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Celebración

Un día para sacar a la calle la Singer

Las fiestas de Puig d’en Valls continúan con un mercadillo de artesanía, la tradicional muestra de plantas y flores organizada por la asociación vecinal Els Molins, una exposición de motos y coches clásicos, música y una paella para más de 500 comensales

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Maite Alvite

Maite Alvite

Puig d’en Valls

Toda la vida de Puig d’en Valls se concentra esta mañana entre el polideportivo y el centro cultural. Es este edificio el que acoge, como otros años, la muestra de flores, plantas, bonsáis y arreglos florales que organiza la Associació de Vesins Els Molins de Puig d’en Valls en colaboración con el Ayuntamiento de Santa Eulària. La presidenta de la entidad, Jocelyne Calafat Roig, ejerce de anfitriona explicando a todo el que se acerca el contenido de la exhibición, que se inauguró el sábado por la tarde y se clausurará a las 18 horas. «Este año participan diez mujeres, la mayoría vecinas de la parroquia», apunta antes de comentar a unos turistas franceses que todo lo que ven allí ha salido de los jardines, los balcones y la terrazas de residentes del municipio. A su alrededor, en mesas y en macetas en el suelo, hay claveles del aire, geranios, petunias, orquídeas y cactus de todo tipo, además de diferentes arreglos florales, entre ellos un cestillo de mimbre con las 21 plantas que emplea la presidenta de las asociación Els Molins para hacer herbes eivissenques.

Gloria Gomila, vocal de la agrupación vecinal, se pasa unos minutos por la muestra. Ella ha contribuido con «una malva y un árbol de jade». También es autora de tres cuadros que se exhiben en la sala. «Antes, las pinturas que hacía Gloria las entregábamos como premio a las personas que ganaban el certamen floral, pero con tanta diversidad de plantas y flores es difícil escoger así que este año hemos decidido no hacer concurso. Eso sí, obsequiaremos a todas las participantes con una ensaimada ibicenca», señala Calafat.

Entre los ejemplares que más llaman la atención de los visitantes están los bonsáis. Hay una sabina y un olmo chinos, un mirto y un acebuche en miniatura, que han proporcionado Juan Montesino y Juan Torres, que llevan la Escuela Bonsái.

A Maria Ramón Guasch, que llega acompañada de su nieta Iria, de seis años, se le van los ojos tras unas hermosas begonias, que de tan perfectas parecen artificiales. «Si no tengo plantas y flores en mi casa me muero. De hecho, si estoy deprimida, lo primero que hago es ir a la floristería», cuenta para ilustrar hasta qué punto es amante del reino vegetal.

Motos y coches clásicos

Esta ibicenca no participa en la muestra de la asociación Els Molins, pero sí lo hace en la exposición de vehículos que han organizado el Club de la Moto Clàssica d’Eivissa i Formentera y el Classic Automóvil Club Ibiza en la zona de aparcamientos junto al campo de fútbol. Ramón ha aparcado allí una Vespa «que puede tener entre 70 y 80 años» y un Citroën dos caballos verde que antes había pertenecido a su padre.

«El coche más antiguo que tenemos en esta muestra es un Ford A de 1929 y el más moderno creo que es un Opel Monza», señala Pepe Clapés, tesorero de Classic Automóvil Club Ibiza. Muy cerca de él, contemplado los vehículos, está Cayetano Miró, un exvecino de Puig d’en Valls, donde residió cuarenta años. Al escultor, padre de la artista Aída Miró, le llama la atención un Citroën negro de 1954. «Este modelo es como el que llevaba el obispo cuando yo era pequeño», recuerda.

Puestos, flores y artesanía en Puig d'en Valls

Maite Alvite

A medida que transcurre la mañana la zona se va animando cada vez más. En el exterior del centro social y deportivo de la parroquia hay una carpa con mesas y un escenario, donde en unas horas actuarán Sandy Valey & The Magic Drivers. Lo explica el concejal de Puig d’en Valls, Antoni Marí, que está controlando que todo vaya sobre ruedas. «Los eventos programados esta jornada dentro de las fiestas de la parroquia han coincidido con las finales de Copa de fútbol 8 alevín y, además, con un torneo de fútbol sala de profesores, que se está jugando ahora mismo en las pistas cubiertas», comenta.

Artesanía local

Frente a él, está el mercadillo artesanal, formado por once puestos, incluido uno de Cáritas. Entre las entidades culturales invitadas a esta actividad está Eines i Feines y la de El Retorn. A esta última pertenece Maribel Gisbert Prieto, que sólo lleva un año en la agrupación y que participa por segunda vez en las fiestas de Puig d’en Valls. En su puesto, que comparte con otra socia, ofrece, entre otras cosas, coloridos bolsos y monederos de ganchillo hechos por ella misma.

En los tenderetes de los artesanos de Sa Colla de l’Horta de Jesús se ha instalado Herminia García con su máquina de coser a pedal. «Es una Singer que tendrá unos 85 años. Era de mi abuela y me costó casi una pelea entre hermanas. Tuve que renovar algunas piezas, pero lo hice yo misma», explica mientras borda «un pañuelo amarillo para llevar en la cabeza con el sombrero». En su casa, asegura, tiene «otras ocho máquinas de coser», pero ha escogido ésta de hierro porque es «especial para bordar» y porque al ser pequeña y más ligera es más fácil de transportar. «Vivo en Puig d’en Valls, por eso la he sacado», añade mientras unos cuantos curiosos se acercan a ver cómo trabaja.

También tiene bastante público el puesto de Juan Riera Cullet, en el que tiene reproducciones de llaüts y xalanes, las embarcaciones típicas de los pescadores de Ibiza y Formentera, realizadas con su propias manos reciclando madera y otros elementos como arandelas de cortinas, que ha reconvertido en salvavidas.

Son las doce y media y en el ambiente flota el aroma de la paella mixta para más de quinientos comensales que están cocinando, con ayuda de muchos pinches, Daniel Juan Ferrer y Ahmed El Youby. A los vecinos que están sentados cerca, en las mesas de la carpa, ya se les hace la boca agua.

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