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Diario de Ibiza

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Fotodenuncia en Ibiza: «Estos flamencos de ses Salines más que pico tienen morro»

El fotógrafo Rafa Domínguez (Raymar) aficionado a capturar pájaros con su cámara de fotos denuncia con una imagen el poco cuidado y respeto que tiene la gente por el Parque Natural

La pareja, paseando por uno de los estanques de ses Salines este martes por la mañana. Rafa Dominguez / Raymar

«Estos flamencos más que pico tienen morro». Es el escueto texto que el fotógrafo ibicenco Rafa Domínguez escribe para su última imagen subida a Instagram. Entre las etiquetas que acompañan la imagen, llama la atención la primera: #fotodenuncia. Y es que la estampa, en blanco y negro, es tan bella como alarmante: una pareja paseando por uno de los estanques de ses Salines. Metida hasta las rodillas en el agua de las salinas del Parque Natural. Algo prohibidísimo, como dejan claro los carteles que hay repartidos por toda la zona.

La foto está tomada el martes a las ocho y cuarto de la mañana, poco después de la salida del sol, desde uno de los refugios de observación del parque, el más cercano al Toro Mar, en concreto, explica el fotógrafo. En él se encontraban «tres pajareros», apunta usando el término que emplean para definirse a ellos mismos los aficionados a la fotografía de aves. En esto estaban, intentando captar alguna imagen de la vida secreta de las aves de ses Salines cuando, de repente, vieron a la pareja metida en el estanque. Sonrientes, con los zapatos en la mano y dispuestos a cruzar por el camino más corto rumbo a la zona de Cap des Falcó. La pareja no era nueva para ellos, relata el fotógrafo, que explica que ya los habían visto caminando por la carretera mientras se dirigían al punto desde el que iban a hacer las fotografías esa mañana.

Si no hubiera sido porque lo suyo es disparar la cámara se hubieran llevado las manos a la cabeza ante semejante escena. La sensación del fotógrafo ibicenco es que la pareja se encontraba disfrutando de los últimos compases de una noche de fiesta. «Cuando nos dimos cuenta estaban ya en mitad del estanque. La sensación que me dio es que querían acortar por ahí para llegar a Cap des Falcó ahorrándose algún kilómetro, pero ves a saber, igual no», comenta el fotógrafo, que explica que finalmente la pareja se lo pensó mejor y dio media vuelta. «Espero que no se les estén cayendo los pies a trozos», comenta pensando en el estado del agua de los estanques. «En ese momento ahí no había flamencos, si los hubiera habido se hubiera montado una buena película», señala.

Nada más disparar su cámara, llamaron al 112 para alertar de lo que estaba pasando, pero, a pesar de atenderles «de forma muy educada», no llegaron a personarse nunca, algo que, explica, puede llegar a ser comprensible dado el volumen de avisos que tienen durante la temporada. Aunque la estampa de la pareja cruzando los estanques es novedad, no lo es encontrarse constantemente con personas que no muestran ningún respeto por el entorno del parque: «Hay personas que se saltan los cordones, gente en bici entre medias de los estanques y quienes llevan a los perros sueltos, algo que está prohibido porque es una zona de nidificación de muchas aves».

Domínguez critica la «inconsciencia» de quienes ignoran los carteles que indican qué se puede y qué no se puede hacer en un entorno tan vulnerable como este espacio protegido. Ignoran los carteles y también los avisos que, en más de una ocasión, han visto dar a los agentes de medio ambiente: «Les llaman la atención y les responden que qué pasa con los beach clubs. Un ‘y tú más’ para no asumir su responsabilidad». En no pocas veces han recibido respuestas similares ellos mismos cuando han advertido a algún visitante del parque de que, por ejemplo, se había saltado una zona acordonada: «Me pasó esta primavera, en un refugio que hay cerca de sa Sal Rossa. Está muy escondido, casi tienes que sacar el machete para quitar la maleza, pues cuando llego allí me encuentro al otro lado a una majora. Le digo que ahí no puede estar y me dice que no está haciendo nada, sólo cogiendo espárragos». Así, lamenta el fotógrafo, entre «la gente de aquí a la que le cuesta entender que cosas que hacía hace años ya no las puede hacer» y los «inconscientes» a los que les da igual si lo que hacen afecta al parque y sólo les preocupa «hacerse un buen selfie» la falta de respeto y los comportamientos inapropiados, en general, por la zona protegida de ses Salines es la norma.

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