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Las mil aplicaciones técnicas de la posidonia en Ibiza

Expertos de diferentes perfiles profesionales exponen en el Colegio de Arquitectos sus experiencias de trabajo con la planta marina en ámbitos tan distintos como el arquitectónico o el agrario, con la mirada puesta en la gestión responsable de este valioso recurso

La oceanógrafa del GEN Balma Albalat, en un momento de su ponencia sobre preservación de la posidonia. Vicent Marí

Como aislante, para conservar alimentos o a modo de sustrato vegetal. Los usos de la posidonia van más allá de las funciones ambientales que son indispensables para el cuidado del medio marino. Las posibles aplicaciones de la planta abren vías de investigación que el sábado trazaron varios expertos en una programación de ponencias multidisciplinar organizada en la sede en Ibiza del Colegio de Arquitectos de Baleares, bajo el título de ‘Jornada técnica posidonia futur’. El evento forma parte de una serie de actos incluidos en la iniciativa de sensibilización medioambiental ‘Viu la posidònia’, organizada por el Ayuntamiento de Ibiza.

Mesa de presentación del acto. | D.I.

Uno de los posibles usos de la posidonia, su empleo como material aislante en edificios, lo defendió con convicción Carles Oliver, arquitecto del Ibavi. Oliver explicó que el Instituto balear de vivienda ha llevado a la práctica esta aplicación de la posidonia en varios proyectos. En su ponencia, formulada como un pregunta-respuesta con las dudas que identificó como más comunes sobre la utilización de la posidonia como aislante, defendió la durabilidad de esta planta marina. Según señaló, ni se pudre ni tiene problemas de plagas en el medio terrestre.

Pep Tur, primero por la izquierda, junto a varios de los ponentes, ayer en la sede del Colegio de Arquitectos en Eivissa. | VICENT MARÍ

Oliver apuntó a los usos de la posidonia en Baleares, comunidad en que las praderas se encuentran menos deterioradas. También en Ibiza, aunque apuntó a que la aplicación óptima del uso aislante de la posidonia se da en edificios de cubiertas inclinadas, una fisonomía que no se corresponde con la de la casa payesa ibicenca, tradicionalmente de tejado plano.

Sin embargo, el propio Oliver reconoció que esta planta, tan preciada por su valor medioambiental, no puede emplearse de manera abusiva en construcción, aunque valoró que sí se podrían aislar los edificios públicos de Eivissa.

Oliver abogó por no tocar la posidonia retirada de las playas, pero usar "el excedente" para abastecerse del material. "No tiene sentido hablar de excedentes", replicaría en la siguiente conferencia el también arquitecto Salvador Roig, enfatizando la función ambiental de la planta. Roig, que basó su ponencia en los usos de materiales en la arquitectura tradicional ibicenca, considera que la posidonia únicamente debería emplearse "de manera residual y medida", y mostró al auditorio una imagen de un tramo de playa sin franja costera.

La cuestión de la preservación de la posidonia fue, precisamente, el tema objeto de la ponencia que ofreció Balma Albalat, oceanógrafa y técnica del área marina del GEN, quien declaró: "Pensamos que necesitamos una gestión muy valiente de la posidonia por los escenarios climáticos a los que nos enfrentamos y especialmente teniendo en cuenta la vulnerabilidad de los sistemas insulares y, por tanto, necesitamos unas políticas de decrecimiento que vayan acompañadas de una conservación de la posidonia que se basa en la prevención".

También han examinado durante años las propiedades aislantes de la posidonia los investigadores de la Universidad de Alicante Juana Jordán y Antonio Pastor-López. Su proceso investigador consistió en aislar un vertedero clausurado en Santa Pola, para evitar que se filtrase agua contaminada a los acuíferos de la zona. En su caso, los resultados del experimento señalaron que por sí sola, la posidonia no cumplía satisfactoriamente con esta función. Este no era, con todo, el único propósito de su cometido, sino que también trataron de convertir en una zona forestal el vertedero, empleando la posidonia como sustrato. Sobre este punto, indicaron que la elevada salinidad de la posidonia condicionó las especies que pudieron desarrollarse. A pesar de ello, mezclada con suelo, fue beneficiosa para el crecimiento de las especies que probaron: lentisco, pino piñonero y pino carrasco.

De nuevo, la propiedad aislante de la posidonia ocupó la ponencia del investigador de la Universidad de les Illes Balears, Cristian Carmona, quien sostuvo que "tiene sentido utilizar la posidonia como aislante térmico". Por su parte, el arquitecto técnico Álvaro Martínez ilustró a los ponentes sobre las certificaciones de sostenibilidad en la edificación, para concluir que "la posidonia es un material apto, incluso óptimo, para los sellos de eficiencia energética".

El campo pitiuso también podría beneficiarse de la posidonia con otros muchos usos que apuntó el diseñador en permacultura Marc Tur, quien afirmó que "la planta se puede compostar a través de hongos y bacterias". También recordó haber probado con éxito acolchamientos para cultivos de patata.

Por otra parte, en el ámbito ganadero, destacó las posibilidades de la posidonia en la confección de lechos para animales. Las cantidades de yodo y sal con las que cuenta la planta, señaló, son beneficiosas para las heridas del ganado. De cara a presumibles innovaciones, consideró a la posidonia como un elemento a tener en cuenta en el diseño de "biosistemas integrados", una noción, aclaró, análoga a la de la economía circular para el campo de la permacultura.

La mesa de presentación del evento contó con la presencia de la presidenta de la Demarcación de Eivissa y Formentera del Colegio de Arquitectos, Carmen Navas-Parejo; el conseller de Movilidad y Vivienda, Josep Marí Ribas, Agustinet; el concejal de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Eivissa, Pep Tur, y el técnico de protección de especies del Govern, Jorge Moreno.

Por su parte, la técnica de Medio Ambiente del Ayuntamiento, Aurora Moreno, acudió al evento en representación de la concejalía de Medio Ambiente y presentó una mesa sobre la gestión de esta planta acumulada en la costa. Recordó la labor de fijación de la línea litoral que cumple la posidonia muerta depositada en las playas, motivo por el que resulta desaconsejable retirarla. Y señaló en una diapositiva de su presentación el decrecimiento de las cantidades de esta planta retiradas. Según sus datos, este verano se retiraron 2.070 toneladas frente a las 2.232 de 2021 y a las 4.192,5 de 2020. A pesar de todo, reconoció como un problema las "playas en recesión" y el "excedente de posidonia sin retornar", aunque señaló que en este momento del año se ha devuelto gran parte de lo retirado.

Por otra parte, destacó el Decreto 25/2018 del Govern, que según explicó a este diario durante el acto el técnico de protección de especies de la administración balear, Jorge Moreno, pretende interpretar la legislación que ya existía. La retirada de la posidonia en playas urbanas, como son las del municipio de Vila, se permite, pero debe hacerse bajo una serie de condiciones.

Moreno no aclaró si se plantea una mayor restricción de la retirada de posidonia, y apostó por la sensibilización. "Estamos trabajando para que la gente entienda que las playas mediterráneas tienen posidonia. No son playas del Caribe. En el Caribe no hay posidonia. Aquí sí la hay", declaró al respecto.

Sobre la normativa de devolución, Moreno dijo que la legislación deja que "se juegue un poco" con la decisión de devolver la posidonia, pero que a pesar de ello, los ayuntamientos están devolviéndola "porque han entendido que es una forma de tener más arena el año que viene".

Preguntado por este diario sobre la problemática de los fondeos sobre posidonia, defendió la labor informativa de los patrones contratados por el Govern y señaló que "la inmensa mayoría" de la gente "lo hace bien", además de apuntar que "se están poniendo multas".

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