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Diario de Ibiza

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Medio ambiente

Banderas azules en entredicho: ¿Realmente sirven para algo?

Una investigación científica concluye que no sirven «para mejorar, restaurar o revertir la degradación que supone la frecuentación de estas playas»

Cala Llenya ha conseguido este año el distintivo de bandera azul X. P.

Una investigación de la Universitat de les Illes Balears y la Universitat de Girona concluye que «no han servido en ningún caso para mejorar, restaurar o revertir la degradación que supone la frecuentación de los espacios litorales»

Cada año, con la concesión de las banderas azules por parte de la entidad privada que las promueve, se generan tantas expectativas como controversias. Por una parte, estos distintivos son ansiados por muchos destinos turísticos españoles para poder exhibirlos como garantía de calidad de playas, calas y demás zonas de baño.

Banderas azulesen entredicho: ¿Realmentesirven para algo?

Pero, al mismo tiempo, cada vez surgen más voces que cuestionan tanto su utilidad real como los criterios con que se otorgan. ¿Realmente sirven para algo las banderas azules? ¿Obedecen a parámetros objetivos?

El verano pasado se hizo pública una investigación científica titulada ‘Evolución espacio-temporal de las playas con bandera azul en las Islas Baleares (1987-2018), consecuencias en su mejora y recuperación morfológica’, elaborado por geógrafos y geólogos de la Universitat de les Illes Balears (UIB) y de la Universitat de Girona. La conclusión fue que «las banderas azules no han servido en ningún caso para mejorar, restaurar o revertir la degradación que supone la frecuentación de los espacios litorales». El trabajo de Francesc Xavier Roig, Josep Pintó, José Àngel Martín Prieto y Antonio Rodríguez Perea analizó 20 playas de las islas distinguidas con la Bandera Azul y comprobó que dicho galardón, por sí solo, «no ha contribuido a la mejora geomorfológica de los sistemas playa-duna».

«En las playas analizadas no hay mejoras vinculadas a la Bandera Azul. Por tanto, hay que replantearse la utilidad de esta etiqueta o poner en práctica nuevos criterios de acreditación ambiental que se adapten a las complejidades y particularidades de las playas, sin pensar en éstas como un simple solárium», añaden los científicos autores del estudio.

¿De dónde surgen las banderas azules? Se trata de un galardón otorgado por primera vez en Francia en 1985 por una fundación privada y, dada la aceptación que logró, la idea se propagó rápidamente por toda Europa primero y por otros países del mundo después. Pero ya desde los primeros años surgieron voces que cuestionaban los criterios utilizados. Las banderas son concedidas actualmente en España por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac) y la Fundación de Educación Ambiental. La principal objeción es que «una playa solo puede tener bandera azul si está repleta de servicios e infraestructuras, es decir, urbanizada. Difícilmente podrá tener esta distinción una playa natural y totalmente virgen, pese a que lo que propugna la entidad que las concede es la defensa del medio ambiente. Es una contradicción total», señalaba hace pocos años el alcalde de una localidad turística que había renunciado a aspirar a este galardón. «Ninguna aportación positiva en términos geoambientales».

Es más, incluso podrían ser contraproducentes. Los autores del estudio científico de la Universitat de Girona y la Universitat de les Illes Balears añaden que «la bandera azul favorece elevados niveles de frecuentación asociados a la dotación de servicios, incluidos recreativos. No hace ninguna aportación positiva en términos geoambientales ni da prioridad al conocimiento de las condiciones naturales de las playas. Muchos ayuntamientos ya han decidido prescindir de las banderas azules y han optado por otras figuras, como las certificaciones EMAS o ISO».

La directora de Bandera Azul en España, Ana Pérez-Montero, por su parte, señala que no cualquier playa puede obtener este galardón: «El primer requisito para Bandera Azul es que la calidad de las aguas de baño sea excelente, conforme a los muestreos que se llevan a cabo durante la temporada de baños. Existen 29 criterios que se dividen en cuatro categorías: la calidad de agua, la información y educación ambiental, la gestión ambiental de la playa, incluyendo el cumplimiento de la Ley de Costas, la gestión de los residuos, la existencia de baños en las playas, la seguridad, que incluye unos recursos humanos y materiales de socorrismo adecuados en cada playa y servicios para personas con discapacidades». Sin embargo, no ha sido hasta esta última edición que Bandera Azul en España ha incorporado criterios sobre la defensa del litoral.

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