Religión

Viaje a las entrañas de la cofradía más antigua de Ibiza

Con motivo de su 134 aniversario, la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio organiza una jornada de puerta abiertas, en la que, entre otras cosas, da a conocer a los visitantes tanto la historia de la hermandad como la de su sede, la iglesia de Santo Domingo

Maite Alvite

Maite Alvite

Los preparativos de la primera jornada de puertas abiertas de la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio comienzan temprano. A las ocho de la mañana su presidenta, María Nieves Jiménez Bonet, y otros miembros de la asociación religiosa más antigua de Ibiza ya están inmersos en el montaje del evento en su sede, la parroquia de San Pedro, conocida popularmente como iglesia de Santo Domingo o el Convent. La ocasión lo merece: Tal día como hoy (por ayer), hace 134 años nació la hermandad «con el propósito de promover, mantener el culto y venerar al Santísimo Cristo del Cementerio», una imagen a la que «se le atribuye la protección de la isla de contagios y epidemias» y por la que ya entonces existía una gran devoción en Ibiza.

«El 1 de junio de 1890 se repartió una hoja impresa proponiendo la fundación de la cofradía. Firmaron esta invitación Jaime Cardona y Juan Torres Ribas, posteriormente obispos de Sión y de Menorca». Esta información aparece en los folletos que se han impreso para la jornada de puertas abiertas. Se pueden encontrar en uno de los puestos instalados en la plaza-mirador del San Crist del Cementeri, situada en la parte posterior del templo. El estand, flanqueado por el estandarte antiguo de la cofradía y el que se emplea desde 2002, lo atienden María Loayza y Fany Tur, ambas costaleras del Ecce Homo, una de las imágenes de la cofradía, junto a la titular, el Santísimo Cristo del Cementerio; y ‘La Borriquita’.

Aunque todavía no hay mucha circulación por la zona, algunos curiosos, sobre todo extranjeros, se acercan a echar a un vistazo. Lo que más les llama la atención del puesto es el hábito de la hermandad, que está expuesto sobre un maniquí. «De la vestimenta, lo único que ha cambiado es la capucha, que antiguamente era más corta», explica Tur, que lleva 30 años en la asociación religiosa, «desde que las mujeres pudieron entrar en la cofradía».

A solo unos pasos hay una cruz de penitentes decorada con flores con los colores de la hermandad. Está instalada estratégicamente junto a una de las ventanas de la capilla del Cristo del Cementerio, desde la que, si no estuviera cerrada, se podría ver de frente la imagen. «Antiguamente muchísima gente venía aquí a rezar», explica María Nieves Jiménez mostrando una pequeña ranura situada en el alféizar «donde se depositaban ofrendas y donativos».

La cruz de penitentes decorada con flores.

La cruz de penitentes decorada con flores. / Toni Escobar

El siguiente puesto está dedicado a la banda de cornetas y tambores de la cofradía, fundada a finales de los años 70 y que, según detalla la presidenta, «es la más antigua de Balears». En el estand se exhibe su banderín; el último uniforme de sus músicos, estrenado la pasada Semana Santa; instrumentos antiguos; y fotos.

También se pueden contemplar otras instantáneas, de las imágenes y las procesiones de la cofradía, siguiendo el recorrido por la plaza-mirador. Hay un puesto donde se ofrecen hierbas ibicencas, bizcochos y coca hecha por las monges tancades de Dalt Vila y otros dos en los que dos monitoras de S’Espurna preparan actividades para los más pequeños.

Las cofrades Nieves Tur y Encarna Cáceres están a cargo del estand de merchandising de la asociación religiosa, donde se pueden adquirir desde rosarios hasta ‘palabritas de Dios’.

Mientras, en el interior, tres alumnos de la Escuela de Música de Santa Eulària, Marcelí Griffiths, Catiana Marí y Marta González, ensayan el concierto de piano, chelo y violín que ofrecerán a partir de las 11.30 horas. Les acompañan dos profesoras, Neus Guasch, y Neus Colomar, que ejercerá de pianista acompañante.

Tesoros históricos

Tanto la entrada principal del Convent como un acceso trasero están abiertos para que el público pueda admirar el interior de la «casa» de la cofradía. Por allí entra una pareja australiana, Tanya y David, que se detienen a hacer fotos en su pequeño patio interior ajardinado, separado por una verja del claustro del Ayuntamiento de Ibiza. Antes, han pasado por un cuarto donde se almacena en armarios la colección de faldones del Cristo del Cementerio, «todos ellos donados». Hay dos expuestos, uno de ellos «confeccionado con tela de payesa». Estas prendas, recuerda Jiménez, tradicionalmente se exponen durante el Novenario del Santísimo Cristo del Cementerio, que todavía tiene más historia que la propia cofradía, ya que el primero data de 1864, año en el que una gran epidemia de cólera causó miles de muertes en las Pitiusas.

La presidenta y el conciliario de la hermandad, José Martínez, párroco de Santo Domingo, recorren el interior del inmueble pendientes de los visitantes para facilitarles toda la información que precisen sobre la asociación y la propia iglesia, que «se empezó a construir en 1592» empezando por la capilla del Rosario.

«Los frailes dominicos llegaron a Ibiza en 1580 y se instalaron en Jesús, pero luego, buscando refugio de los frecuentes ataques berberiscos, se trasladaron al recinto amurallado de Dalt Vila, donde la Corona les cedió un solar para edificar un convento y un templo», relata Jiménez.

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El primer libro de cuentas de la cofradía. / Toni Escobar

De la primera imagen del Santísimo Cristo del Cementerio, que en 1936, durante la Guerra Civil, quemaron los milicianos y lanzaron por el acantilado, solo queda como testimonio un foto ubicada justo encima de la entrada del despacho del párroco.

Con motivo de esta jornada de puertas abiertas, en las instalaciones del Convent se exponen diferentes elementos que «dan fe de la historia» de la cofradía. Hay instantáneas de distintas épocas y en la capilla de San Antonio, una vitrina. Allí se exhiben, por ejemplo, el primer libro de cuentas de la asociación religiosa folletos de Novenarios y un libro de firmas de gente relevante, que aparece abierto por la dedicatoria del antiguo obispo de Ibiza, Vicente Juan Segura.

En la capilla del titular de la hermandad, junto a la talla, hay un retrato del fundador de la cofradía, Jaime Cardona Tur, vicario general castrense, obispo de Sión y patriarca de las Indias Occidentales. «En esta imagen lleva una cruz pectoral de la Orden de San Hermenegildo que fue regalo del rey Alfonso XIII y que él dejó en testamento al Santísimo Cristo del Cementerio», detalla la presidenta.

Atesora en su cabeza muchos detalles y curiosidades de su cofradía, que disfruta compartiendo con cualquiera que se interese por el tema. «Este aniversario, aunque 134 no sea una fecha redonda, es muy importante para nosotros», asegura Jiménez, que no puede evitar emocionarse recordando a todos los cofrades que desde 1890 han trabajado para perpetuar el culto al Santísimo Cristo del Cementerio.

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