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Diario de Ibiza

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Carta de los enfermos de cáncer de Ibiza a Patricia Gómez: "Estamos discriminados"

Una paciente de Oncología escribe una carta a la consellera y al director del Ib-Salut en la que exige un reparto "justo, equitativo y transparente" de los recursos

Imagen de archivo de una persona recibiendo quimioterapia en Can Misses.

«Si hay escasez, se reparte escasez». Así de contundente se muestra una paciente de Oncología afectada por la falta de especialistas en la sanidad pública. Un retraso en una revisión, en concreto. El lunes, tras salir de Atención al Paciente, a donde acudió para denunciar la situación, decidió escribir una carta dirigida a los máximos responsables de la sanidad balear: la consellera, Patricia Gómez, y el director del Ib-Salut, Juli Fuster.

En ella denuncia la «discriminación» que sufren los pacientes de las Pitiusas por la falta de oncólogos y les exige que busquen una solución. Vivir en una isla u otra no puede determinar la atención médica que reciben los enfermos, apunta. Además, recalca que la función de los gestores es solucionar los problemas y no pedir comprensión a los enfermos, que bastante tienen ya con una enfermedad tan grave y que genera tanta angustia como un cáncer. «El texto no me pertenece», comenta la afectada, que ha hecho copias de la carta para que la firmen aquellos que se identifiquen con ella. Más de medio centenar de personas ya la habían firmado ayer por la mañana. Y eso que aún no la había llevado a las sedes de las asociaciones de cáncer de las Pitiusas.

A la atención de la conselleria de Salut i Consum del Govern de les Illes Balears, honorable señora, Patricia Gómez i Picard (consellerasalut@caib.es) y de la direcció general del Servei de Salut de les Illes Balears ( ib-salut) ilmo. señor, Juli Fuster Culebras (directorgeneral@ibsalut.es)

"En calidad de afectados por la precariedad del servicio de Oncología de Ibiza nos dirigimos a ustedes, en tanto que administradores de los servicios de salud pública de la comunidad autónoma balear, con el propósito de ayudar a resolver un problema que perjudica a personas residentes en esta isla (el número concreto no nos ha sido facilitado, pero ustedes disponen de él contabilizando los inscritos en sus listas de espera y el número de citas anuladas o pospuestas sine die).

La administración del Hospital de Can Misses alega la falta de oncólogos para haber suspendido desde el año pasado las revisiones periódicas regulares de los pacientes sin que haya anunciado fecha para su reanudación. También asegura, sin dar detalles ni fechas, que está haciendo gestiones (solicitud de desplazamiento de oncólogos y publicación de oferta de empleo) para aumentar su número.

Esos loables propósitos, hasta ahora sin resultado tangible, son parte de las tareas internas de la administración y no pueden ser invocadas como razones para pedir paciencia o comprensión a unos pacientes con dolencias carentes de esas virtudes.

Al margen de controlar la evolución de las gestiones iniciadas, la Administración tiene la obligación permanente de organizar de forma eficaz el uso de los recursos disponibles. Si los servicios médicos cualificados de oncología han pasado a ser escasos en la comunidad autónoma balear, los recursos disponibles, sean cuales fueran, deben ser repartidos de forma justa, equitativa y transparente entre todos los residentes de la comunidad autónoma con independencia de la isla en la que viven. A las autoridades sanitarias corresponde organizar la aritmética consistente en dividir el «número total de horas de atención médica posible» por el «número de enfermos existentes» en el conjunto del territorio, con independencia del carácter discontinuo de éste.

Los recursos disponibles deben racionalizarse (e incluso tal vez racionarse) para evitar la marginalización de una parte del territorio y el favoritismo para con otra parte de ese mismo territorio, porque el problema que nos atañe a los pacientes residentes en la isla de Ibiza es precisamente la discriminación y marginalización en el reparto de los recursos disponibles de la comunidad balear.

A la Administración le corresponde realizar ese reparto mientras busca a profesionales que en un futuro indefinido deberían reforzar los servicios de oncología de Ibiza. Los pacientes pueden comprender que existe escasez de médicos, pero no tienen por qué solidarizarse con la ineficacia en la gestión de esa escasez (pedírselo es tergiversar el planteamiento honesto) ni por qué asumir la falta de un diseño y aplicación de soluciones ágiles y no burocráticas cuando los problemas se plantean.

Para asegurar la igualdad de los ciudadanos de la comunidad autónoma de Balears y evitar la discriminación y marginalización de parte del territorio se debería haber recurrido ya a la organización de expediciones regulares de oncólogos desde Mallorca o Menorca (entendiendo que en estos dos territorios los servicios son más abundantes que los que se prestan en Ibiza y Formentera).

También se podrían organizar viajes de pacientes (por cuenta de la Administración) del territorio en precario a los territorios mejor dotados y con más recursos. Cabe además solicitar medios y ayuda a otras comunidades autónomas y a la Administración central del Estado (en forma de profesionales en comisión de servicios y de más presupuesto para profesionales destinados permanentemente aquí). En resumen, cómo se organizan ustedes es sin duda cosa suya, pero el resultado de esa organización eso sí es cosa nuestra.

Estamos seguros de que hay muchas más fórmulas que permitirían poner en práctica el principio democrático de la igualdad de los ciudadanos enfermos ante la Administración. Quien reparte abundancia puede ser generoso, pero la tarea pública desde que empezó el problema aquí expuesto es administrar la escasez de forma profesional y con sentido de justicia. A los médicos no se les puede culpar de nada, porque son un recurso sobreexplotado y es un milagro que sigan trabajando en estas condiciones".

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