¿Por qué han eliminado el arenero del parque infantil de sa Graduada en Ibiza?

El Ayuntamiento de Ibiza reforma el espacio de juego e instala el pavimento de corcho proyectado sobre la arena

Nuevo parque de sa Graduada.

Nuevo parque de sa Graduada. / A.D.E.

La reforma del parque infantil de sa Graduada, en Ibiza, no ha sido vista con buenos ojos por todas las madres y los padres. El Ayuntamiento ha eliminado el arenero e instalado el pavimento de corcho proyectado, algo que no ha gustado a algunos usuarios, que se lo han trasladado al Ayuntamiento a través de sus redes sociales.

Una madre ha asegurado que los niños necesitan "tierra, hojas, arena, agua" y, en definitiva "naturaleza, para poder experimentar". "Los niños necesitan caer al suelo, no encima de colchones, una lástima en la supuesta ciudad amiga de la infancia", lamenta. "No sé qué pensaría su tan reconocido pedagogo Francesco Tonucci de esto... pero creo que puedo suponerlo. ¿En qué momento se les pregunta a los niños qué quieren tener o no tener en los parques? Da pena la ciudad que se está quedando, por no hablar de los patios de los centros educativos, más cemento no pueden" tener, asegura esta madre.

El Ayuntamiento de Ibiza le ha respondido que afortunadamente existen en el municipio dos playas donde disfrutar de la arena. "El tener todo el suelo de arena en los parques infantiles no cumple con los estándares básicos de seguridad ni de accesibilidad, impidiendo a niños con movilidad reducida disfrutarlos como merecen", explica.

Además, la higiene es mucho más compleja de mantener, ya que "algunos residuos como las heces de pájaros quedan camuflados y son muy difíciles de detectar y limpiar, con los riesgos para la salud que ello conlleva, por no hablar de pequeños cristales o colillas", asegura el Consistorio.

Y recuerdan que los parques públicos y los areneros son un importante foco de infección por parásitos, debido, sobre todo, a que perros y gatos, tanto mascotas como los animales callejeros, pueden expulsar parásitos intestinales a través de las heces, contaminando el suelo y los espacios compartidos.

Por otra parte, los parques infantiles están regulados por normativas europeas que los ayuntamientos tienen que cumplir.

Fuente de bacterias

Si bien es cierto que los areneros son muy divertidos, son una fuente de bacterias, parásitos y otros gérmenes infecciosos. Entre ellas se encuentra la bacteria Clostridium difficile, que puede provocar diarreas leves e infecciones en el colon. Su eliminación es a veces compleja.

También puede encontrarse el Toxoplasma gondii, culpable de la toxoplasmosis, huevos del parásito ascaris y lombrices como los oxiuros, que provocan las temidas lombrices.

Según varios estudios, una quinta parte de los lugares públicos del mundo están contaminados con huevos de Toxocara, el canis y el cati, que tienen como huéspedes respectivamente a perros y gatos. Ambos animales excretan los huevos del parásito por las heces y son los principales agentes causales de la toxocariasis humana.

A veces la infección es asintomática, pero otras puede causar fiebre, tos, dolores musculares, pérdida de apetito, hepatoesplenomegalia (crecimiento del hígado y bazo), neumonitis, asma, alteraciones visuales, meningitis, vasculitis cerebral, encefalitis e incluso trastornos neurodegenerativos como convulsiones, demencia y déficits cognitivos.

Buena higiene

Por todo ello, los expertos indican que es importante una buena higiene de las manos antes (para no contaminarlo) y después de haber jugado en un arenero para evitar que los niños se las lleven a la boca estando sucias. Además, la propia geografía de la isla permite disfrutar de la naturaleza más allá de los parques infantiles y con menos peligros ocultos.

En esta imagen de 'Postales y fotos antiguas de Ibiza' se puede ver cómo era el parque en los 70, cuando las medidas de seguridad brillaban por su ausencia, más allá de la existencia o no de areneros. Eran otros tiempos.