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Abaqua instalará de emergencia una nueva tubería en el Caló de s’Oli para evitar vertidos en Ibiza

La conselleria balear de Medio Ambiente dice que la rotura seguirá provocando vertidos hasta que se instale la nueva cañería

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Abaqua instalará de emergencia una nueva tubería en el Caló de s’Oli para evitar vertidos en Ibiza

La Agencia Balear del Agua (Abaqua) ha iniciado la tramitación de un contrato de emergencia para instalar una nueva tubería en el auditorio de Caló de s’Oli después de que haya sufrido dos roturas este año, la última el lunes.

Esto significa que la tubería actual sigue vertiendo aguas fecales y lo seguirá haciendo hasta que se instale la nueva, por lo que los operarios utilizan camiones para «minimizar» el impacto de los vertidos. Se repite, por tanto, lo que sucedió a mediados de abril cuando falló la vieja cañería de fibrocemento, aunque en aquella ocasión se pudo reparar y sustituir algunas piezas.

Según informan fuentes de la conselleria de Medio Ambiente, «la nueva tubería seguirá el trazado previsto en el proyecto ya redactado de rehabilitación integral de la red de saneamiento vinculada a la depuradora de Sant Antoni-Sant Josep».

Cabe recordar que en 2017 los ayuntamientos de Sant Josep y Sant Antoni presentaron el proyecto de ordenación de la costa de la Bahía de Portmany desde Port des Torrent hasta Cala Gració en el que se incluyen varias actuaciones, entre ellas mejorar y reordenar las estructuras de saneamiento en toda la zona para evitar vertidos al mar, así como minimizar el impacto visual de las casetas de los pozos de bombeo existentes. Sin embargo, no será una realidad a corto plazo ya que la redacción del proyecto de ejecución y evaluación estratégica ambiental se inició el pasado mes de junio.

Operarios limpian la zona J.A. Riera

Estación de bombeo

Paralelamente, tanto la Agencia Balear del Agua como el Ayuntamiento de Sant Josep trabajan de forma conjunta para reubicar la estación de bombeo situada junto a la costa en el auditorio de Caló de s’Oli. En este sentido, a principios de septiembre del año pasado el consistorio presentó a Abaqua un informe de propuesta de reubicación de la EBAR de Caló de s’Oli y unos días después la dirección de Abaqua solicitó la ubicación excata de los terrenos propuestos y su distancia con las parcelas vecinales.

A día de hoy, la Agencia «sigue pendiente de una respuesta formal del Ayuntamiento», aclaran las mismas fuentes. Aun así, su reubicación requiere de la cesión por parte del Ayuntamiento del uso de unos terrenos con una superficie útil y longitud mínimos que permitan su construcción, el acceso rodado y el suministro eléctrico.

Además, hay que tener en cuenta, insisten, que el tratamiento de aguas residuales urbanas se considera una actividad «potencialmente molesta» desde un punto de vista de olores y ruidos, por lo que no puede estar en zonas anexas a viviendas. Por su parte, desde Sant Josep insisten en que han ofrecido «diversas alternativas» a Abaqua para instalar el bombeo, pero «no han aceptado ninguna», por lo que se sigue buscando el lugar más idóneo.

Salvem sa Badia

Desde la plataforma Salvem sa Badia lamentan las consecuencias que tienen los vertidos en la bahía. «Los vertidos suponen una amenaza para los hábitats y uno de los grandes problemas con el que nos estamos encontrando en los últimos años y que necesita de una solución ya», según explica la bióloga y coordinadora de la entidad, Elisa Langley.

Imagen de ayer del auditorio J.A. Riera

Aunque dice que, al producirse «de forma espaciada», el ecosistema se va regenerando, ya se ha constatado la aparición de algas de crecimiento rápido, especies invasoras o invertebrados de ciclo rápido que lo que hacen es «generar un desequilibrio en el hábitat». En otros casos, como en zonas rocosas, se ha perdido biodiversidad y están «deshabitadas».

Langley recuerda que han pedido en varias ocasiones que se reemplacen las canalizaciones, ya que están «obsoletas y se hicieron para soportar un caudal mucho menor del que tienen ahora». Y, además de la contaminación que suponen los vertidos, la bióloga lamenta el impacto visual de los mismos. «Los residentes están indignados, pero los turistas también y con razón», subraya.

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