Incendio mortal en Sant Antoni: «Escuché golpes y a alguien que decía ‘no puedo’»
El incendio de una casa del barrio de ses Païsses la madrugada del jueves provocó la muerte de un hombre de 78 años, mientras que se salvaron su mujer y la cuidadora del matrimonio

Galería de imágenes del incendio en una casa de Sant Antoni / Toni Escobar

Muchos de los vecinos de la calle del Cepell se despertaron la madrugada del jueves por el ruido de los equipos de emergencias. Otros residentes en ses Païsses no se enteraron de la noticia hasta la mañana siguiente. Los signos del incendio no desvelaron a mucha más gente que a los moradores de las casas de enfrente, y lo bastante tarde como para no poder salvar a un hombre de 78 años que murió en su dormitorio. Tenía problemas de movilidad y caminaba con un andador, aunque según contó Antonio, un vecino, falleció sin percatarse de la tragedia.
Cuesta saber qué pudo ocurrir y cómo transcurrió, porque para la mayoría del barrio ha sido una muerte silenciosa. La mano amiga de un vecino salvó a la esposa del hombre, una mujer de 74 años que se encuentra bien, y también pudo salir la trabajadora que cuidaba del matrimonio. Aquel era uno de los pocos vecinos que no se encontraba en casa al mediodía de ayer.
No pudo hacer más porque las llamas se cebaban ya con la casa, y la combustión despedía una humareda que alarmó a los vecinos que se dieron cuenta de lo que pasaba. Frente a la vivienda incendiada hay un edificio de dos plantas, una por casa. El morador del piso de arriba se refugió en la cocina, atenazado por el miedo que le infundía el humo. Según contó, vivió una experiencia similar con el incendio de la casa de un vecino en Cala de Bou y, además, es asmático.
Más allá de las casas de enfrente, el fuego pasó desapercibido. No así para Vicent, que vive en la calle Gardènies, vía que da a un lateral de la vivienda incendiada. «Escuché golpes y a alguien que decía ‘no puedo’», contó, y cuya voz podría ser la de la rescatada. Al parecer, la estaba auxiliando el hombre que la socorrió y aún no habían llegado las emergencias. Vicent se apresuró a poner a salvo a su mujer, que apenas puede moverse. La vistió y la sacó afuera, ante la amenaza del humo.
Los edificios del barrio no suelen pasar de las dos plantas. Muchos de ellos tienen pequeños terrenos para la siembra o terrazas. Los vecinos se conocen entre sí, o, al menos, se reconocen unos a otros. Quienes transitaban ayer la zona conocían al matrimonio de vista y de intercambiar conversaciones casuales desde la calle al porche de la casa. Al parecer, el fallecido era ibicenco y la mujer, de Granada, solía guardar gallinas en su finca.
Cuando rescataron a la mujer, esta insistía en volver a por su marido, explicó Antonio, el hombre que vive en la planta baja del edificio de la acera de enfrente. Ello a pesar de que las llamas impedían extraer al hombre, indicó este vecino, quien consideró que la mujer no valoraba bien la situación.
Alta médica
Según indicó, la rescatada salió a través de una ventana que el hombre rompió. Las emergencias la trasladaron al Hospital Can Misses, aunque ya ha recibido el alta. La casa está precintada por la Guardia Civil. Además, ha sufrido grandes daños, indicaron desde Bomberos. En caso de que la evacuada no tenga un segundo recurso habitacional, corresponde a los servicios sociales brindarle una alternativa de emergencia. Por el momento, se desconoce dónde se ha instalado.
Antonio estaba despierto cuando ocurrió el accidente, pero desde su habitación no se percató de lo que ocurría. Fue su hermano quien, al levantarse para ir al lavabo, advirtió que la casa de la acera de enfrente ardía. Este vecino padece una enfermedad pulmonar, y se ha visto expuesto al humo que despedía el fuego. El ímpetu de las llamas sobrepasaba a los bomberos, que entraron «con máscaras y botellas de oxígeno. Vi que salían enseguida, asfixiados y sudando. Se quitaban la ropa y se echaban agua», describió Antonio. Temía que el fuego se extendiese a un vehículo cercano y que pudiera explotar, contó.
Los bomberos rescataron a una perra que vivía en la casa. Su operativo involucró a seis profesionales que se desplazaron con una bomba urbana pesada y una bomba nodriza pesada. La investigación corre a cargo del suboficial del cuerpo y de la Guardia Civil. Agentes de investigación de incendios en estructuras del laboratorio de criminalística de la Policía Judicial inspeccionarán hoy la casa, indicaron desde la Benemérita. Por su parte, la Policía Local de Sant Antoni recibió un aviso a las 2.10 horas y rompió la puerta principal y la venta del dormitorio donde se encontraba el hombre, pero las fuertes llamas hacían imposible asistirle.
Por el ruido de las emergencias
El horario en que se desencadenó el incendio ha sido nefasto. Casi sin testigos, la gran mayoría de personas en los números y cruces más inmediatos de la calle del Cepell tan solo fueron meros espectadores del despliegue de las emergencias. Un hombre que vive en esta calle oyó un ruido y pensó que era el camión de la basura, aunque le extrañó la hora y la persistencia del sonido, antes de comprobar que obedecía a la actuación de los equipos de emergencias. Por su parte, una mujer de la calle del Gira-sol, paralela a la calle del Cepell, explicó que su «mal dormir» propició que se desvelara al escuchar el ruido de una máquina, a pesar de estar un poco más alejada del lugar del incendio. Varios pobladores de la calle Gardènies y otra mujer en la calle Cepell contaron experiencias parecidas.
Las noticias y rumores circulaban por Can Guasch, una tienda de alimentación cercana. La dependienta explicó que no vive en el barrio y la madrugada de ayer permaneció ajena a lo sucedido. Lo mismo ocurría con los trabajadores de una carpintería situada justo enfrente de la casa quemada, que la jornada anterior habían echado el cierre sin imaginar lo que iba a suceder. Quien más, quien menos, la gente del barrio no ocultaba su aflicción y comentaba con pena la noticia del fallecimiento del hombre.
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