Mercadillos en Ibiza: Sant Joan sale del letargo
El mercado artesanal de la localidad cumple el décimo aniversario de su fundación en 2012 para animar la vida cultural y artística al pueblo

Mercadillo de Sant Joan / J.A. Riera

A las once y media de la mañana, cuando las explanadas usadas como aparcamiento en Sant Joan están más bien vacías, los operarios que ordenan la circulación piden que lo estaciones pegado al resto para que quepa el mayor número posible. Sorprende tanta meticulosidad, pero se comprende una hora después, cuando ya está completamente atestado de vehículos.
El otro detalle que sorprende a los pocos minutos de recorrer los puestos de artesanía es comprobar que la mayoría de los transeúntes habla inglés, alemán o neerlandés. Aún en invierno, el público de origen extranjero es predominante, aunque suele estar afincado o con segunda residencia en Ibiza.
Así lo confirma Savina Vaquero, que vende joyería de plata en este mercado desde los últimos cuatro años. «Las que más me compran son las holandesas. Son las clientas número uno sin ninguna duda, al menos en mi caso», subraya.
El ambiente familiar
Ella también vende en Las Dalias y en es Canar, pero destaca que el de Sant Joan es un mercadillo completamente diferente al resto. «Aquí se vive un ambiente muy familiar, en un sitio pequeño y en un entorno perfecto», valora Vaquero.
"Este sitio es muy autóctono y original. con un ambiente muy acogedor y relajado"
«Para mí este es un sitio muy autóctono y original que reúne a muchos artesanos de la isla en un ambiente muy acogedor y relajado», destaca Pedro Giambruni, que elabora unas originales joyas de oro o plata y conchas de erizo.
Otro de los puestos que más llama la atención es el de Freddie Robbino, con las zapatillas de lona tipo Converse que customizan, lavan a la piedra y dibujan él y su mujer. «Aquí no solo se vende bastante bien a los turistas, sino que tiene música en vivo y acaba pronto. A las tres o tres y media como mucho ya terminamos», destaca
En los últimos dos años, el mercadillo se ha visto afectado por los vaivenes de las restricciones sanitarias por el covid, llegando a quedar clausurado varios meses. También funcionaron solo con la mitad de los vendedores cada domingo, alternándose semana a semana, para espaciar los puestos y evitar aglomeraciones entre el público.
«Cada domingo vienen 10 o 15 personas a informarse porque están interesados en tener un puesto»
Buenas perspectivas
Desde el pasado 27 de febrero, el mercadillo vuelve a dar vida al pueblo cada domingo con la totalidad de sus 95 puestos de venta. Además, si alguno va a ausentarse o está fuera de la isla, hay una reserva de más de 30 artesanos en lista de espera para optar a una plaza.
«Cada domingo vienen 10 o 15 personas a informarse porque están interesados en tener un puesto», explica la presidenta de la asociación de artesanos, Mar Andrés. «El requisito que se pide ahora, sobre todo, es contar con la carta de artesano en Balears, porque nos estamos orientando más a la artesanía ya la priorizamos sobre la reventa», precisa.
Para cubrir las vacantes, también se tiene en cuenta el equilibrio entre las distintas ofertas. «Si queda libre un sitio de ropa, pues llamamos a uno de esta especialidad, o a uno de bisutería si se da el caso», apunta Andrés.
En cualquier caso, la responsable del mercadillo tiene plena confianza de cara a los buenos resultados que prevé para este año. «Estamos contentos y con mucho optimismo, porque este pueblo es muy bonito y la gente repite porque no se siente agobiada», destaca.
Actividades
Esta temporada prevén ampliar la oferta del mercadillo con actividades paralelas como las exhibiciones folclóricas, «con baile y explicaciones de la vestimenta típica», así como instalar publicidad de las rutas de senderismo que promueve el Ayuntamiento de Sant Joan.
Su programación también incluye una vez al mes espectáculos teatrales y actividades para niños, como talleres de pintar caras. Además, en las dos jornadas anteriores desde su reapertura [un domingo no hubo mercado por la lluvia] hubo música en directo, pero esta semana se ha suspendido por la previsión meteorológica, según Andrés.
Uno de los fundadores del mercadillo, Saigo Dicenta, sigue cada semana con un puesto de venta de instrumentos musicales, aunque dejó la organización hace un par de años. En 2012, y junto al entonces presidente de la Comisión de Fiestas, Vicent Torres, del estanco Can Vidal, planificaron un evento semanal para animar la vida cultural y artística del pueblo.
«Ahora todo se centra en el mercadillo, pero antes solo era una parte más de la oferta», se resigna Dicenta. Como nativo de Sant Joan, se congratula de que esta cita semanal ha beneficiado al resto de negocios del pueblo y animado la vida social en su década de existencia.
No obstante, ahora vislumbra que, tras los dos años de restricciones y limitaciones con el covid, «no se sabe cuál es el modelo futuro del mercado ni hacia donde va a ir. En su caso, le gustaría que volviera a convertirse «en un referente cultural y musical de la isla», concluye.
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