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Diario de Ibiza

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Empleados de las discotecas cerradas de Ibiza: reinventarse para sobrevivir

Muchos trabajadores fijos discontinuos de Ibiza han tenido que buscar alternativas a su trabajo de temporada a raíz de la pandemia. Coinciden en que esta situación les ha obligado a salir de su zona de confort para buscar nuevas oportunidades

Amelia Moreno, la segunda empezando por la izquierda, junto a compañeros de trabajo en el exterior de una discoteca de Ibiza. A. Moreno

Hace ahora casi dos años, un virus procedente de Wuhan (China) frenó de lleno nuestra rutina. Aquel 14 de marzo de 2020, cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que nos confinaban en nuestras casas durante 15 días -que se alargaron casi tres meses-, muchos empezamos a llenar el buscador de Google de palabras que nunca habíamos usado, como confinamiento o estado de alarma.

El Covid-19 se instaló en España y se convirtió en un desafío que nos afectó a todos, aunque no de la misma manera. Mientras muchas personas salían a la calle para cumplir con sus horas de trabajo por ejercer en sectores esenciales, otros miles se quedaron en casa. En algunas empresas se empezó a instaurar el teletrabajo, en otras no tenía sentido. Entre estas últimas, las relacionadas con el ocio nocturno y, en lo que respecta a Ibiza, con el trabajo de temporada.

Estefanía Fernández pinchando en un local. E. F.

Miguel Ángel Campello, en el centro. E. F.

Una situación de incertidumbre que hizo que cientos de autónomos y fijos discontinuos decidieran salir de su zona de confort y reinventarse. Es el caso de Estefanía Fernández, madrileña residente en la isla desde hace 11 años. Desde que aterrizó en 2011 se ha dedicado exclusivamente a la música, trabajando como dj en diferentes hoteles y restaurantes. Con el confinamiento su trabajo se truncó, pero no sus ganas.

Jesús Moya, psicólogo clínico. J. M.

Licenciada en Magisterio de Educación Infantil y Pedagogía, Fernández aprovechó los días de encierro para darle una vuelta de tuerca a su carrera. «Empecé a desarrollar un proyecto pedagógico basado en el Eneagrama para potenciar el desarrollo personal en las escuelas, pero me di cuenta de que se trataba de una proyección a largo plazo», explica. Así que lo dejó aparcado temporalmente y consiguió pinchar en algún bolo durante la temporada del 2020, pero no fue suficiente.

Imagen de archivo de la prueba piloto celebrada en junio del año pasado en Hard Rock Hotel Ibiza. | VICENT MARÍ

«Era bastante frustrante porque me salía muy poco trabajo, así que me empecé a replantear las cosas a nivel profesional», señala. Con pocos ingresos y las expectativas un poco minadas, se inscribió en un curso de quiromasaje en una academia de Ibiza. Con ganas de más, se formó también en masaje facial y hace unas semanas se fue a Madrid a hacer otro curso de estética. «Este invierno lo estoy salvando dando masajes y haciendo alguna sesión de música. El objetivo es compaginar ambas cosas», dice.

« Para quedarte en Ibiza tienes que tener muchas ganas y buscarte la vida»

ESTEFANÍA FERNÁNDEZ - DJ Y QUIROMASAJISTA

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Y es que, hasta lograr este equilibrio que le permita pagar el alquiler, las facturas y la lista de la compra, ha tenido que recurrir a su madre y a la convocatoria de ayudas covid que sacó el Consell de Ibiza para ir tirando. Todo para no irse de la isla. «Para quedarte tienes que tener muchas ganas y buscarte la vida. Antes podías trabajar de temporada y ahorrar para el resto de meses, pero ahora se ha complicado todo», añade.

« El covid me ha hecho dar el salto para el que nunca encontraba el momento»

JESÚS MOYA - PSICÓLOGO

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Una situación similar ha vivido el ibicenco Jesús Moya. Tiene 32 años y llevaba 10 años trabajando como fijo discontinuo en un grupo hotelero de la isla, primero de camarero en la zona de ocio y después en el departamento de Recursos Humanos. Para él, la pandemia fue una oportunidad. «Me ha ayudado a dar el salto para el que nunca encontraba el momento perfecto», explica.

« Hay que ir paso a paso y no mirar más allá del mes que viene»

AMELIA MORENO - CAMARERA

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Licenciado en Psicología y con un máster en Recursos Humanos apostó por dar un paso más. «Me matriculé en otro de clínica para poder ejercer de ello. Sin el coronavirus no hubiera tomado esa decisión», reconoce. Lo hizo después de asegurarse que iba a recibir la prestación por ERTE, ya que tuvo que pedir un crédito para seguir estudiando. «Ese verano, en el que el ocio estaba capado, pude hacer prácticas en el hospital, algo que no hubiese podido hacer si hubiese estado trabajando en el hotel», añade.

Actualmente trabaja como psicólogo clínico, aunque no descarta volver a su puesto anterior; eso sí, «como plus y no como necesidad». «Antes el hotel era mi única fuente de ingresos y no trabajaba todo el año, sino unos ocho meses, y lo que siempre quería era algo más estable. Por eso me gustaría volver, pero de otra manera, para echarles una mano», explica al tiempo que recalca que «a los trabajos de temporada se vuelve porque te has gastado todo el dinero durante el invierno y cuando te llaman para retomarlo no puedes decir que no».

Muchas personas han tenido que recurrir a familiares y convocatorias de ayudas para evitar irse de la isla

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Miguel Ángel Campello también sufrió el revés de la pandemia, pero lo solventó rápido. Trabajador fijo discontinuo desde hace nueve años en un grupo hotelero de Ibiza, entró en ERTE a raíz del confinamiento, momento en el que empezó a replantearse su situación. «Con apenas 900 euros no podía vivir», cuenta, «y no quería volver a casa». Es de Elche (Alicante), pero a sus 41 años dice que su vida está en la isla.

Afortunadamente, insiste, encontró trabajo rápido. «Primero me asesoré con Recursos Humanos del hotel donde estaba y ellos me pusieron todas las facilidades. Salí del ERTE y empecé a trabajar en la hostelería con la condición de volver a mi puesto anterior cuando se pueda», indica.

Los fijos discontinuos confían en volver con normalidad a sus puestos de trabajo de cara a la próxima temporada turística

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También Amelia Moreno confía en recuperar su rutina. Tiene 38 años y lleva trabajando en Ibiza como camarera desde 2004; los primeros años solo venía los meses de temporada, después se volvía a Granada, hasta que en 2013 decidió quedarse a vivir todo el año. «Aquel marzo se paró mi vida y yo pensaba que iban a ser unos meses, pero cuando pasa el tiempo y no ves cambios te empiezas a poner nerviosa. Trabajaba como camarera en una discoteca y sabíamos que no iban a abrir», explica.

Fue el momento de reciclarse. Se apuntó a clases de catalán y está en proceso de obtener el B2. Trabajó seis meses como auxiliar administrativa en el Ayuntamiento de Ibiza y ahora, de nuevo, está en ERTE. «Cobro 900 y pago eso de alquiler, por lo que se puede decir que estoy hibernando», lamenta. Y es que la pandemia «ha partido sus metas». Asegura que el colchón con el que contaba prácticamente se ha esfumado, unos 15.000 euros, «y hay que sumar lo que he dejado de ganar».

A pesar de todo, ve el vaso medio lleno. Se muestra «esperanzada» de cara a esta temporada, que confía que empiece en abril. «Si algo me ha enseñado la pandemia es que hay que ir paso a paso y no mirar más allá del mes que viene».

«Se ha demonizado a algunos sectores, sobre todo al ocio nocturno»

Trabajadores critican las restricciones y el sector confía en recuperar la normalidad esta temporada

Miguel Ángel Campello se muestra crítico con las restricciones sanitarias que ha sufrido el sector del ocio nocturno en Ibiza. «Se han demonizado algunos sectores, sobre todo el del ocio en Balears, ya que en otras comunidades autónomas se ha permitido que las discotecas estén abiertas, no todo el tiempo, pero la diferencia es abismal», lamenta.

Las discotecas cerraron en 2019, una vez finalizada la temporada turística, y el Govern balear permitió su apertura el 8 de octubre de 2021, dos años después. Cabe recordar que en junio del año pasado se hizo una prueba piloto en Hard Rock Hotel Ibiza, que acogió a más de un millar de personas, con el objetivo de permitir la reapertura segura de estos establecimientos.

El continuo aumento de contagios por covid impidió que se llevara a cabo, a excepción de los pubs y cafés concierto, que sí pudieron levantar la persiana hasta las 2 de la madrugada.

Desde el pasado mes de octubre, estos últimos pueden estar abiertos en el horario que recoge la normativa municipal y las discotecas hasta las 5 de la madrugada.

Sin embargo, solo dos (Amnesia y DC10) decidieron programar fiestas puntuales para lanzar un mensaje claro a los visitantes: las discotecas de Ibiza calientan motores de cara a la próxima temporada.

Precisamente en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), celebrada hace unos días en Madrid, el gerente de la Asociación Ocio de Ibiza, José Luis Benítez, confirmó a este diario que, si la pandemia del coronavirus evoluciona favorablemente, los locales de ocio nocturno abrirán antes de lo esperado, habla incluso del mes de abril. El Govern asegura que las discotecas estarán en marcha este verano, más aún al poder contar con el pasaporte covid como «herramienta de seguridad».

El objetivo, además, es alargar la apertura lo máximo posible, hasta noviembre.

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