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Diario de Ibiza

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Pablo empieza a estudiar jardinería en Ibiza después de tres años de lucha de su madre

Su progenitora considera que es un «logro» para la sociedad ibicenca, que abre la puerta a niños que estén en una situación similar

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Pablo en su primer día de clase del curso de jardinería en Ibiza.

«El día de hoy es importante para mi hijo Pablo, pero también para el resto de niños que estén en la misma situación». Estas han sido las primeras palabras de su madre, Carmen Ortuzar, a escasos minutos de que el chaval cruzara la puerta del instituto Algarb, donde por fin va a poder cursar la FP básica de Agrojardinería y Composiciones Florales.

Ortuzar era esta mañana, en sus propias palabras, «la mujer más feliz del mundo». Y no era para menos después de una lucha incansable durante casi tres años para que su hijo, que sufre diversidad funcional, pudiera estudiar lo que quería. El 23 de septiembre de 2022 pasa a estar marcado en su calendario para siempre; de hecho, no descarta adquirir un décimo de lotería que contenga estos números. Aunque, en realidad, el Gordo ya le ha tocado.

Pablo Valenzuela ha llegado casi una hora antes a las instalaciones del centro educativo, ya que hasta las 12.15 no podría entrar a la que será su nueva clase los próximos dos años que dura la formación. Estaba nervioso, pero con esos nervios que surgen cuando uno sabe que va a empezar a hacer lo que lleva mucho tiempo deseando.

«Lleva tiempo nervioso y no ha dormido bien, pero está deseando incorporarse», ha explicado su progenitora. Pablo acudirá 30 horas semanales al centro y contará con el apoyo de un especialista en Pedagogía Terapéutica, que se encargará de las adaptaciones necesarias.

Pablo en su primer día de clase del curso de jardinería en Ibiza.

Pablo en su primer día de clase del curso de jardinería en Ibiza.

Además, Ortuzar no ha querido pasar por alto, una vez más, que este logro lo ha conseguido «mano a mano» con la presidenta de la Asociación Pitiusa por la Inclusión Educativa y Social (Apies), Lola Penín, que también ha mostrado su satisfacción por el primer día de clase de Pablo. «Por fin se ha reconocido que tiene derechos y se le da la oportunidad al chico de matricularse en lo que le gusta. Estoy súper feliz de que esto haya sido así y espero que no sea ni el primero ni el último en conseguirlo», ha declarado Penín, quien ha recordado que desde la asociación se lleva «luchando» por este tema desde 2016. «Las familias que no tienen hijos con diversidad funcional no han de luchar por los derechos de sus hijos. ¿Por qué familias como la de Pablo sí?», ha preguntado.

Para ambas, que el joven pueda estudiar jardinería «es una victoria de todos».

Por delante quedan dos años de formación específica para que Pablo alcance su meta, que no es otra, según ha detallado su madre, que «trabajar de ayudante de jardinería en cualquier institución pública». La afición, ha contado, le viene desde que empezó 1º de la ESO, cuando tuvo una asignatura optativa relacionada con este oficio. «En la casa de su padre hay un pequeño terreno donde practica mucho y tiene libros de plantas porque le encantan», ha explicado su madre.

¿Y qué pasaría en el supuesto de que a Pablo no le guste tanto como pensaba la FP en jardinería? «No quiero ni pensar que pueda dejarlo, pero es cierto que es posible que empiece a estudiarlo y que no le guste, como le puede pasar a cualquier otro niño», ha indicado.

De momento Pablo ya ha cruzado la puerta para luchar él mismo por su sueño.

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