¿Dónde estará la pista de hielo de Ibiza?

Las actividades navideñas de Vila se extenderán hasta el parque Reina Sofía y Vara de Rey

Imagen de la pista de patinaje instalada el año pasado en la plaza Antoni Albert i Nieto

Imagen de la pista de patinaje instalada el año pasado en la plaza Antoni Albert i Nieto / V. Marí

A la espera de la presentación oficial del programa oficial del Ayuntamiento, las actividades de Navidad en Ibiza contarán este año con la novedad de que el Parque Reina Sofía pasará a convertirse en uno de sus puntos neurálgicos. Este espacio a los pies de la muralla renacentista y junto al Portal Nou albergará la pista de patinaje sobre hielo sintético, como sucedió en 2016, y, además, acogerá diversas actuaciones musicales con oferta gastronómica.

El Ayuntamiento de Eivissa ya ha sacado a concurso público el concurso para instalar esta pista en su nueva ubicación, después de largos años en la plaza Antoni Albert i Nieto durante las fiestas navideñas. Vila ofrece un presupuesto base de 45.000 euros a las empresas interesadas, que tienen de plazo hasta el próximo lunes para presentar sus ofertas.

La pista abrirá a diario desde el 2 de diciembre hasta el 7 de enero

La empresa deberá mantener la pista de patinaje en funcionamiento desde el sábado 2 de diciembre hasta el 7 de enero, según figura en las condiciones de la licitación. Además, deberá contar con una superficie mínima de 288 metros cuadrados.

S'Alamera

De esta manera, tal y como avanzó el concejal de Fiestas de Vila, Francisco José Torres, s’Alamera y sus alrededores, en el casco histórico de la ciudad, volverá a convertirse en el epicentro de la Navidad en Vila. En los últimos años, el protagonismo de las actividades en estas fechas recaía en el bulevar Abel Matutes y la plaza de Antoni Albert i Nieto.

La primer pista de patinaje sobre hielo en Vila, entonces real, se instaló el año 2001

La propia pista de patinaje se instalaba en esa zona desde 2006, salvo el lapso de 2016 y el parón del covid. Esta tradición comenzó en 2001 en la calle Murcia, donde ahora se levanta el colegio Sa Bodega. En sus orígenes, se trataba de una pista de hielo real, pero las molestias vecinales por los ruidos de los motores, además del gasto energético, provocaron que se recurriera a su versión ecológica.

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