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El juez rechaza suspender el día libre de los taxistas de Vila durante el verano

El juzgado desestima la medida cautelar solicitada por la asociación mayoritaria de taxistas al entender que el posible perjuicio, no acreditado, no es irreparable

Caravana de protesta de taxistas de Vila a finales del año pasado contra el día libre. | J. A. RIERA

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Palma ha desestimado la medida cautelar solicitada por la Asociación de Taxistas Autónomos de Ibiza, la mayoritaria en la capital de la isla, para que se deje en suspenso el calendario aprobado por el Ayuntamiento de Ibiza que, por primera vez, ha obligado, mediante la paralización del vehículo, a descansar un día a la semana durante los meses de temporada turística.

La asociación mayoritaria de taxistas de Vila presentó un recurso contencioso administrativo contra el calendario y, paralelamente, pidió, como medida cautelar, su suspensión hasta que se resuelva el litigio. Sin embargo, el juzgado ha desestimado dicha pretensión al entender que no se dan los supuestos que determina la ley reguladora de la jurisdicción contencioso-administrativa ni la jurisprudencia, como que «sea patente un incumplimiento legal de tal índole que sea innecesario entrar en el fondo del asunto para su resolución».

Las medidas cautelares se aplican cuando concurren daños y perjuicios de «imposible o difícil reparación». No es el caso para el juez, que señala: «No se ha acreditado [por parte de la asociación de taxistas] que los posibles perjuicios, de carácter económico o de otro tipo, tengan un alcance irreparable, sino que podrán ser cuantificados y, si procede, objeto de la correspondiente indemnización en caso de ser estimado el recurso».

Sin justificar el perjuicio

Además, el magistrado señala que el recurrente «no ha justificado en lo más mínimo, más allá de un esbozo general», las pérdidas económicas o el perjuicio que ocasiona a los usuarios la obligación de dejar el taxi en el garaje un día a la semana. «No se observa, pues, que exista una causa que impida aplicar la regla general de la eficacia y la validez de los actos administrativos, manteniendo su ejecutividad. No hay duda de que, cualquiera que sea el resultado del pleito, no se habrán producido daños o perjuicios de carácter irreparable», concluye el magistrado en el auto, contra el que cabe un recurso de apelación.

En principio, el Ayuntamiento decidió a finales del año pasado que los vehículos se queden una jornada por semana en el garaje durante el verano (en invierno se trabajan cuatro días y se descansan dos) después de que los taxistas no aceptasen la propuesta del concejal de Movilidad, Aitor Morrás, de instalar un sistema de control (con la huella dactilar, por ejemplo) para verificar que los conductores descansan un día de la semana.

Morrás dijo que en ese caso, como se podría verificar que los conductores descansan un día a la semana, no se obligaría a parar los taxis. El también segundo teniente de alcalde ya anunció esta medida a principios de 2020. Entonces, hubo reuniones sobre este asunto, pero los taxistas hicieron caso omiso y con la pandemia quedó paralizado. Morrás justifica que esta media es necesaria para garantizar «la seguridad y la calidad del servicio» del taxi.

La decisión de Morrás dejó descolocados a los taxistas, que, a finales del año pasado, convocaron infructuosamente varias movilizaciones de protesta. Entonces, el presidente de la asociación mayoritaria de taxistas de la ciudad, Alejandro Cardell, aseguraba que era «sorprendente que un concejal» pusiera «en duda» que tanto los trabajadores asalariados como los conductores titulares de una licencia de taxi disfrutan de «días libres y jornadas adecuadas a la ley». Cardell insistía en que las libranzas se acuerdan entre los trabajadores y los empleadores. «Es verdad que somos un servicio público, pero explotado de manera privada. Regulamos nuestros días libres con los empleados y vuelvo a recalcar que todos los taxistas libramos», defendía Cardell.

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