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viu la posidònia u el cambio climático

«En el futuro en Ibiza habrá corales y plantas tropicales que desplazarán a la posidonia»

Óscar Serrano y Karina Inostroza, investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes, destacan la importancia de las praderas para combatir el cambio climático

Programa ‘Viu la posidònia’ de Ibiza

Programa ‘Viu la posidònia’ de Ibiza Marisol Torres

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Programa ‘Viu la posidònia’ de Ibiza Marta Torres Molina

Es el fotógrafo Joan Costa el que plantea, en el turno de preguntas, la cuestión que lleva planeando durante varias horas entre los asistentes a la jornada ‘La posidonia y el cambio climático’, en el Club Náutico Ibiza, dentro del programa ‘Viu la posidònia’ del Ayuntamiento de Ibiza: «¿La temperatura del agua puede hacer desaparecer la posidonia o se irá adaptando?».

Óscar Serrano y Karina Inostroza, investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC), se miran y es Serrano quien se avanza a contestar: «Hay un estudio que predice la extinción de la posidonia». El público contiene el aliento los nanosegundos que tarda el experto, que se califica de algo más optimista, en matizar su respuesta. Y es que, indica Serrano, todo dependerá de la velocidad a la que avance el cambio climático. «La posidonia lleva millones de años adaptándose, pero ahora ese cambio es mucho más rápido», continúa el investigador, que hace una dolorosa predicción: «En el futuro, en Ibiza tendremos corales y plantas tropicales que desplazarán a la posidonia».

Lo de la desaparición de la posidonia por una ola de calor no sería algo nuevo. Ya ha pasado. En las antípodas, pero ha pasado. Así lo explica su compañera en el CEAB-CSIC, que explica la historia de la bahía Shark, en la costa Índica de Australia, también Patrimonio de la Unesco. «Había 4.000 kilómetros cuadrados de praderas enormes y preciosas. Pero en 2011 llegó una ola de calor y murió todo. Ahora la pradera ya no existe, es muy triste», relata la investigadora, que deja con el corazón encogido a las decenas de personas que atienden a su exposición. La primera que la investigadora realiza en castellano, confiesa al inicio de la charla. Inostroza no recuerda la temperatura exacta que alcanzaron las aguas de esa bahía australiana, pero sí que «aumentó mucho de un mes a otro» y muestra en un vídeo la imagen desoladora de esa pérdida: «Fuimos a bucear y sólo había arena, restos de raíces, rizomas... La arena es una bomba de CO2».

Óscar Serrano y Karina Inostroza, ayer, antes de comenzar su ponencia en el programa ‘Viu la posidònia’. | VICENT MARÍ

Y es que tanto Inostroza como Serrano destacan durante su intervención el papel de las praderas de posidonia como reservorios de carbono azul con una eficiencia 40 veces mayor que la de los bosques tropicales, indica el investigador antes de que su compañera destaque, además, que los estudios que se han hecho sobre esto ponen de manifiesto que, en este aspecto, es más eficaz la posidonia oceánica que la austral. Serrano defiende que en una sociedad capitalista como en la que vivimos es primordial mostrar los valores económicos de ecosistemas como las praderas de posidonia, «cuantificar económicamente esos valores». En este sentido Serrano considera importante poder medir las emisiones de CO2 de Ibiza que captura la posidonia. De hecho, ambos expertos han participado este fin de semana en las inmersiones para la monitorización de la floración de esta planta marina (ver página 7).

Las cicatrices de las anclas

El investigador alerta del peligro que supone para las praderas de posidonia la actividad náutica. «Vemos manchas blancas, cicatrices causadas por las anclas», explica Serrano, que matiza que el tamaño de estas heridas depende de las dimensiones de la embarcación y, especialmente, de cómo se recoge el ancla: «Se puede hacer con el motorcito arrastrándola, algo que debería estar prohibido, o conduciendo el barco hasta el punto en el que está el ancla y recogerla después con cariño». «Falta educación en el sector náutico», insiste el experto, que no concibe que se «labre» el fondo del mar.

Serrano hace hincapié en la importancia de las praderas de posidonia en la declaración de Ibiza como patrimonio mundial de la Unesco, una declaración que, recuerda, «no es de por vida». «Si perdemos las praderas, se pierde», insiste poco antes de que su compañera de conferencia y en el CEAB-CSIC asegure, optimista, que no está todo perdido.

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