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Diario de Ibiza

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Entrevista
José Luis Benítez Gerente de la Asociación Ocio de Ibiza

José Luis Benítez, gerente de la Asociación Ocio de Ibiza: «Cogemos mano de obra no cualificada, pero no bajamos los precios. Hay turistas que no volverán»

El gerente de Ocio de Ibiza asegura que hay menos incidentes en las discotecas que en años prepandemia a pesar del alto volumen de gente en la isla

José Luis Benítez,gerente de Ocio de Ibiza. Vicent Marí

Las salas de ocio nocturno llevan dos meses funcionando a pleno rendimiento en una temporada que apunta a batir récords. Sin embargo, el gerente de la Asociación Ocio de Ibiza (que cuenta con 38 asociados entre discotecas y beach clubs), José Luis Benítez, asegura que Ibiza ha tocado techo y sobran turistas.

¿Cómo definiría la reapertura en una palabra?

Espectacular.

¿Mejor de lo esperado?

Sí porque venir de cero y con los problemas tan grandes que había por la pandemia, pensábamos que la gente podía tener respeto a la hora de salir. La verdad es que estamos funcionando muy bien, además la gente está con muchas ganas. Para la cantidad de gente que hay apenas está habiendo problemas.

¿Se nos ha olvidado lo que es el covid? Justo esta semana muchos sanitarios están utilizando las redes sociales para expresar su malestar y carga de trabajo ante esta ola ‘silenciosa’.

Sí, hemos bajado la guardia. Yo mismo me contagié hace tres semanas. Por suerte no hay presión en las UCI, pero igualmente hay que ser conscientes. Nosotros en las discotecas lo que estamos haciendo es que la gente actúe como quiera. Si yo fuera ahora a una, me pondría una mascarilla. No hay que olvidar lo que hemos pasado.

Si la situación empeorase, ¿se podría adelantar el cierre de las discotecas? Ustedes hablaban de intentar alargar hasta noviembre.

Con la presión que se está teniendo, llegar hasta noviembre va a ser muy complicado. Si hacemos un octubre bueno, podemos estar contentos. Hemos adelantado la apertura este año y los datos dicen que ha sido el mejor abril de la historia; no solo por el ocio, por supuesto. Es increíble, además, con la inflación que hay y la subida de precios generalizada, las ganas de la gente. Lo que ocurre es que nos estamos encontrando con una temporada muy complicada en cuanto a atascos, falta de taxis, la falta de trabajadores…

¿Cómo están las plantillas de los locales de ocio?

Están bien porque los salarios son altos y las propinas, aunque mucha gente hable de que es mendigar, son altas. Esto nos permite fidelizar a los trabajadores. Somos los que menos riesgo tenemos.

¿Cuál es la propina más alta que han dejado en uno de estos establecimientos?

Sin dar números te puedo decir que miles de euros en una zona vip.

Que se reparten entre toda la plantilla…

Sí, incluso entre los de la limpieza o los que están en la puerta, aunque no estén trabajando en esa zona. Entonces, con una propina alta y un sueldo que está por encima del convenio, tenemos menos problema con los empleados.

Abrir una discoteca, en palabras suyas, ronda los 100.000 euros la noche. ¿Cuánto ganan?

Las discotecas son artículos de lujo: la entrada es cara y la consumición es cara. Hay que tener en cuenta que hay muchísimo riesgo porque tienes que llenar una gran sala y, para conseguirlo, tienes que contratar a un buen dj. Hay que contratar a uno importante, con dos o tres buenos que actúen antes, y de eso dependen las ganancias.

¿Cuánto pide un dj?

Los hay por 2.000 y por 200.000 euros por una actuación. No es lo mismo que venga a cantar Madonna que mi prima Paquita. Lo que está claro es que, si inviertes y traes a alguien bueno, la gente responde.

Ibiza es conocida en el mundo por la música tecno, llevamos ya unos años apostando también por el reguetón, ¿funciona?

Bueno, esto es más complicado, pero tenemos siete días a la semana, así que hay que ofrecer alternativas porque hay público para todo.

Decía antes que no hay tantos problemas a pesar de la cantidad de turismo que hay. Conocíamos el otro día la denuncia de una joven por una inyección de droga en un local de Ibiza, que roban móviles en las discotecas… ¿Hablamos de situaciones que se repiten cada temporada o se han reducido?

Hay muchísimos menos incidentes. Esta semana he estado en una reunión en la que nos decían que habían subido un 27% los hurtos, pero habían bajado los delitos sexuales. Estos suelen estar asociados al ocio, sobre todo al ocio nocturno. Pero es que, claro, en las discotecas trabajamos a otro nivel desde hace muchísimo tiempo. En una sala con 4.000 personas tenemos a medio centenar de vigilantes de seguridad; en una de 2.000 personas en la península tienen a tres. La diferencia es muy grande. Tenemos vigilancia a la entrada de los baños para que entren de uno en uno y, así, evitar que hagan cosas que no deben. Cuando la gente ve control, se tranquiliza. Lo de las jeringuillas es verdad que nos ha sorprendido porque no lo habíamos visto nunca. No he podido profundizar más en el caso porque es una discoteca que no está asociada a Ocio de Ibiza, pero me parece un caso muy grave, aunque por suerte aislado.

¿Les hace estar más vigilantes?

Sí, sí. Incluso nosotros vamos dando charlas por las propias discotecas sobre esto. Tenemos la campaña de ‘Pregunta por Ángela’ para cuando una persona crea que le están acosando se pueda acercar a los camareros o a seguridad y hacer esta pregunta. Ellos ya saben cómo tienen que actuar.

¿Está ya señalizado, por ejemplo, en los baños de mujeres?

Este año aún no, pero estamos informando. Hemos sacado también lo de las tapas para la bebida para evitar la sumisión química. A los camareros siempre les intentamos tocar la fibra porque, a veces, son jóvenes y les cuesta que llegue alguien a contarles algo, pero tienes que insistir. Las discotecas que quieran estas tapas pueden pedirlas porque lo que queremos es que la gente venga a divertirse, no a llevarse una mala experiencia.

¿Se están dando este tipo de situaciones esta temporada?

Pasan cosas en general porque hay mucho volumen de gente, pero no solo en las discotecas, en todos los sitios. De hecho, te diría que en las discotecas están pasando pocas cosas para toda la gente que va.

¿Han notado un cambio en el perfil del cliente de ocio?

Depende de la discoteca. Hay algunas que están prácticamente volcadas en gente muy joven y otras que están dirigidas a personas más mayores y con mayor poder adquisitivo. Pero lo que decía antes, la gente viene a divertirse y se gasta el dinero en el taxi, la cena y la discoteca porque llevan dos años sin hacerlo.

¿Esto puede conllevar que los precios sigan subiendo?

No. Somos un sector caro que está muy por encima de lo normal.

De media, ¿cuánto se deja un cliente en una sala una noche?

Cien euros es lo mínimo si tienes en cuenta que la entrada oscila entre los 40 y 80 euros y la copa entre los 15 y los 22.

Si echamos la vista atrás, ¿cómo han cambiado las discotecas?

Mucho, porque nos hemos profesionalizado. Somos los número uno a nivel mundial porque invertimos mucho en personal, en sonido… El mejor sonido del mundo lo encuentras en Ibiza. El tema de los dj fue una revolución hace ya diez años. Cuando yo empecé en este sector el dj era como un camarero y nadie lo miraba; ahora es impensable estar en una discoteca y no fijarse en ese ‘Dios’ que está en medio. Son la atracción. Antes las discotecas eran con fiestas temáticas y ahora, normalmente, hay visuales y poca decoración porque la estrella es el dj. La gente va a las discotecas por ellos.

Habla de que en Ibiza tenemos el mejor sonido del mundo y hay vecinos que se quejan de las molestias que produce ese sonido. ¿Se cumplen todos los parámetros?

Somos el sector más vigilado de la isla.

¿Cuántas inspecciones se hacen?

Muchísimas. Y sonometrías.

¿Cuántas a la semana?

Depende. Hay ayuntamientos que tienen que controlar más locales que otros, pero hay discotecas que tienen prácticamente un control semanal. Lo que ocurre es que hay gente que tiene superpoderes y que a tres kilómetros de distancia te sabe decir qué ruido viene de la discoteca. Hay demasiados intereses. Nosotros siempre hemos defendido el descanso de los vecinos.

Cuando dice que hay intereses, ¿se refiere a interés en desmontar el sector?

Es un sector muy caníbal. Desde que estamos con Ocio de Ibiza hemos conseguido que ya no nos denunciemos entre nosotros, pero hay gente que no está en nuestra asociación que… y, sin olvidar, que el año que viene son elecciones y la precampaña ha empezado demasiado pronto. Estamos viendo burdas manipulaciones de la opinión publica diciendo verdaderas barbaridades.

¿Por qué considera que no están en la asociación?

Ibiza es uno de los lugares más cosmopolitas del mundo, pero también es un pueblo. Estamos hablando de 572 kilómetros cuadrados y nos conocemos todos. Cuesta oír que hemos estado mejor en pandemia que lo que estamos ahora. Yo creo que vivimos del turismo, no tenemos nada más. Ojalá tuviéramos otra cosa que nos diera otras posibilidades, aunque eso no quita que la isla tenga un tope.

¿Hemos llegado?

Y lo hemos sobrepasado. En el 2015 pedí una moratoria para locales de ocio. Hay gente que dice ahora que hay que cubrir la noche de los beach club y nuestra asociación ha dicho que a partir de las 12 no hay ningún tipo de música al exterior, puede seguir siendo un restaurante, pero sin dj. Qué hacemos, ¿convertimos los beach club en discotecas?

Si hemos tocado techo, ¿cómo retrocedemos? ¿Se puede recuperar lo que éramos?

Eso es imposible, pero lo que sí que se puede hacer es regular. Estos días hemos estado viendo medidas, como la del Consell para cambiar los autobuses y monitorizar los aforos para saber todo con una aplicación.

¿Hay demasiada gente en la isla?

Demasiada, sí.

¿Sobran turistas?

Sobran turistas.

¿Cómo explicamos que sobran turistas si hay suficientes plazas donde puedan alojarse? ¿Es culpa solo de la oferta ilegal?

Hay sitio que no está regularizado, claro. Y ese es el problema. Si la Federación Hotelera te presenta unos números y ves que, en los últimos diez años, no solo no ha crecido la planta, sino que ha decrecido y ves que con las viviendas turísticas legalizadas estamos alrededor de las cien mil plazas más las cincuenta y pico mil de los hoteles, pero en la calle hay más de 200.000 personas, ¿dónde duerme esa gente? Y ahora van a inspeccionar esto, perfecto. ¿Y la inspección dónde va? A los sitios legales, pero los ilegales se libran porque dicen que no se les puede tocar. Y lo hemos visto con las fiestas ilegales.

Respecto a esto último, ¿se han reducido con la apertura de las salas?

Por supuesto. Eso sumado a la valentía del Consell y del Govern a la hora de querer controlarlo. No como nos gustaría a todos porque al final resulta que una vivienda es inviolable, pero ¿es una casa si te pagan por entrar y por beber? El problema de esta isla son las ilegalidades.

Algunos turistas presumen de que Ibiza es la isla sin ley...

Sí. En Ibiza cabemos todos si nos sabemos comportar. El problema es que no sabemos controlar la oferta ilegal. Lo peor es que, al final, la permitimos todos. Piensas que, en vez de alquilar tu apartamento a una familia todo el año por un precio razonable, puedes sacar más si lo publicitas en una plataforma.

¿Lo mismo con los ‘taxis pirata’?

Estás en el aeropuerto y llevas un rato esperando y te aparece alguien que te dice que te lleva. El problema es que ya se nos ha ido de las manos. Estamos en un precipicio en el que nos hemos caído y nos sostiene un hilo. La solución no es hacer VPO, como dicen, porque el territorio y los recursos son limitados.

¿Esta es la imagen que los de fuera tienen de Ibiza?

Claramente. Si es una isla cara y la gente cuando se va no ha tenido un buen servicio, está atascada en la carretera, tiene que hacer colas para todo… no se van contentos. Sin embargo, si eres un destino caro, pero ofreces un buen servicio es aceptable pagarlo. Estamos cogiendo mano de obra no cualificada, pero no bajamos los precios. Tenemos suerte porque estamos en un sitio idílico; eso salva que, por ejemplo, te sirvan mal el vino. Pero hay turistas que no querrán volver.

¿Le recomendaría a un amigo venir de vacaciones este verano?

No. Lo siento mucho, pero yo nunca vendría en julio y agosto. Los meses ideales son mayo, junio, septiembre y octubre. Si aún no ha venido la gran masa que llega ahora y estamos teniendo los problemas que estamos teniendo, a partir de esta semana no tengo muy claro cómo vamos a vivir.

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