Siete mujeres en el «largo» camino de liderar el mundo
La diseñadora Charo Ruiz reúne a seis profesionales relacionadas con Ibiza para hablar, con motivo del 8M, del liderazgo femenino y de la importancia de invertir realmente en las mujeres

Charo Ruiz, impulsora del encuentro / Sayana cairo

¿La sociedad invierte en las mujeres? ¿Alguna vez han sentido que no creían en ellas? ¿Tienen que trabajar más para que las valoren lo mismo que a un hombre? ¿Han tenido que luchar mucho para hacerse un hueco? ¿Para hacerse ver y oír? Son algunos de los temas sobre los que seis profesionales de la isla reflexionan, junto a la diseñadora Charo Ruiz, en la campaña que, como ya es tradición, presenta la creadora con motivo del 8M.

Las siete mujeres emprendedoras que han participado en el encuentro / Sayana cairo
Patricia Valle, escritora y actriz
«He luchado contra mi propio machismo, condescendencia y rechazo, y con el de fuera»
«Que las mujeres podamos usar nuestra voz es algo muy reciente en comparación con la cantidad de siglos en los que los hombres han tenido la palabra», afirma Patricia Valle, actriz y escritora. Y no es poca cosa: «Las palabras son poderosísimas. Son capaces de cambiar y de crear realidades. Y las palabras más difíciles de usar bien son las que nos decimos a nosotras mismas. Esas palabras son capaces de acercarnos o no a liderar nuestros propios proyectos, que es el liderazgo que me interesa».

Patricia Valle, escritora y actriz. / Sayana Cairo
Cuando oye hablar del boom de la literatura femenina, la autora de ‘Glory box’ siente «como si para mucha gente fuera una rabieta de niñas, un capricho», algo que ya se les pasará: «Realmente estamos ocupando un lugar que es nuestro, que siempre lo ha sido y que se nos había vetado. Reconoce que el feminismo se lo está enseñando «todo», pero que para llegar a este punto ha tenido que luchar mucho: «Contra mi propio machismo, mi propia condescendencia y mi propio rechazo y, después, contra el rechazo, el machismo y la condescendencia de fuera».
De hecho, confiesa que comenzó a leer a mujeres «tarde», ya que «ni en el colegio ni en la universidad había referentes femeninos». Llegar a los objetivos no es fácil, y no pocas veces se logran cosas que los demás no esperan que consigas, indica. Cuando lo consigue se siente «cansada», reconoce, pero también «orgullosa»: «Es valiente e, incluso, un acto político, defender tu espacio y tratar de tener tu voz». En este momento, explica la escritora, se siente «agradecida» a todas las mujeres «que han abierto camino antes y las que lo siguen haciendo ahora». «Sin referentes en los que apoyarnos es muy difícil que podamos salir de esa idea que ha estado tan presente tanto tiempo de que la mujer, especialmente en la literatura, era, en todo caso, musa o amante, pero nunca parte activa», reflexiona.
Laura de Grinyo, ceramista
«No podemos hablar de progreso sin la mujer»
«Creo que la palabra liderar en esta sociedad tiene una connotación muy masculina. Intento darle la vuelta en mi día a día», comenta Laura de Grinyo, ceramista ibicenca. Una de las imágenes que se le vienen a la cabeza cuando piensa en la isla de su infancia tiene, precisamente, a las mujeres como protagonistas: «Es algo que me impactaba y que ahora ya no veo: las señoras ibicencas en el paseo de Vara de Rey yendo a hacer la compra, a tomar el sol, a hablar entre ellas...». Siente «nostalgia» por esa Ibiza que ya no está y pena por la muerte de los almendros, que ya no florecen. A pesar de eso, defiende que en la isla «reina» el poder femenino.

La ceramista ibicenca Laura de Grinyo / Sayana Cairo
Ese «darle la vuelta» a la connotación masculina de liderar supone anteponer «el bien general, el bien común» al propio beneficio. «Estar al servicio del todo», comenta la ceramista: «Eso, muchas mujeres lo tenemos en cuenta. Luego está el hecho de tener que escoger entre la vida personal y la profesional, una carrera exitosa. Para mí, no existe una carrera exitosa si mi vida personal no me acompaña en ella, si no está presente». «No podemos hablar de progreso sin la mujer», destaca, rotunda De Grinyo, que continúa: «Además de dar vida, las mujeres sostenemos, generamos, apoyamos. Hay un espíritu de manada entre nosotras que es innato. Sin esa manada no podemos progresar».
La ceramista recuerda que la sociedad les ha dicho a las mujeres que tienen que «callar, escuchar, ser discretas, no llamar la atención». «Eso, para un hombre, es todo lo contrario: cuanto más brillen, cuanto más griten, más parece que se les escucha», señala la ibicenca, que muestra su rebeldía contra esos roles: «Como mujer siento que tengo el deber de alzar la voz por las que no la han alzado. Mostrar mi creatividad como se me ha dicho que no la mostrara, sucumbir a mi arte». De Grinyo está convencida de que seguirá sorprendiéndose a ella misma. Y a los demás. «Sé que he dejado atrás a personas que se han sorprendido de lo que he hecho, de lo que estoy haciendo y de lo que haré», indica antes de confesar que ella se admira, también de lo que hacen otras mujeres. «Es maravilloso sorprenderse», asegura.
Liz Mendez, estilista y diseñadora
«La tecnología no está ayudando a la igualdad, retrocedemos»
«Las mujeres tenemos que trabajar el doble para que se nos reconozca igual que a un hombre. En dinero y en estatus», afirma Liz Mendez, estilista y diseñadora, que explica que creció en un «ambiente muy masculino» debido al fallecimiento de su madre: «Tuve que encontrar mi voz para tener seguridad y objetivos», recuerda la emprendedora, que asegura que Ibiza en general y, concretamente, la pista de baile, es el lugar en el que ha sentido que había más igualdad. Todo lo contrario que en algunos países de Asia, a donde suele viajar en invierno: «La industria sexual es desmoralizadora. Ver a chicas jóvenes en la parte de atrás de motos, con hombres, y saber lo que está pasando es algo que me enfada. Ellas no tienen elección. El tráfico sexual es algo que requiere de nuestra atención y ayuda».

La estilista y diseñadora Liz Mendez. / Sayana Cairo
Mendez tiene esperanzas de cara al futuro a pesar de tener claro que en los últimos años la sociedad ha dado pasos atrás: «Con las redes sociales: apariencia física, dismorfia corporal, depresión... Las jóvenes de hoy en día se enfrentan a la imagen perfecta. Se pone mucho peso sobre esto y no sobre el intelecto o la creatividad. Hay que premiar no sólo por el físico». «La tecnología no está ayudando. Quitaría TikTok y los móviles y haría que la gente leyera y volviera a ser soñadora», indica. Cambiar eso, afirma, depende de las propias mujeres: «El mundo se ha convertido en un lugar loco y todos merecemos igualdad».
Jessica May, activista de bienestar holístico
«He dudado de mí misma por creencias preconcebidas y los miedos que proyectaban en mí»
«Ha habido momentos en los que he dudado de mí misma: creencias preconcebidas, heredadas de mi familia, o los propios miedos que proyectaba en mí la gente», afirma Jessica May, que confiesa que creer todo eso te sitúa «en un lugar bastante oscuro» al que hay que plantar cara: «Preguntarte por qué no estás fluyendo y darte cuenta de que no es lo que tú crees sino lo que creen los demás». Tomarse tiempo y resurgir de esa zona oscura, esa resiliencia construida desde las tinieblas hasta «el resurgir como un ave fénix», otorga «poder», defiende May, que explica que no ha sido «fácil de digerir» ver que no creían en ella: «Lo escuchas, pero a veces es simplemente ruido».

La activista de binestar Jessica May. / Sayana Cairo
La maternidad ha sido el momento en el que, curiosamente, más y menos ha sentido la importancia de ser mujer: «Por un lado sientes que da igual ser o no mujer porque mi marido y yo criamos a nuestros hijos por igual, pero por el otro sí importa ser mujer para concebir un hijo, llevarlo dentro en el embarazo, dar a luz y nutrirlo con tu cuerpo. Por eso doy gracias por ser mujer». A las niñas que dudan de ellas mismas May tiene claro qué les diría: «La gente sólo conoce lo imposible hasta que alguien tiene el coraje de hacerlo realidad». También les diría que empiecen su camino antes de estar listas, que busquen formas de motivarse ellas mismas, se rodeen de gente que las inspire, no se desvíen del camino y, a pesar de lo que les digan, se quieran. «Quererse ayuda mucho frente al trabajo duro», concluye.
Paloma Bonder, empresaria
«Claro que hay gente que no cree en ti, te lo tienes que creer tú»
«Tienes que salir al mundo a contar de lo que eres capaz, a convencer a todos de que es posible. ¡Claro que en el camino hay gente que no cree en ti! Pero te lo tienes que creer tú», afirma Paloma Bonder, que asegura que cuando decidió emprender también hubo momentos en los que los demás creían en ella, pero ella no. «Fue muy importante en esos momentos tener gente que me dijo que sí, que era capaz. Lo mismo que hago ahora con los demás», indica la empresaria, que explica que crear su propio proyecto fue una cuestión de integridad.

Paloma Bonder, empresaria / Sayana cairo
Bonder está convencida de que, cuando se habla de apostar por la mujer «se habla más de lo que realmente se hace». En este sentido, considera que hay que «hablar mucho más» de la maternidad, de cómo combinarla con la carrera profesional o de tener que renunciar a una de ellas, «sea la maternidad o tu vida profesional». La empresaria está convencida de que el viaje hacia el liderazgo femenino «es largo». «Todavía hace falta que se dé el espacio. Me gustaría aprender a creer más en mí, a apostar más por mí. Creo que se me da mejor apostar por los demás», continúa Bonder, que defiende «la conexión humana» como parte de ese camino: «Donde yo no llego, llegas tú. Y si tú no puedes, yo te ayudo».
Sofía Gómez, fotógrafa
«Vamos caminando, pero nos falta ver la cumbre»
«Queda tanto camino por recorrer...», afirma Sofía Gómez, fotógrafa chilena afincada en Ibiza. «Como colectivo, las mujeres vamos caminando, pero todavía nos falta ver la cumbre», añade Gómez, para quien la igualdad comienza «por la igualdad de oportunidades para todos, sin importar el género». Aunque reconoce el avance «en comparación» con la generación de sus abuelos, reconoce también lo mucho que aún queda para la normalización de las mujeres como líderes.

La fotógrafa chilena Sofía Gómez. / Sayana Cairo
Como fotógrafa, cuando piensa en una imagen que represente esa idea, imagina una mujer «auténtica, que sabe lo que quiere, que es fiel a su propósito, que es buena guía e inclusiva con los demás». Una mujer con confianza, que se siente segura de sí misma pero que, al mismo tiempo, es «cálida y femenina». Para ella, conseguir llegar a la cumbre pasa por creer que se puede. Y poder pasa, a su vez, por ser fieles a lo que se siente, se piensa y se quiere. «Eso se hace difícil. Siempre están los miedos, las dudas, que te dificultan el camino y te hacen sentir que igual no lo puedes hacer, o que puedes fallar», reflexiona la fotógrafa quien, lejos de huir de esa vulnerabilidad, aboga por «darle un espacio», comprender por qué está ahí y, a pesar de ella, «tomar fuerzas, agarrar ganas y darle hacia adelante». «Si no es así, ¿cómo lo vamos a lograr? Como dicen en mi país: ‘¡Vamos! ¡Que se puede!’».
Charo Ruiz, diseñadora
«Los hombres han tenido más oportunidades que las mujeres»
«Ibiza es un lugar muy cosmopolita con las condiciones para tener mujeres que lideren grandes empresas», afirma la diseñadora Charo Ruiz, que considera que la «gran diferencia» entre hombres y mujeres es la maternidad.
La desigualdad, para ella, estriba en la diferencia de oportunidades: «En la moda, como en otros campos, los hombres han tenido más oportunidades que las mujeres, pero, por suerte, eso está cambiando», afirma la empresaria, que asegura que las mujeres «no tienen que disfrazarse para competir con los hombres» en el entorno laboral. «Cada vez hay más mujeres liderando proyectos en todos los campos», destaca.
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