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Fiestas

Sant Josep recupera San Isidro

Los carros vuelven a desfilar por la calle principal de la localidad tras dos años de suspensión de la festividad del santo labriego

Fiestas de Sant Isidre

Fiestas de Sant Isidre José Miguel L. Romero / foto: Vicent Marí

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Fiestas de Sant Isidre José Miguel L.Romero

«Para ser agosto no hace tanto calor», bromea un vecino de Sant Josep a las 18 horas, cuando el bochorno es mayúsculo y sólo el calendario indica que en una hora comenzará, tras dos años de pausa, la celebración de la festividad de San Isidro, el patrón de los labradores. Si se atendiera al termómetro en vez de al santoral, sería más propio que fuera el día de Sant Ciriac.

Catorce carros (el último tirado por un poni), y sobre ellos los miembros del Grup Folklòric Sant Josep de sa Talaia (organizador del popular festejo), desfilaron calle Pere Escanellas arriba, calle Pere Escanellas abajo (dos veces) tras dos años en los que, como consecuencia de la crisis sanitaria originada por la pandemia de covid, se suspendió este tradicional acto. Se notaba, por cómo vitoreaban a su paso, que los residentes tenían ganas de volver a disfrutar de ese momento. «Ya era hora, lo echábamos de menos», exclamó Josep Lluís Mollà, párroco de Sant Josep, tras descender del primero de los carros en la segunda vuelta, justo frente al templo. Mollà no dejó de sonreír durante «el bonito paseo», quizás porque era como «reemprender, con gozo y alegría», la normalidad después de dos años en los que se detuvo el tiempo, como luego señaló durante el sermón.

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Fiestas de Sant Isidre en Sant Josep Vicent Marí

¿Cuándo comenzará la misa? «Cuando se llene la nave». Según Mollà, este día no hay hora. Son los fieles los que deciden. Al ritmo de las castanyoles, la flaüta y el tambor que empezaron a sonar bajo el porxo de la iglesia, comenzaron a entrar a las 19.30 horas (justo cuando las vidrieras se reflejaban en las columnas de las capillas del este), muchos de ellos vestidos de payeses, tal como se pedía desde los convocantes.

Del bochorno de fuera pasaban al fresco del interior de la iglesia, aunque Mollà no paró de abanicarse. El cura habló del «desprestigio de la memoria» en la actualidad, pero si bien ya no recordamos los números de teléfono y nos acordamos de las tareas o de las fechas señaladas gracias a las agendas electrónicas, hay algo que sigue memorizándose: «Las tradiciones. Si por algo se sostiene el pueblo cristiano y el de Ibiza y Formentera es porque guarda en su memoria lo que constituye como pueblo». Tras la misa tuvo lugar la acostumbrada procesión (con el mismo recorrido que el del santo patrón de la localidad) y ball pagès.

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