Educación u Atención a la diversidad

Educación da marcha atrás y permite a Pablo matricularse en la FP de jardinería este curso

La delegada destaca que se trata de una medida «excepcional» y reconoce que «la fuerza y la insistencia» de la familia y la asociación han sido determinantes para que el joven con diversidad funcional cuente con un apoyo en clase

Lola Penín, Margalida Ferrer y José Agulla, ayer por la mañana en la delegación de Educación.

Lola Penín, Margalida Ferrer y José Agulla, ayer por la mañana en la delegación de Educación. / M. torres

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Dos cursos. Es lo que ha tardado la conselleria balear de Educación en darle a Pablo Valenzuela, un joven de 18 años con diversidad funcional, la oportunidad de cumplir su sueño de estudiar jardinería. Después de negárselo durante dos cursos, ayer la conselleria rectificó la postura que ha mantenido durante todo este tiempo, y en la que se reafirmó en la última reunión con la familia del chico, y ofreció un apoyo que le permitirá matricularse en la Formación Profesional básica de Agrojardinería y Composiciones Florales en el instituto Algarb, en Sant Jordi.

El próximo día 23 de septiembre, Pablo comenzará las clases. Así se lo comunicó ayer por la mañana la delegada territorial de Educación, Margalida Ferrer, a la presidenta de la Asociación Pitiusa por la Inclusión Educativa y Social (Apies), Lola Penín, que acudió a la reunión acompañada de José Agulla, responsable de la Plataforma Sociosanitaria. La madre de Pablo, Carmen Ortuzar, optó por quedarse en casa, esperando la llamada de Penín, ya que se veía incapaz, emocionalmente, de soportar otro encuentro en la delegación, según confesó ella misma.

«Hemos encontrado una vía», afirmó la delegada nada más entrar Penín y Agulla en su despacho de la delegación. «Tenemos buenas noticias», insistió. Unas palabras que buscaban tranquilizar a los representantes de la familia de Pablo antes de iniciar el encuentro. Media hora después, Penín salía por la puerta, con los brazos en alto, enarbolando la resolución de Educación y gritando «¡Lo hemos conseguido!». Acto seguido, explotó a llorar, emocionada. una noticia que la madre de Pablo recibió por teléfono. Desde su casa, apenas podía creerse que el día 22 vaya a poder matricular a su hijo en sus ansiados estudios de jardinería. De hecho, confesó que si había optado por no acudir a la cita era porque no se sentía capaz de aguantar otra mala noticia.

Finalmente no se le asignará un auxiliar técnico educativo, como pedía la familia, sino un especialista en pedagogía terapéutica que se encargará de las adaptaciones necesarias, explicó Ferrer. «El auxiliar es para alumnos con dificultades de movilidad, alimentación o control de esfínteres. No es el caso de Pablo, que todo esto sabe hacerlo solo, pero que necesita una ayuda constante. Por eso se le pone un PT», detalló la máxima responsable de la conselleria en las Pitiusas.

Puerta abierta a otros alumnos

La delegada justificó el cambio de rumbo de la conselleria en que se aplica una medida prevista en la nueva ley de FP, «de forma excepcional» ya que de momento no se ha desarrollado la normativa. «En el artículo 4b del artículo 44 se contempla la posibilidad de hacer una escolarización excepcional de alumnos con necesidades educativas especiales hasta los 21 años», detalló la delegada, que comparó la situación en la que está esta ley en el que ha estado la Lomloe: «Los nuevos currículums entran ahora y la ley está aprobada desde 2020 porque el desarrollo de una ley se hace poco a poco». Además, la delegada reconoció que ha pesado mucho «la insistencia y la fuerza» que ha mostrado la familia de Pablo en este tiempo.

De la misma manera, reconoció que la medida «excepcional» aplicada a Pablo «es posible» que abra las puertas a otros alumnos que se encuentren en su misma situación. La delegada matizó que ya ha habido alumnos con adaptaciones curriculares en FP básicas «pero no con tanta diferencia como Pablo, por eso las recomendaciones de la conselleria eran un aula de transición a la vida adulta o una FP básica de cocina», insistió la delegada. «No se le cerraban las puertas, se le daban opciones», afirmó la delegada. Opciones que el joven no quería porque su objetivo es ser jardinero, un oficio que le gusta desde que era pequeño, según ha explicado él mismo.

«A los chicos como Pablo la Administración tiene que quitarles barreras, no ponérselas», afirmó la presidenta de Apies, que confía en que sea cierto lo que les comentó la delegada en la reunión: «Se supone que a partir del año que viene, con la nueva ley, las familias no van a tener estos problemas». «Espero que ninguna familia deba pasar tres años como los que han pasado Pablo y Carmen para conseguir algo que, al final, se ha resuelto en dos semanas», continuó la presidenta y principal apoyo de la madre de Pablo en todo este tiempo.

Tanto Carmen Ortuzar como Lola Penín agradecieron el apoyo de la sociedad de la isla así como el empuje de los medios de comunicación. De momento, no se han manifestado sobre la parte judicial del caso, que la familia y la asociación han llevado a los tribunales. Las decisiones en este aspecto, si retiran o no el contencioso, las tomarán después de hablar con sus representantes legales.

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