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El ‘Aria SF’ sigue hundido frente a es Cap Martinet un mes y medio después de irse a pique en Ibiza

El reflotamiento de los restos está previsto para finales de octubre y correrá a cargo de la empresa Ardentia

El casco humeante del 'Aria SF', antes de hundirse. DIB

Los restos del ‘Aria SF’ permanecen en el fondo del mar más de un mes y medio después de su hundimiento, según confirmó el domingo Salvamento Marítimo. El pecio no será reflotado hasta finales de octubre, previsiblemente.

El ‘Aria SF’ sigue hundido frente a es Cap Martinet un mes y medio después de irse a pique | J.A. RIERA

Son las fechas que maneja Ardentia, la empresa contratada por el propietario para encargarse de los trabajos de reflotamiento. Está empresa ya se encargó de la vigilancia del barco tras su hundimiento y de la retirada del combustible almacenado en el interior del casco.

El ‘Aria SF’, un yate de 45 metros de eslora, comenzaba a arder la tarde del 11 de agosto, a poca distancia de la costa de Cala Saona. Las llamas calcinaron el barco por completo, a pesar de la intervención de Salvamento Marítimo, que únicamente pudo encargarse del remolque de los restos humeantes del yate.

Los restos se remolcaron hasta una zona frente a es Cap Martinet, sin que se sofocasen por completo las brasas que permanecían vivas tras el incendio. Salvamento explicó que se había tomado la decisión de evitar una extinción total debido al riesgo de hundimiento que ello acarreaba, al poder desestabilizar el barco durante los trabajos.

Finalmente, el ‘Aria SF’ terminó por hundirse el 14 de agosto frente a las costas del municipio de Santa Eulària. Como pudo comprobarse en las jornadas sucesivas al hundimiento, el pecio había desprendido restos carbonizados que fueron llegando a las costas de Cala Olivera y de s’Estanyol. Además, algunas irisaciones en la superficie del mar daban cuenta de la presencia de gasoil, a pesar de las dos barreras protectoras que se situaron alrededor del casco del barco.

Con las evidencias de contaminación, llegaron las críticas a la gestión de la emergencia. La situación generó alarma entre los vecinos, desde el Consell manifestaban su preocupación y pedían la implicación del gobierno, mientras que el Ayuntamiento de Santa Eulària, más contundente aún, se preguntaba cómo podía ser que un barco que había comenzado a arder en Cala Saona terminase hundido cerca de la costa de Santa Eulària.

El revuelo forzó la comparecencia del director insular de la Administración General del Estado, Enrique Sánchez, quien defendió que las decisiones llevadas a cabo habían contribuido a minimizar los daños que podrían haberse producido durante la emergencia.

Sánchez explicó que, en un primer momento y tras alejarlo de la zona costera de Cala Saona, se preveía que los rescoldos del barco terminaran por extinguirse solos, al tiempo que la combustión ayudaría a evaporar el combustible restante en los tanques ante la posibilidad de un hundimiento.

Asimismo, arguyó que, a la vista de la inminencia del hundimiento, se optó por trasladarlo hasta una zona con escasa profundidad que facilitase las labores de descontaminación y reflotamiento, consideración que motivó acercar el barco a la costa, justificó.

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