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Maria Duran i Febrer, directora del Institut balear de la Dona
Maria Duran i Febrer Directora del Institut Balear de la Dona

Maria Duran i Febrer: «Ni mil millones bastarían para atender la violencia machista»

«Hay mujeres mayores que llevan 30 o 40 años soportando malos tratos»

Maria Duran, directora del Ib-Dona, en las instalaciones del Institut. B. Ramón

«Tú dispara», señala Maria Duran i Febrer (Manacor, 1953) cerrando la puerta de la sala en la que atiende la entrevista telefónica en una semana, la del 25N, en la que apenas da abasto. Duran i Febrer, una de las juristas españolas pioneras en luchar contra la violencia contra las mujeres desde la justicia, está al frente, desde hace más de tres años, del Institut Balear de la Dona.

¿Vamos hacia adelante o hacia atrás en igualdad? A veces tengo dudas.

Mira, creo que estamos consolidando que las nuevas generaciones interioricen como algo muy importante el hecho de que en Balears, en todos los centros, haya coeducación. Esto es fundamental porque nos permite afrontar la igualdad como un eje. Ahora bien, es verdad que hay corrientes que son muy favorables a la desigualdad. Corrientes antifeministas que suponen un freno muy importante de cara a que la igualdad sea un eje de la sociedad.

¿Por qué cree que surgen estas corrientes?

Creo que es una reacción del machismo, de un sistema patriarcal que está siendo muy cuestionado. Aún tiene unos tentáculos muy largos y necesita reforzar esa idea de dominación sobre las mujeres, a las que sólo se contempla para la procreación, como ponen de manifiesto ejemplos que vemos en la actualidad: los fondos europeos destinados a la igualdad se centran exclusivamente en la maternidad.

La maternidad... Hay una tendencia a volver a quedarse en casa. Se vende como una maternidad más consciente, un estilo de vida más lento y ecológico, pero la mujer vuelve a estar en casa con los niños.

Sí, estamos en un momento de mucha incertidumbre. Existe una necesidad general muy profunda de volver a una vida ecológica y lenta. Lo puedo entender, pero estoy convencida de que la crianza de los hijos e hijas tiene que hacerse desde la corresponsabilidad de los progenitores y con las administraciones públicas facilitando la conciliación. Pero, ¿sabes qué nos estamos encontrando?

Con que las medidas de conciliación siempre las piden las mujeres.

¡Exacto! Las administraciones tenemos que centrarnos en lograr un rol activo. Garantizando, por ejemplo, que haya escoles matineres gratuitas para todo el mundo y que tanto el padre como la madre tengan recursos desde que los hijos e hijas acaban las clases hasta que ellos puedan salir del trabajo. Creo que en el momento en que las mujeres jóvenes que han optado por volver a casa porque no se les da una solución, la tengan, volverán al mercado laboral porque salir de él a una mujer joven le supone un retraso en su carrera y una gran brecha salarial.

Es la pescadilla que se muerde la cola. A la conciliación se acogen las mujeres porque son las que generalmente tienen los trabajos menos remunerados o de menos responsabilidad en la familia, pero se les paga menos y cuesta llegar a esos cargos porque son mujeres.

Sí, es una secuela de un sistema patriarcal, una de las cosas contra las que está luchando desde el Ib-Dona. Hay que divulgar la importancia de la corresponsabilidad. Defendemos que la flexibilidad horaria es la alternativa a la reducción de jornada y hay que potenciar la participación de las mujeres en las profesiones que a día de hoy están masculinizadas, que son también las mejor pagadas.

Volvamos a las nuevas generaciones. Los resultados de los estudios dan miedo, hay adolescentes con ideas y actitudes muy machistas.

Sí, tenemos constancia. No tenemos ninguna duda de que es el objetivo de los grupos antifeministas y de los partidos que quieren estigmatizar el feminismo. Ni siquiera se molestan en saber por qué tiene sentido el feminismo ni la importancia que tiene la igualdad. Estos partidos y grupos antifeministas están haciendo mucho daño porque apoyan instintos muy primarios. Con el plan de coeducación queremos neutralizarlos, pero también hay una ignorancia voluntaria de la importancia del talento de hombres y mujeres. Si el 66% de las personas que salen de la universidad son mujeres, es muy negativo que no quieran valorar ese talento. Luchamos para eso. Con CAEB, por ejemplo, hemos hecho un programa de fomento de mujeres directivas o predirectivas, para generar una red entre ellas.

En los últimos años, ¿que situación de desigualdad de las mujeres más le indigna?

Una única: la violencia machista. De toda la violencia machista, la que más me preocupa porque no tiene luz ni mirada propia es la de las mujeres en situación de vulnerabilidad. La mujeres en situación de prostitución y las tratadas con fines de explotación sexual. Pero pensemos también en mujeres mayores que igual llevan 30 o 40 años soportando violencia. Estas mujeres llega un momento en que dicen que ya no pueden más, pero les cuesta. Y a veces la familia les dice que aguanten un poco más. Las administraciones tienen la obligación de poner la mirada sobre ellas y dar una respuesta institucional. Las mujeres con discapacidad, por ejemplo, tienen auténticas dificultades para verbalizar la violencia que sufren, las que son conscientes de ello. Tenemos que poner la mirada sobre ellas y darles una respuesta. También a las mujeres en situación de prostitución, que están en manos de proxenetas. Estoy convencida de una cosa: mientras una sola mujer esté en situación de prostitución no habrá igualdad entre hombres y mujeres porque son mujeres al servicio de la satisfacción sexual de los hombres.

Largo me lo fía, entonces, lo de acabar con la violencia machista. Porque hay parte de la sociedad que no considera que la prostitución sea violencia machista.

Es muy complicado. Si Estados Unidos en 1863 abolió la esclavitud, que era el equivalente al 17% de su PIB, nosotros podemos abolir la prostitución. En esta legislatura lo hemos hecho visible. Para un estudio de Balears se ha entrevistado en profundidad a 239 a mujeres en situación de prostitución y sabemos que el 71% de estas mujeres en los últimos años han sufrido violencia machista. Física, psicológica y sexual. Nos tenemos que preocupar. Sabemos que el 86% de estas mujeres, si tuvieran un trabajo en el mercado ordinario, dejaría la prostitución. Sabemos que a estas mujeres el proxeneta les mata la esperanza de salir de ese mundo porque todas ellas tienen una deuda que se multiplica y se multiplica hasta que les arrebatan la esperanza de poder salir. Cuando somos conscientes de todo esto nos aproximamos a la abolición de la prostitución. Además, hay dos aspectos importantes. El primero, que las generaciones jóvenes cada vez reivindican más los derechos humanos. Y el otro, que el último estudio del Centro Reina Sofía sobre la juventud nos dice que el 62% de las mujeres jóvenes se declaran feministas. También que se ha doblado el índice de hombres jóvenes que se declaran machistas, pero es que había un 2% y ahora es un 4%. También dice que un 24% de hombres jóvenes se declaran feministas y ése es un dato esperanzador.

¿Hay espacio para la esperanza, entonces?

Sí, para toda la esperanza del mundo. Y si no la hay te puedo asegurar que se la pondremos toda. La educación es la herramienta principal para que estos jóvenes, el día de mañana, tengan esa mirada igualitaria. Si ven a las mujeres como un igual extenderán esa mirada a las personas que por cualquier otra circunstancia sean diferentes.

La ley del ‘Sólo sí es sí’ está permitiendo que agresores piden rebajas de sus penas. ¿Qué piensa?

De esta ley rescato algo muy positivo, es la primera ley que dedica a lo penal menos de un 10%. Pone en el centro, en el eje, a la víctima. La centralidad de esta ley es hacer que las mujeres que han sufrido violencia sexual retomen su plan de vida, se recuperen física y psíquicamente de esa agresión y sean reparadas. Y esto lo desarrolla mucho esta ley, que dentro de las competencias autonómicas prevé cuatro centros de crisis para las mujeres en las islas gracias al artículo 35 y a la voluntad de que haya uno por isla, no uno para todas. Cada isla tendrá un centro en el que atenderán 24 horas los 365 días del año. En un momento de crisis les daremos una atención psicológica de urgencia. Lo más importante jurídicamente son las pruebas que hay que tomar en ese momento, para que no desaparezcan, y también que tendremos técnicas formadas para acompañarlas.

Sí, pero el tema de las penas...

Estoy convencida de que una vez que el Tribunal Supremo la situación cambiará. Te voy a poner un ejemplo. Antes, la penetración se movía en una pena de seis a doce años. La horquilla inferior era de seis a nueve años. Ahora la pena es de cuatro a doce años y la horquilla inferior es de cuatro a ocho. Si uno está condenado a seis años, la interpretación que hace la Fiscalía es que no tienen que modificarla porque entra en la mitad inferior. No sé qué dictará el Tribunal Supremo, pero si mantiene esta posición creo que serán muy pocas las reducciones de condena que habrá. Si no la mantiene estoy convencida de que habrá una modificación legislativa. Y repito, como comunidad autónoma estoy encantada con esta ley.

¿Hay suficientes recursos humanos y materiales para atender a las víctimas de violencia machista?

Mira, si me dieran cien o mil millones, ni con ellos sería suficiente. Pero estoy contenta, este año, si el Parlament lo aprueba, me subirán un 30% el presupuesto.

En los últimos meses en Ibiza hemos visto casos flagrantes de cosificación de la mujer para promocionar establecimientos.

Sí, tenemos un problema muy grave con eso. Cuando presentemos la memoria veremos que más del 30% de todas las quejas que hemos tramitado son de Ibiza. Hay supermercados que para llamar la atención ponen a mujeres fotografiándose frente a la nevera y también un caso de cosificación en una feria de construcción. Son casos flagrantes. Hay una voluntad de luchar contra esto, la cosificación de las mujeres sigue siendo uno de los retos que tenemos por delante. Usar a las mujeres como reclamo publicitario sigue estando aquí, forma parte de este imaginario colectivo en el que el machismo lo ocupa todo.

Eso por no hablar de la prostitución.

Creo que hay una medida planteada como una proposición de ley muy valiosa: la penalización de la persona que consume la prostitución si esa mujer ha sido raptada. Hay mucha conciencia y, además, que sea víctima de trata significa no sólo que la llevan de una país a otro, sino que está sometida por una deuda económica de la que ella no tenía conciencia.

¿El machismo siempre sabe cómo disfrazarse?

El machismo penetra en los capilares de la sociedad a través de micromachismos y nos inmuniza. Ahí está el problema. Esto hay que combatirlo con la coeducación. Le veo tanto potencial... Es una herramienta muy fuerte. Tenemos un ejército fantástico para combatir el machismo: el profesorado. Que está muy comprometido.

Que un mundial de fútbol se celebre en un país como Qatar, ¿blanquea el machismo y la violencia contra las mujeres?

Personalmente, creo que sí. Naciones Unidas está diciendo que el hecho de que sea un evento mundial ayuda a la sensibilización. En España en 1975 se suprimió el deber de obediencia de la mujer al hombre precisamente porque se celebró la primera conferencia mundial sobre la condición social de las mujeres. Sirvió para eso.

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