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Diario de Ibiza

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Ibiza pierde más de una cuarta parte del agua de sus redes municipales

Las cifras de 2021 apuntan a que ha habido una mejora, pero «aún queda mucho trabajo por hacer»

Reparación de una fuga de agua en Sant Antoni, en una imagen de archivo. | J. A. RIERA

Los últimos datos sobre el agua que no se contabiliza o se pierde de las redes municipales de la isla de Ibiza apuntan a una pequeña mejoría, pero todavía las fugas se sitúan en algo más de la cuarta parte del caudal que se distribuye. Las cifras del consumo del año pasado suministradas por los ayuntamientos a la dirección general de Recursos Hídricos apuntan que en Ibiza no se contabilizó el 26,8% del agua suministrada, cuando en 2020 era el 29,9%. El cambio más importante se produjo a partir de 2016, cuando las pérdidas bajaron de casi el 33% al 28,5%.

Por municipios, Sant Josep sigue a la cabeza en cuanto a pérdidas de agua de su red, con el 35,7%, cuando en 2020 el porcentaje se situaba en el 41,4%. De hecho, la directora general de Recursos Hídricos, Joana Maria Garau, destaca «la mejora» registrada en este municipio, pero apunta que, en todo caso, «las pérdidas son aún bastante elevadas».

Salvo en Vila, donde la fuga de agua ha subido ligeramente (del 23,3% de 2020 al 24,5% del año pasado, aunque en 2019 la cifra era del 16,5%) y Santa Eulària, en el resto de municipios de la isla se ha producido una bajada. Destaca el caso de Sant Joan, con el porcentaje de pérdidas, del 15,9%, más bajo de la isla, y con una mejora sustancial con respecto a 2020, cuando la cifra registrada era del 23,2%.

Las pérdidas de agua de la red de Formentera se sitúan en el 7,3%, cuando en 2020 era del 10% y en 2019 del 12,6%, lo que evidencia la clara mejoría. En Formentera sólo se consume agua desalinizada.

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Algo muy similar ha ocurrido en Sant Antoni, que ha pasado de un porcentaje de agua no contabilizada del 21,2% en 2020 al 17,4% en 2021. Aunque hay que tener en cuenta que, en 2019, la cifra era del 14%, Garau afirma que estos dos municipios «lo han hecho muy bien y han logrado una mejora sustancial».

En cuanto a Santa Eulària, los datos apuntan que se ha pasado del 16,1% al 25,4% en un año. Sin embargo, la directora general de Recursos Hídricos señala que el porcentaje de 2020, en plena pandemia, resulta «extraño». Por ello, prefiere destacar la comparación del año pasado con el registro de 2019, que fue del 31,2%.

En general, como el consumo de agua aumentó el año pasado en el conjunto de la isla, Garau considera que el dato del caudal no contabilizado es «bueno», aunque acto seguido destaca que «aún hay mucho trabajo por hacer» para reducir más las pérdidas. «No hay que bajar la guardia. La isla de Ibiza he mejorado, pero partía de una situación muy mala, por lo que aún queda camino. Los datos son buenos, pero eso no quiere decir que no sean mejorables», puntualiza.

La directora general de Recursos Hídricos recuerda que actualmente la producción de agua desalada en la isla se sitúa al límite de su capacidad y que los municipios reciben lo acordado por los convenios, por lo que si se produce un incremento de la demanda, no se podrá cubrir. Esto es lo que ha sucedido en el caso de Sant Josep, que se ha visto obligado a cortar el suministro de agua desalinizada a la zona de sa Caleta. «No es por capricho, no podemos producir más», destaca Garau, que, de todos modos, confía en que no haya problemas de demanda, salvo alguna cuestión «muy puntual».

En Formentera, las pérdidas de agua de la red de Formentera se sitúan en el 7,3%, cuando en 2020 era del 10% y en 2019 del 12,6%, lo que evidencia la clara mejoría. En Formentera sólo se consume agua desalinizada.

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