Can Ventosa

Danza en Ibiza para cambiar vidas en Nepal

El Centro de Danza organiza el 15 y el 16 de junio su festival de fin de curso solidario en favor de la Fundación Vicente Ferrer

La academia de baile de Ibiza y la ONG celebran 25 años de colaboración

Una de las actuaciones del festival del Centro de Danza de 2022.

Una de las actuaciones del festival del Centro de Danza de 2022. / TREBUJENA PÉREZ

Maite Alvite

Maite Alvite

La relación de colaboración entre el Centro de Danza y la Fundación Vicente Ferrer dura ya 25 años, en los que la academia ibicenca ha contribuido con el esfuerzo y la implicación de su alumnado a mejorar la vida de muchas personas en Anantapur, una de las zonas más pobres de la India, y ahora también en Nepal. Es a este país asiático al que irá destinado el dinero que se recaude en taquilla este próximo fin de semana en el festival solidario anual de la escuela de baile, que se llevará cabo en el auditorio de Can Ventosa. Habrá dos funciones, el 15 y el 16 de junio, las dos a la misma hora, las seis y media de la tarde.

En el Centro de Danza llevan todo el curso preparándose para esta cita, en la que participarán 120 alumnas y alumnos de nivel medio y avanzado. El espectáculo, que durará en torno a una hora y media, contará con doce números, que son una muestra de todos los estilos de baile que se trabajan en la academia.

De ‘Don Quijote’ a Justin Timberlake

La danza clásica, a la que esta escuela de Vila da especial importancia, será la que abra el festival con un montaje de 20 minutos que ha coreografiado su directora, Marisol Roig-Francolí, compuesto de variaciones clásicas del repertorio del ballet ‘Don Quijote’ de Ludwig Minkus. En el programa se han incluido también «varias actuaciones de contemporáneo» y «una pincelada de flamenco fusión» con una coreografía preparada por Francisco Torres Haro inspirada en la saga cinematográfica ‘Piratas del Caribe’. Para cerrar la segunda parte saldrá a bailar el alumnado de danza moderna, que rendirá tributo al famoso cantante y bailarín Justin Timberlake con varias piezas creadas por la profesora Juana Silva.

El festival contará, además, con «la participación altruista» de tres invitadas, Raquel Ortiz, Lorena Riera y Claudia Roldán, tres bailarinas profesionales, exalumnas del Centro de Danza, que han querido aportar su granito de arena a este evento solidario.

Imagen de archivo de Marisol Roig-Francolí y Mónica Marí en la sede de Diario de Ibiza.

Imagen de archivo de Marisol Roig-Francolí y Mónica Marí en la sede de Diario de Ibiza. / J.A. Riera

Con la entrada, 10 euros por persona, el público que asista a las galas de este fin de semana estará contribuyendo a financiar el programa en favor de la infancia que lleva a cabo la Fundación Vicente Ferrer en Nepal.

«El dinero se destinará a pequeñas organizaciones locales nepalíes con las que hemos establecido alianzas desde 2018 y que nos ayudan a prestar atención especial a menores con discapacidad y ofrecer apoyo educativo a las niñas y niños en situación de vulnerabilidad, como es el caso de los que viven alrededor de las fábricas de ladrillos», explica Isabel Pizà, delegada en Balears de esta ONG.

Ayuda a proyectos educativos

Por otra parte, en estos 25 años de colaboración, con sus festivales solidarios anuales y con su implicación en los eventos organizados en Ibiza por la Fundación Vicente Ferrer, el Centro de Danza ha ayudado a hacer realidad «muchos proyectos educativos y culturales» en los estados indios de Andhra Pradesh y Telangana. Lo resalta Mónica Marí, una de las representantes de la Fundación Vicente Ferrer en las Pitiusas.

Marí también subraya cómo iniciativas solidarias como las galas de baile anuales del Centro de Danza contribuyen a dar a conocer entre la sociedad ibicenca la labor que desarrolla la organización no gubernamental para el desarrollo fundada por Vicente Ferrer en 1969 en Anantapur (India).

Es habitual que en estos festivales de fin de curso de la academia de baile ibicenca se instale un puesto de la ONG donde se ofrece información, por ejemplo, para apadrinar niños y se ponen a la venta «productos de colaboración activa» elaborados artesanalmente por las mujeres a las que presta ayuda la Fundación.

Pizà solo tiene palabras de agradecimiento para la que considera «una embajadora» más de la ONG: «Quiero destacar la generosidad, humildad y fidelidad que ha demostrado estos 25 años Marisol Roig-Francolí, que con sus galas solidarias anuales ha contribuido a cambiar muchas vidas».

«Para mí el Centro de Danza es una academia de baile y de valores», afirma la delegada balear de la Fundación Vicente Ferrer respecto a la labor de sensibilización que lleva a cabo Roig-Francolí con su alumnado, al que mantiene al tanto de todos los proyectos que se financian gracias a sus esfuerzos.

La directora de la academia de danza ibicenca todavía recuerda la cara de emoción que pusieron sus alumnas cuando les mostró el vídeo de un baile que les habían enviado en señal de agradecimiento desde «una escuela inclusiva de Anantapur para niños con problemas auditivos y de vista». Tampoco olvida el día que conoció en persona a Vicente Ferrer, en una charla que dio en Ibiza. Se enamoró de su personalidad y de su proyecto, un amor que ya por las bodas de plata y que tiene visos de ir para largo.