Agreden al patrón de una golondrina en Sant Antoni por cortar el cabo de un amarre ilegal

Sufrió la rotura de tres costillas y recibió un puñetazo que le dejó inconsciente al intentar separar a su hijo y a un hombre que le increpaba por haber quitado unas boyas ilegales que le dificultaban el atraque

El muelle en el que se produjo la agresión y una de las embarcaciones de la empresa familiar. | A.T.

El muelle en el que se produjo la agresión y una de las embarcaciones de la empresa familiar. | A.T. / isaac vaquer. SANT ANTONIisaac vaquer

La Guardia Civil investiga la agresión al patrón de una embarcación de transporte de pasajeros dentro de la bahía de Sant Antoni y su hijo. Según consta en la denuncia, el agresor empezó a golpear al hijo tras discutir con unos individuos que le increpaban por haber cortado el cabo que sujetaba la boya de un amarre ilegal. Al interponerse el padre, recibió un puñetazo que le dejó inconsciente.

El agredido pasó varios días ingresado en el Hospital Can Misses. Según consta en el diagnóstico, presentaba múltiples contusiones en el cuerpo y la cara, tuvo que recibir puntos de sutura junto a la oreja derecha por el impacto del puñetazo que le dejó inconsciente y sufrió también la fractura de tres costillas en el costado izquierdo. La previsión médica es que no pueda ejercer su trabajo al menos durante dos meses.

Su hijo, Aitor Torres, relata que los hechos ocurrieron el pasado 23 de junio en la zona de la bahía de Cala de Bou. Frente a un muelle en el que dejan a los pasajeros, junto al hotel Mar Amantis, encontraron dos boyas ilegales que complicaban la maniobra de atraque y en las que casi se enredó la hélice de alguna de las embarcaciones que ofrecen el servicio. Como no había ningún barco amarrado, la cortaron para que no molestase a la navegación regular, para la que tienen licencia.

Tres contra su hermano

Un par de días después amarró en el muelle una barca con tres individuos a bordo y se encontraron con el hermano de Aitor. «Le preguntaron si habíamos sido nosotros los que habíamos quitado la boya y mi hermano contestó que sí, que la había cortado porque en la maniobra de salida casi la habíamos enganchado con la hélice y era muy peligroso que estuviera ahí». Empezaron a discutir con él desde la embarcación, echándole en cara que hubiera cortado los cabos de los amarres ilegales, supuestamente de su propiedad. Entonces, uno de ellos saltó de la embarcación al muelle y empezó a empujarle y a encararse físicamente con él.

En ese momento llegó el padre con la golondrina y viajeros a bordo. Tras dejar a los pasajeros se interpuso entre su hijo y el agresor para separarlos. «En plena discusión, saltó otro de los que iba en la barca y empezó a golpear a mi hermano y luego a mi padre, al que soltó un puñetazo en la cara tan fuerte que le dejó inconsciente», narra Aitor. Su padre, al caer, se golpeó contra el costado del barco y el muelle. «Por suerte había gente con él y lo sacaron del agua, porque sino se ahoga», añade.

El sujeto que le propinó el puñetazo al padre se dio a la fuga.

Ilegalidad endémica

Aitor explica que los amarres a muertos ilegales abundan en la bahía de Sant Antoni y aparecen nuevos cada poco tiempo, aunque hay quien los retira. Incluso recuerda que aunque el Ayuntamiento de Sant Josep encargó no hace mucho una importante retirada de muertos del fondo de la bahía, vuelven a aparecer. «A veces quitan amarres y vuelven a estar colocados a las pocas horas, es un desastre», lamenta.

Señala que se trata de un problema «endémico» en la bahía y que estos amarres sirven, en la mayoría de los casos, para atracar embarcaciones de chárter ilegal y las barcas que hacen los traslados de pasajeros desde la costa.

A pesar del problema de la actividad náutica ilegal en la bahía, Aitor asegura que su padre, «en los 40 años que lleva trabajando», nunca había sufrido ninguna agresión.

Además, expresa su esperanza de que haya sido algo puntual, pero teme que pueda volver a pasar si gente violenta se encarga de gestionar estos amarres ilegales. «Le ha tocado a mi padre y a mi hermano, pero le podría haber pasado a cualquiera», alerta.

Por todo esto, considera que las autoridades deben tomar cartas en el asunto para que la actividad náutica sea segura en la zona.

Su padre ha pagado esta situación con contusiones en la cara, además de tres costillas rotas. Ahora no podrá navegar durante dos meses y Aitor señala que no cuentan con personal para cubrir su baja. Dos meses sin hacer travesías es mucho tiempo para un negocio de temporada y supondrá un coste elevado para esta empresa familiar, que tendrá que reducir servicios.

Demarcación de Costas dice que no tiene medios para controlar estos amarres ilegales

Juan Vicente Roselló, gerente de Ports de les Illes Balears, que gestiona el puerto de Sant Antoni, indica que el control de las actividades que se realizan en esa zona de la bahía corresponde a la Demarcación de Costas. Roselló detalla que se ha instado a este organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico a que tome cartas en el asunto. Sin embargo, la respuesta es siempre que no disponen de medios para controlar la actividad ilegal que se desarrolla en la zona. Aunque las actuaciones para retirar muertos ilegales se van llevando a cabo por parte del Club Nàutic Sant Antoni, Salvem Sa Badia y los ayuntamientos de Sant Antoni y Sant Josep, los propietarios de barcos que explotan chárters ilegales los reponen regularmente. Roselló destaca que el problema es el mismo que se da en Porroig y otros puntos de la isla y que la solución debería pasar por la regulación del fondeo mediante campos de boyas ecológicas y un incremento del control. A partir del 1 de julio, las competencias de Costas pasarán a la Comunitat Autònoma, por lo que Roselló apunta que el desarrollo de estas competencias permitirá emprender acciones por parte de la Administración balear.

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