Los ángeles sacan las tijeras en Ibiza

La Barber Angels Brotherhood organiza la segunda jornada de cortes de pelo y barba gratuitos para personas con pocos recursos con la participación de tres peluqueros que pusieron su material y su tiempo para regalar un nuevo peinado a treinta «invitados»

Las capas de corte están dispuestas sobre las sillas. En las mesas hay tijeras, máquinas de cortar pelo, peines y navajas. Un cartel recibe a la gente que va llegando al Casal d’Igualtat: Bienvenidos queridos invitados. Debajo luce el logo de los Barber Angels Brotherhoood, que este domingo acudían por segunda vez a Ibiza para cortar el pelo a personas con pocos recursos.

Quedan unos minutos para las 11.30 y ya está todo listo. «Falta Jose, que ahora llega. Íbamos a ser cuatro pero al final seremos tres», dice Pepe Pérez. En ese momento llega con una mochila negra a la espalda José María Calvo. «Aquí está, Joselito», anuncia Pepe. Calvo saca de la mochila todo lo que necesita y se prepara para empezar a retocar cabezas. «Vine la primera vez que se hizo y ya quedamos para seguir organizándolo Gemma (la que iba a ser la cuarta, pero este domingo estaba enferma) y yo. En ese momento ya fijamos esta fecha e iremos haciendo. Estamos empezando», cuenta Calvo mientras prepara sus herramientas.

Los ángeles también usan tijeras | FOTOS DE TONI ESCOBAR

Los ángeles también usan tijeras | FOTOS DE TONI ESCOBAR / Isaac Vaquer

La mañana se presenta movida. «Tenemos 30 personas y dos horas, así que esto va a ser pim, pam, pum», anuncia animado el peluquero. Pasan los tres primeros invitados y empieza el baile de tijeras.

Regalar tiempo

A Pepe y José María les acompañó el presidente de esta hermandad de peluqueros en España, Markus Schmitt. «Empezaron 20 barberos en Alemania realizando estas misiones en 2016 y ahora son más de 700 en toda Europa», explica Schmitt. Cuenta que los conoció a través de la televisión y no tardó en impulsar esta iniciativa en España desde Mallorca, donde ejercía. Los Barber Angels ya cuentan con 88 miembros en diferentes provincias que ponen en marcha estas jornadas periódicamente.

Los dos peluqueros de Ibiza estaban este domingo como invitados. «Me invitaron y me animé, ¿por qué no? Es lo que mejor sé hacer, cortar el pelo», apunta Pepe Pérez, impulsor en Ibiza de la iniciativa ‘Peluqueros solidarios’ que anualmente recauda fondos y alimentos para distintas entidades de la isla a cambio de cortes de pelo.

Los ángeles también usan tijeras

Los ángeles también usan tijeras / Isaac Vaquer

«Cuéntame, ¿cómo lo cortamos?», le pregunta Pepe al primer invitado, que le pide un corte sencillo, a máquina por los laterales y arriba a tijera un poco más largo. Mientras pasan ágilmente la máquina por la cabeza que tienen delante, Pepe y José María recuerdan sus inicios. Conversaciones de barbería. Ambos coincidieron en la academia en Barcelona. «Recuerdo que le comenté al profesor que tenía un problema. Algún día quería montar mi propio salón con mi nombre y no sabía si aquello funcionaría», bromea Calvo, que desde hace años cuenta con su propia barbería, J.M. Calvo.

Cuando terminan, los miembros de Voluntaris d’Ibiza, coorganizadores del evento van llamando. «¿El cuatro?», gritan como en la carnicería.

Fijar una fecha

La entidad Voluntaris d’Ibiza fue precisamente el catalizador que trajo a los Barber Angels a Ibiza el pasado mes de octubre. «Se pusieron en contacto con nosotros para que les ayudásemos a poner en marcha una acción en Ibiza, donde no habían venido nunca», cuenta Joan Sillero, presidente de la asociación, «por supuesto les dijimos que sí, nos pusimos a su disposición y pusimos en marcha la cita en octubre, con muy buena acogida».

Tanto en la anterior ocasión como esta, la convocatoria se hizo en los albergues y a través de las entidades que trabajan con personas sin vivienda. El Ayuntamiento de Ibiza pone el espacio, el Casal d’Igualtat, donde otra vez se cubrieron todas las citas. Es por ello que este domingo ya empezó a fraguarse la posibilidad de instaurar una fecha fija para estas jornadas de cortes de pelo a cargo de los Barber Angels, para que se convierta en una cita recurrente con fecha marcada en el calendario.

«Puede que sea el primer domingo del mes cada tres meses, para que la gente ya sepa que esa fecha es fija y cuente con ese corte de pelo periódico», explicaba la concejala de Infancia, Igualdad y Mayores, Sara Barbado. «Estas actuaciones son muy necesarias y se impulsan a través de un quid pro quo: las entidades nos plantean sus ideas y nos piden ayuda para impulsarlas y nosotros les planteamos los eventos que tenemos para contar con ellos. Es un toma y daca que beneficia a ambas partes», explica Barbado.

Los ángeles también usan tijeras

Los ángeles también usan tijeras / Isaac Vaquer

En la sala anexa a la que hace las veces de peluquería unas ocho o diez personas esperan su turno. Algunos se nota que hace tiempo que no pasan por el peluquero, otros tienen el corte más reciente. En cualquier caso siempre viene bien un retoque.

La sala de espera

Antonio pidió un corte de pelo «normal, corto por los lados y un poco más largo por arriba». cuenta que llegó a Ibiza hace un año, cuando murió su madre. Este profesional de la construcción vino a buscar trabajo, pero no ha tenido suerte ni con los empleos ni con los empleadores, para alguno ha estado trabajando un mes y luego no ha visto ni un euro. Ahora vive en la calle, «hay que seguir luchando», dice resignado.

A lo largo de este año ha acudido alguna vez al peluquero, «cuando hay dinero». La mayor parte de las veces ha tenido que acudir a amigos que tengan máquinas de pelar, «siempre hay alguien que se enrolla y te pela, pero no tiene nada que ver con poder venir a un profesional».

A su lado se sentaba Félix, que quería cortarse el pelo «un poco, arreglarlo pero no dejarlo muy corto, porque es invierno y hace frío». Este guía turístico jubilado habla siete idiomas. Además de castellano y catalán domina el alemán, el ruso, el francés, el inglés y el italiano. Estudió Traducción y ejerció como traductor para la Policía o los Juzgados. Ahora vive en el albergue municipal de la calle Vicent Serra y Orvay.

«¿A qué se debe que esté allí? Pues al mayor problema de esta isla: la vivienda. Es un asunto que clama al cielo», lamenta, señalando que ha vivido en varias ciudades europeas y nunca ha visto una problemática tan grave. Hasta hace algún tiempo vivía en ses Figueretes de alquiler con dos amigos. «Nos echaron porque no podíamos pagar, era un piso de una habitación carísimo». Tiene la esperanza de encontrar algo este invierno.

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