Preocupación por el aumento de conducta suicida entre niños y adolescentes en Baleares

Salud amplía su red de apoyo dentro y fuera de las aulas: «Hay mucho malestar emocional»

Aumenta la   conducta autolítica entre los jóvenes. |  INGIMAGE

Aumenta la conducta autolítica entre los jóvenes. | INGIMAGE / jaume bauzà. palma

Jaume Bauzà

Balears mira con preocupación el incremento de casos de conducta suicida entre niños y adolescentes. Todas las señales e indicadores apuntan en la misma dirección, en las islas y en el conjunto de España, y hablan de una tendencia al alza que se aceleró durante la pandemia y que se ha acentuado desde entonces. «Hay mucho malestar emocional entre los jóvenes , y procede de muchos factores», introduce Nicole Haber, coordinadora autonómica para la Prevención de la Conducta Suicida en el archipiélago.

La problemática se extiende por todo el territorio nacional, pero Balears lleva años tejiendo una red de prevención, apoyo y seguimiento con profesionales y servicios específicos que dependen de la conselleria de Salud del Govern. «En los colegios tenemos muchos casos de ideación y de autolesiones. La mayoría de las veces son heridas que no revisten gravedad, pero son una llamada de atención que debemos atender para evitar una situación más grave», explica Haber, responsable de las políticas de prevención y abordaje del suicidio en las islas.

«Muchos factores»

Esta psicóloga clínica forma a docentes y educadores para que sepan cómo reaccionar cuando un alumno presenta conducta suicida. Y coordina a los equipos de profesionales que trabajan en primera línea incluyendo psiquiatras, psicólogos, enfermeras de salud mental, trabajadores sociales y profesionales del 061.

Una de estas profesionales es Aina Fernández, coordinadora asistencial del equipo de Atención y Prevención del Suicidio (APS). «La pandemia tuvo un peso en el aumento de tentativas y autolesiones entre los jóvenes, pero ya veníamos de una tendencia al alza. Se explica por muchos factores, pero creo que principalmente hay problemas sociales, comunitarios, familiares, falta de recursos a nivel emocional o falta de apoyo dentro de la familia», explica esta psiquiatra.

Pese a que la red de recursos asistenciales atiende cada vez más casos y consultas de niños y adolescentes, la inmensa mayoría no terminan consumándose. En 2021, último año del que se tienen datos, se registraron 89 fallecidos por suicidio en Balears, ninguno menor de edad.

Fernández considera que, si bien la red asistencial atiende a un número mayor de personas —jóvenes y adultos—, es atribuible en parte al despliegue de recursos disponibles en las islas. «Al aumentar las consultas por ideación o intento suicida hemos tenido que ir ampliando el equipo de profesionales, hace un año éramos la mitad. Eso significa que estamos haciendo bien el trabajo de psicoeducar y por eso más gente pide ayuda», subraya.

Hay un protocolo específico para docentes, talleres de formación y profesionales que ponen el foco en las aulas como las del Instituto de alerta escolar y convivencia (Convivexit). En ocasiones los menores entran en el circuito asistencial desde el sistema sanitario.

Fernández y Haber prefieren no poner cifras a ese incremento de la conducta suicida —«sería especular»—, pero recuerdan que desde hace algunos años la cifra de fallecidos en las islas está estabilizada mientras que en el conjunto del Estado se ha incrementado. En 2019 se registraron 97 fallecidos, en 2020 bajaron a 87 y en 2021 se contabilizaron 89. Durante el primer semestre de 2022 hubo 45 óbitos, en la media de estos últimos años. «Estamos haciendo un trabajo de contención», destaca Haber.

Fernández considera que ofrecen «esperanza» a quien piensa en quitarse la vida: «Les damos apoyo y les hacemos entender que esa emoción que está sintiendo en ese momento es temporal, y que se encontrará mejor».

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