Atención sociosanitaria

Plantón contra la falta de personal para atender a los mayores del Hospital Residencia de Cas Serres

Los sindicatos advierten de la fuga de profesionales de este centro a las residencias del Govern o al Ib-Salut para tener mejores condiciones laborales

Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

El personal del Hospital Residencia Asistida de Cas Serres salió este viernes por la mañana a la calle en su primera movilización de protesta por la sobrecarga laboral que sufren, debido a la falta de sustituciones para los trabajadores que están de baja o de vacaciones. Según denuncian, esta carencia, que se arrastra desde hace dos años, les obliga a multiplicarse para atender adecuadamente a los residentes. Por su parte, el Consell de Ibiza, de quien depende este centro, encargará una auditoría para evaluar la organización y calidad del servicio.

Cerca de sesenta trabajadores del hospital residencia se concentraron a las doce del mediodía para arrancar su campaña de protestas. En caso de no recibir una respuesta satisfactoria por parte de la Administración, las concentraciones se retomarán los dos próximos viernes: el día 21 en Cas Serres y el 28 frente a la sede del Consell de Ibiza. En estos momentos, el hospital residencia cuenta con una plantilla que ronda las 160 personas para un centenar de ingresados, en su gran mayoría personas mayores.

Los motivos

La reivindicación principal de los manifestantes es que se ponga remedio «a la política empresarial que se sigue en el centro, por la que no se sustituyen las ausencias de los trabajadores», apuntaron los delegados sindicales de la Unión General de Trabajadores (UGT) en el Consell, Diego Ruiz y Juan Luis Núñez.

De esta manera, ya hace más de dos años que, cuando alguien de la plantilla se va de vacaciones o sufre una baja, no se recurre a otra persona para cumplir con su función, como se venía haciendo anteriormente. «Esta mañana mismo [por la de este viernes], faltan siete trabajadores por estos motivos, de manera que el resto tiene que asumir un sobreesfuerzo para que no afecte a los usuarios», advirtieron los delegados.

El Hospital Residencia Asistida de Cas Serres cuenta con una bolsa de trabajo para cubrir estas sustituciones, "pero está vacía"

Igualmente, se da el caso de personal que no puede irse de vacaciones en las fechas deseadas, o solicitar los permisos de libranzas que les permite la ley, a causa de necesidades organizativas. Según apuntó Ruiz, hace pocos días un trabajador recibió la notificación de que ya no podía disfrutar de un permiso a finales de junio que había solicitado el pasado mes de abril.

Se da la circunstancia de que el Hospital Residencia Asistida de Cas Serres cuenta con una bolsa de trabajo para cubrir estas sustituciones, «pero está vacía». Encontrar al personal necesario para corregir estas deficiencias se antoja más que difícil no solo por el problema del acceso a la vivienda. Como recuerdan los representantes sindicales, en estos momentos los servicios del Ib-Salut o las residencias del Govern balear ofrecen mejores condiciones laborales, tanto en horarios como en sueldos. «Se ha creado una bola de nieve que provoca que no sea atractivo venir a trabajar a este centro», sentencian.

El agravio

Las pancartas que sostienen los trabajadores a las puertas del hospital residencia dejaban bien claro el malestar que sufren por la desigualdad con sus homólogos en la administración autonómica. «Recortes en la sanidad matan a la sociedad», «Con los mayores no se juega», «Basta ya de agravios, por las 35 horas», «Por la cobertura total de turnos y jubilaciones», rezaban los lemas.

Las jornadas ordinarias en el hospital de Cas Serres son de 37,5 horas semanales, mientras que en las residencias para mayores del Govern o en el Ib-Salut se han reducido a 35. La otra comparativa discriminatoria para la plantilla sociosanitaria del Consell de Ibiza es que no se benefician del complemento para puestos de difícil cobertura, que sí reciben sus colegas en la administración autonómica. En este último caso, el personal de enfermería ha pasado a cobrar unos 300 euros más al mes y los auxiliares de enfermería, más de 200.

Diego Ruiz, durante su comparecencia ante los medios.

Diego Ruiz, durante su comparecencia ante los medios. / Toni Escobar

Con esta diferencia, no solo se perderá el interés por ingresar en el bolsín de sustituciones, lamentan los manifestantes, sino que muchos de los profesionales del centro se cambiarán de administración en cuanto tengan la posibilidad. De hecho, según UGT, este paso ya lo han dado 15 personas del centro asistencial de Cas Serres, entre fijos e interinos, en los últimos dos años.

Ruiz y Núñez explicaron que se trató este agravio comparativo por el plus de difícil cobertura en una reunión con el presidente, Vicent Marí, el pasado 29 de mayo. «Nos dijo que el Consell no puede implementarlo porque no tiene potestad legislativa. Sabemos que es difícil, pero es necesario que se busquen fórmulas y medidas inmediatas», indicaron.

Los usuarios, lo primero

«Más allá de este tema económico y de horarios, nuestra preocupación principal son los residentes. Se trata de un tipo de paciente que requiere de cuidados muy especiales y una vocación tremenda. Cuesta mucho formar al personal para ello y no podemos permitirnos que se vaya», subrayó José Antonio Oller, que lleva 13 años como médico en Cas Serres.

«Cuando falta un celador de una planta, que obliga a otra persona a repartirse en dos plantas, ¿quién levanta a los pacientes de la cama o cómo se vuelven a acostar? Y si falta una auxiliar, ¿cómo se hacen las higienes? Estamos obligados a multiplicar nuestro trabajo para que esto funcione», sentenció Oller.

El Consell encargará una auditoría para evaluar, "de manera rigurosa y pormenorizada" la estructura del centro de Cas Serres

Por su parte, el Consell emitió ayer un comunicado para mostrar su respeto por estas movilizaciones e indicar que «se trabaja por ofrecer el mejor servicio a los usuarios». Para ello, la consellera de Bienestar Social, Carolina Escandell, anunció que se encargará una auditoría para evaluar, «de manera rigurosa y pormenorizada la estructura [del hospital residencia] a todos los niveles: económico, de personal o el índice de absentismo». «El objetivo es blindar y garantizar la atención a nuestros usuarios buscando un equilibrio con los derechos de los trabajadores», incidió Escandell en el comunicado.

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