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Santa Eulària y Sant Antoni deben comprar más agua desalada para recuperar sus acuíferos

Santa Eulària sostiene que quiere hacerlo poco a poco por el coste del agua desalinizada, aunque fuera de temporada sea más barato

El edificio sitiado en la entrada de las instalaciones de la desaladora de Santa Eulària. | VICENT MARÍ

La conselleria balear de Medio Ambiente trata de recuperar los acuíferos de Ibiza mediante la política de incentivar el máximo consumo de agua desalada en los meses de fuera de temporada. Los ciudadanos de Vila reciben agua desalada todo el año y los de Sant Josep se sitúa en el 90% del total, aproximadamente, según Medio Ambiente. Sin embargo, los municipios de Santa Eulària y Sant Antoni aún tienen un margen importante para incrementar el uso de la producción de las desaladoras, y no lo hacen.

De hecho, los planes de gestión sostenible del agua de ambos municipios apuntan la necesidad de incrementar la compra de agua desalinizada para reducir la extracción de las masas sobreexplotadas, pero se incumple. El documento de Santa Eulària apunta que, para lograr este objetivo, el Ayuntamiento debería comprar a la Agencia Balear del Agua (Abaqua), según los datos de consumo de 2019, algo más de 1,7 millones de toneladas al año, cuando el año pasado el suministro de agua desalada en este municipio fue de 1,3 millones de toneladas.

El plan de gestión señala que cuatro de las seis masas de agua subterránea que abastecen a la población están sobreexplotadas: Cala Llonga (138%), Roca Llisa (121%), Santa Gertrudis (109,5%) y Serra Grossa (136%). La del Río de Santa Eulària se encuentra en un grado de explotación del 98% y la de es Canar en un 99,8%.

Para garantizar la recuperación de todas estas masas se debería reducir el volumen de extracciones hasta el 80% de su explotación. Además, en tres casos (Cala Llonga, Río de Santa Eulària y Serra Grossa) se extrae por encima del total de lo previsto en la concesión. En total, según los datos de 2019, se extraen 2,9 millones de toneladas al año (el volumen concesionado es de 2,8 millones) y se debería reducir la captación de agua del subsuelo en 1,2 millones de toneladas anuales.

Hay que tener en cuenta además que el nuevo Plan Hidrológico de Balears (PHB), aprobado por el Consejo Nacional del Agua el pasado 10 de octubre, prevé, en su artículo 127, que para alcanzar el buen estado de las masas del agua de cara a 2027, «los municipios que se abastecen de masas en mal estado cuantitativo y tengan acceso de la red en alta [el sistema de interconexión de las desaladoras] estarán obligados a abastecerse de esta». Asimismo, el Govern «promoverá el uso de agua desalinizada en temporada baja mediante una política de precios adecuada», agrega el nuevo PHB.

Una cuestión de precios

De hecho, el coste del agua desalinizada se reduce en los meses que quedan fuera de la temporada turística. En todo caso, y pese a esta reducción, el precio del agua de pozo es todavía más barato. Este es el motivo por el que Santa Eulària ha decidido aumentar paulatinamente el consumo de agua desalada en otoño e invierno. «Estamos aumentando conforme va creciendo la red municipal, pero es difícil hacerlo más allá de un determinado punto porque el precio que fija Abaqua no es barato y los costes al final deben repercutirse en las tarifas que pagan los ciudadanos. Por eso se va poco a poco», apunta un portavoz municipal, que agrega que para el año que viene se negocia incrementar la compra de agua desalada a 1,5 millones de toneladas. «El objetivo es llegar a 1,7 millones e incluso, si hay margen, a dos millones».

Así como en verano no hay más margen de distribución de agua desalada porque se consume toda la producción, según los datos del año pasado, entre noviembre y abril, la distribución de agua desalada en la isla no alcanza el 60% del total de la capacidad de las tres desaladoras de la isla. En febrero, se consumió el 50,5% del caudal capaz de producir las plantas.

En el caso de Sant Antoni, el Ayuntamiento compra 1,3 millones de toneladas de agua desalada, cuando, según su plan de gestión sostenible del agua, debería llegar a 1,5 millones para compensar una reducción de 214.035 toneladas de las extracciones del subsuelo. De las siete de masas de agua que abastecen a la población de Sant Antoni, cinco se encuentran sobreexplotadas y algunas de ellas superan el volumen de la concesión. Es el caso de la de Santa Agnès, con una extracción de 267.335 toneladas y una concesión de 60.000 toneladas.

Una portavoz de Sant Antoni sostiene que no se compra el volumen de agua desalada que recomienda el plan de gestión por «razones de producción y abastecimiento». Sin embargo, fuentes de Medio Ambiente apuntan que no hay problema alguno en suministrar a este municipio más agua desalada fuera de temporada, que es lo deseable. En enero y febrero más de la mitad del agua que se consume es de pozo. Sant Antoni, en cambio, quiere que la diferencia, hasta alcanzar los 1,5 millones de toneladas al año, se suministre en verano, cuando se alcanza el tope de producción del sistema de las desaladoras y, según Medio Ambiente, no hay más margen para darle más.

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