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Diario de Ibiza

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Festes de la Terra | Santa Maria de les Neus y Medallas de oro de la ciudad

Medallas de Oro: gente que hace una Ibiza mejor

El alcalde de Ibiza destaca el compromiso y dedicación de la Plataforma Sociosanitaria y de Merche Chapí a favor de la ciudad | La comunidad ucraniana de la isla se suma a la ofrenda floral a la patrona, Santa Maria de les Neus, y regala un báculo al obispo

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Merche Chapí y Antonia Ramón, presidenta de la Plataforma Sociosanitaria. Toni Escobar

La misa en honor a Santa Maria de les Neus estuvo acompañada este año por una representación de la comunidad ucraniana, que se sumó a la ofrenda floral a la patrona y tuvo un detalle con el obispo, Vicent Ribas. Como es habitual, el alcalde de Ibiza, Rafa Ruiz, no estuvo presente en el oficio religioso, pero poco después presidía el otro acto central de la jornada. La labor asistencial y solidaria de la Plataforma Sociosanitaria y la promoción del teatro a cargo de Merche Chapí tuvieron su reconocimiento en la entrega de las Medallas de Oro de la ciudad.

Al despedir la misa en honor a Santa Maria de les Neus, la patrona de Ibiza y Formentera, el obispo, Vicent Ribas, tuvo un mensaje de especial agradecimiento a la comunidad ucraniana de Santa Eulària, mientras mostraba el regalo que le habían entregado momentos antes. «Es un báculo que han traído de Ucrania, elaborado por unos artesanos de allí», explicaba, ilusionado, ante el público que abarrotaba la catedral.

Rogó por la paz en ese país y el resto del mundo, antes de dar paso al Cor Ciutat d’Ibiza para que entonara el himno de la patrona, ‘Set segles fa’, que compuso Baltasar Samper, con letra de Isidor Macabich, para conmemorar el séptimo centenario de la conquista cristiana de Ibiza. «Pero ya son casi ocho siglos», precisó el obispo, destacando que en agosto de 1235 llegó «la fe a Jesucristo, el regalo más grande».

El himno dio paso a la tradicional ofrenda floral a la patrona, en la que no faltaron representantes de la comunidad ucraniana, mientras los miembros de la Colla de Vila acompañaban con sus castanyoles, tambors y flaütes. Entre sus agradecimientos, el obispo, además del Cor Ciutat d’Ibiza, hizo una mención especial al esfuerzo de los balladors y balladores por hacer frente al calor sofocante y subir a Dalt Vila enfundados en sus trajes tradicionales. De hecho, buena parte del público, sobre todo los turistas, tuvo que recurrir a la revista bimestral de la Diócesis para abanicarse.Como ya hizo al inicio de la missa de festa, Ribas extendió su gratitud a los obrers que acudieron con sus pendones, representando a todas las parroquias de la isla, a las autoridades políticas y, en especial, a los cuatro alcaldes, «de Sant Josep, Santa Eulària, Sant Antoni y Sant Joan» .

Medallas de la Ciudad

Como ya es habitual, en la catedral faltaba el primer edil de Vila, Rafa Ruiz, aunque el equipo de gobierno estuvo representado por la tercera teniente de alcalde, Carmen Boned y la concejala de Hacienda, Estefanía Torres, así como la práctica totalidad de los concejales de la oposición.

Menos de una hora después de finalizar la misa oficiada por el obispo, el alcalde de Vila presidía, en el otro extremo del recinto amurallado, la segunda ceremonia protagonista de la jornada: la entrega de las Medallas de Oro de la ciudad. Empezaba a oscurecer en el baluarte de Sant Pere cuando toda la corporación municipal tomaba asiento sobre el escenario. Frente ellos, se percibían los nervios e ilusión de las dos homenajeadas: la directora de teatro Merche Chapí y Antonia Ramón, en representación de la Plataforma Sociosanitaria de Ibiza y Formentera.

Compromiso y solidaridad

«Esta noche reconocemos a personas y colectivos que han hecho de Ibiza una ciudad mejor», destacó el alcalde. «Su gran contribución ha sido desde el compromiso, la dedicación y siempre desde la vocación», incidió.

Antonia Ramón, como presidenta de la Plataforma Sociosanitaria, tuvo palabras de elogio a sus antecesores y fundadores de la entidad, que este año cumple su vigésimo aniversario, así como a todos los colaboradores, e hizo un llamamiento para sumar voluntarios. «Este es un proyecto de todos para conseguir una sociedad más justa y solidaria», valoró. Por ello, su sede la calle Madrid también está abierta «a cualquier persona que necesite acompañamiento, un consejo o ayuda».

La Colla de Vila, durante su ‘ballada’ en la plaza de la Catedral.

Tras ella, Merche Chapí reconoció que estaba «realmente emocionada» y recordó sus primeros pasos sobre Dalt Vila, en 1966. «Quedarme a vivir en esta ciudad ya era suficiente premio para mí», antes de confesar que, con la Medalla de Oro, «por fin» podía dar por acabado su trabajo en el mundo teatral: «Ya no doy más, he perdido casi todo en estos dos últimos años».

Chapí abrió sus sentimientos al público evocando, sin mencionarlo, a su pareja, el político Miquel Ramon, fallecido en marzo de 2020. «Fue uno de los rojos que acudió a buscar a Merche Chapí para fundar el GAT [Grup Amateur de Teatre, en 1975]», tal y como recordó el gestor cultural Carles Fabregat, durante la presentación de los méritos que atesoraba la premiada.

Antes del GAT, Chapí ya había fundado la escuela de teatro de la escuela Blat y, desde finales de los 60, se convirtió en una figura indispensable de la cultura pitiusa. «Un profesor me dijo que ser directora de teatro era elegir la soledad, pero se equivocó», sentenció, antes de expresar su agradecimiento a todos los compañeros de las diversas etapas del GAT presentes en el acto, como Enrique Sánchez, Marga Posada, Milagros Pierna, Toni Roca o Francisco Torres.

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