Nos preguntaron cuánto tiempo llevamos aquí, me pidieron el pasaporte y nos preguntaron cuánta gente vivía en las tiendas nuevas que se han instalado aquí al lado», explica Viviana, otra residente en el asentamiento y que es de nacionalidad colombiana: «Nos pidieron también que recogiéramos la basura. Estaban preocupados porque han visto que, al haber muchas más gente, se ha empezado a acumular basura».

«No se puede desalojar»

Desde el Ayuntamiento de Sant Josep aclaran que, al estar el asentamiento en unos terrenos privados, su capacidad de actuación está limitada: «Nosotros nos mantenemos en contacto con el propietario del terreno, pero si no hay una denuncia de la propiedad y si no lo dictamina un juez, no se puede desalojar a estar personas».

«Se realizan reconocimientos de la zona de manera rutinaria porque se trata de un problema que no solo afecta a la propiedad de los terrenos, sino al conjunto del municipio. Eso nos sirve también para ver el movimiento que se produce», comenta un portavoz del Consistorio, quien confirma el hecho de que, tras las múltiples visitas al campamento, sus inquilinos «son gente que tiene un trabajo».

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