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Diario de Ibiza

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Un Sant Joan sin «descafeinar»

Residentes y turistas acuden a la localidad en la celebración del día del patrón para vivir por fin unas fiestas sin restricciones tras dos años de pandemia y disfrutar de la procesión y el ‘ball pagès’ en la plaza de la iglesia

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Festes de Sant Joan 2022 Vicent Marí

Con un día cubierto, pero que no disuadió a la gente de pasar el día en la calle, Sant Joan volvió ayer a celebrar su patrón por todo lo alto tras dos años sin poder hacer grandes actos a causa de la pandemia. La misa abrió esta festividad, que contó con la presencia del obispo de Ibiza, Vicent Ribas. Con la iglesia con olor a incienso y la gente colocada, la misa empezó a las 12 horas y se alargó una hora y cuarto. Durante este tiempo, los tambors y castanyoles de la Colla de Labritja iban sonando para acompañar la eucaristía.

«Sant Joan creo que no estaría contento de que le quitáramos protagonismo en este día a Jesús, pues él era quien le preparaba el camino», afirmó el obispo, que añadió que «Sant Joan solo se puede celebrar en aquellos lugares donde sea patrón». Para amenizar la misa y ponerle un toque de humor a la felicitación de los Joans y Joanes, dijo una frase tradicional ibicenca: «Pep, Toni, Joan i ases n’hi ha una a cada casa».

Durante la festividad estuvieron presentes el alcalde, Antoni Marí, Carraca, acompañado por ediles  de otros municipios de la isla y cargos públicos del Consell y del Govern balear.

La Colla de Labritja sale de la Iglesia para prepararse para el ‘ball pagès’ que cerró la jornada matutina de las fiestas de Sant Joan. Vicent Marí

El pueblo de Sant Joan y los turistas acudieron a la festividad para vivir el acontecimiento de otra manera a lo que se había hecho en los últimos dos años. «Somos de Vitoria, hemos venido a Ibiza y hemos visto que había aquí fiesta de Sant Joan. Nosotros, además, somos del barrio de San Juan de nuestra ciudad y nos gusta ver las fiestas. Después de dos años de pandemia con ganas, por supuesto», afirmaba Cristina Montiel, una turista que era la primera vez que veía la festividad en la isla y a la que le gusta ver cómo se celebra el patrón de su barrio en otros lugares.

Procesión

Tras la misa continuó la tradicional procesión, con la imagen de Sant Joan junto a las otras que reposan durante el año en el templo. El desfile dio la vuelta alrededor del pueblo para llevar al santo junto a la música folclórica de la Colla de Labritja, mientras muchos turistas aprovechaban para inmortalizar el momento con sus cámaras y teléfonos móviles.

Reparto de ‘orelletes’ y ‘bunyols’ durante la exhibición folclórica para los visitantes. Vicent Marí

«Después de dos años podemos decir que las fiestas han estado descafeinadas. La del año pasado fue descafeinada y la del 2020 casi no se puede llamar fiesta, pues se limitó a una misa y poco más», declaró el alcalde. «Este año hemos vuelto a la normalidad gracias a que la pandemia parece que se está corrigiendo, aunque por desgracia aún no ha terminado. Este año volvemos a celebrar las fiestas como estábamos acostumbrados, de hecho hemos elaborado un programa desde finales de la semana pasada hasta el próximo domingo. Hoy estamos celebrando el acto central, acabando la misa para dar paso al ball pagès, tenemos un día agradable y me alegra poder estar disfrutándolo con la gente del pueblo y los visitantes», añadió Carraca.

Tras la procesión tuvo lugar el tradicional ball pagès donde actuó la Colla de Labritja para cerrar el acto que se desarrolló durante todo el mediodía. Mientras la colla estaba actuando, los obreros de la parroquia y otras personas fueron repartiendo bunyols y orelletes, además de refrescos y vino. Un cierre tradicional para las fiestas populares de Sant Joan que la mayoría de los ciudadanos estaban esperando celebrar sin restricciones tras la pandemia del covid.

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