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Homenaje a los policías locales de Ibiza que cumplen treinta años de servicio público

La consellera balear de Función Pública entrega la Cruz Blanca al Mérito Policial a 23 policías locales de Ibiza y de Sant Josep que han cumplido tres décadas de servicio en el cuerpo

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Medallas a 30 años de servicio en las policías locales de Ibiza Toni Escobar

En el año 1990 todavía existía la Unión Soviética y Marí Calbet era el presidente del Consell Insular de Ibiza y Formentera. Fue también el año en el que el Agente 26 se incorporó a la plantilla de la Policía Local de Sant Josep: «En aquella época todavía no teníamos ordenadores. Utilizábamos máquinas de escribir y papel de calco», explica.

Este viernes, él y otros 22 policías locales de Vila y de Sant Josep han recibido la Cruz Blanca al Mérito Policial tras 30 o más años de servicio profesional. Un acto que se ha celebrado en el auditorio de Can Jeroni, en Sant Josep, y que ha servido como reconocimiento a la trayectoria de estos profesionales. «Vosotros proporcionáis confianza y proximidad, conocéis a los vecinos por su nombre y apellido, y sois a quien se dirige la gente cuando hay un problema», ha señalado el alcalde de Sant Josep, Ángel Luís Guerrero, en el discurso que ha abierto el acto.

Tres oficiales de la Policía Local de Ibiza entran en Can Jeroni. Toni Escobar.

Historias que no se olvidan

Tres décadas de trabajo a pie de calle dan para mucho. Cuando a Juan Antonio Mangas, oficial de la Policía Local de Ibiza, le piden que recuerde algún episodio que se le haya quedado grabado en la memoria, siempre le viene a la mente el bebé que tuvo que rescatar hace 25 años.

«Fue un servicio muy especial. Era un bebé que se estaba ahogando, en un piso de la calle Madrid. Tuve que intervenir antes de que llegara la ambulancia y, por suerte, lo pude mantener con vida», recuerda, todavía emocionado, «no sé qué será de su vida, ahora ya debe ser un hombre adulto. Yo en esa época hacía el turno de noche y era duro, pero aquel día volví con una satisfacción a casa. Son cosas que hacen que este oficio valga la pena».

El Agente 195 de la Policía Local de Ibiza admite que, pese a su vocación, él en realidad es un bombero frustrado: «Me quedé en policía local», bromea. Sin embargo, en más de una ocasión ha tenido que ejercer de bombero y rescatar a personas de incendios. Evoca especialmente el rescate de una pareja de ancianos en el barrio de sa Penya: «Por los callejones del barrio, el acceso de los bomberos se complicó y no podíamos esperar, había que intervenir ya», recuerda.

El agente se introdujo en la casa y rescató uno de los ancianos, que no podía moverse porque sufría tenía una discapacidad: «Tuvimos que entrar y todo salió bien», recuerda. Un servicio por el que estuvo a punto de pagar con su vida: «Sufrí una intoxicación por humo y me tuvieron que ingresar en Can Misses. ¡Pero aquí estoy!». Y añade «te podría contar miles de historias, algunas buenas, otras regulares y también malas».

El Agente 195 muestra sus insignias y la Cruz Blanca. David Ventura

La mayoría señala que la vocación de servicio público es la que les impulsó a entrar en el cuerpo, y lo que les ayuda a continuar, día tras día, en el servicio. Ángeles Gallardo ingresó en la Policía Local de Ibiza hace 34 años y explica que su actual etapa es la que mayores satisfacciones le está proporcionando.

«El año pasado pusimos en marcha una Unidad de Atención a las Víctimas de Violencia de Género», explica con orgullo: «Compensa muchísimo ver que lo que haces es útil. Acompañar a mujeres que han sufrido maltrato y ver cómo pueden salir de ese círculo».

Gallardo también tiene un rosario interminable de anécdotas. En su caso, el episodio que no olvida es el de una muchacha que cayó de un balcón en un cuarto piso e impactó sobre un coche: «Afortunadamente, salvó la vida. Es de esos momentos que siempre recuerdas. También impresionan mucho todas las historias con niños implicados».

Medallas a 30 años de servicio en las policías locales de Ibiza

Medallas a 30 años de servicio en las policías locales de Ibiza

Alegrías y sinsabores

Nadie se arrepiente de haber escogido este oficio, aunque admiten que no todo son alegrías. «Hay muchos sinsabores», admite el Agente 26 de la Policía Local de Sant Josep: «La gente no te llama por cosas buenas, te avisan cuando hay problemas. Es un trabajo poco agradecido». Recuerda asistencias en carreteras y operativos para encontrar a personas desaparecidas: «Ha sido toda una vida. Dice la canción que ‘veinte años no son nada’. Pero treinta años ya son muchos».

Pese a todo, actos como el de este viernes en Can Jeroni sirven para reafirmar la vocación y la autoestima de los agentes. Todos los homenajeados han ido subiendo uno a uno al escenario del auditorio para recoger su medalla y recibir el aplauso de los compañeros. Tras la entrega, la consellera balear de Presidencia, Función Pública e Igualdad, Mercedes Garrido, ha señalado que «ser policía local es un estilo de vida», y ha destacado de todos los agentes su «comportamiento ejemplar».

«Representáis lo mejor de nuestra sociedad», ha dicho la consellera, que ha aprovechado para elogiar su gestión: «En dos años hemos formado a más de 300 policías en Balears, y este año formaremos a 59 solo en Ibiza». «Cada año habrán más policías locales en las calles porque sabemos que sois imprescindibles», ha asegurado.

«Los reconocimientos como los de hoy están bien, pero lo que uno lleva muy dentro es el agradecimiento de la gente en la calle», explica Agustín Sierra, agente de la Policía Local de Ibiza, a la salida del acto: «Total, lo que haces es cumplir con tu obligación, pero es una alegría». A su lado, el Agente 195 de Ibiza señala con orgullo los diversos distintivos que ostenta en su uniforme y que se ha traído para la ocasión: «Es el fruto de toda una vida de servicio», y apunta satisfecho: «¡Me queda un año más y ya me jubilo!».

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