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Diario de Ibiza

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Cabalgata de Puig d’en Valls

Los Reyes Magos en Ibiza: Un desfile real muy angelical en Puig d'en Valls

Las alumnas del Club de Gimnasia Rítmica de Puig d’en Valls, disfrazadas de «angelitos», dan el toque mágico a una cabalgata de Reyes que, sin lanzamiento de caramelos ni entrega de regalos, se queda a medio gas debido a las limitaciones impuestas para frenar el covid

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Cabalgata de los Reyes Magos en Puig d'en Valls

Andreu García Torres se ha despertado esta mañana con dos ilusiones, abrir sus regalos de Reyes y ver en persona a Melchor, Gaspar y Baltasar, si es posible en el momento de subir a sus carrozas para emprender su recorrido por Puig d’en Valls. La primera la ha cumplido ya hace un buen rato. Sus Majestades, dice, «se han portado muy bien» y le han obsequiado con unos cuantos presentes, entre ellos, un Scalextric. Su segundo deseo está a punto de hacerse realidad. El pequeño de cinco años espera impaciente junto a su madre, Cristina Torres, en la calle Norte.

Es el punto de partida de la cabalgata, que este año ha variado su ruta habitual eligiendo vías más amplias en las que sea posible mantener las distancias de seguridad. «Vamos a recorrer el Camí Vell de Sant Mateu y la calle Vicent Marí Mayans, hasta llegar al parque que hay detrás de la iglesia. Luego seguiremos nuestra ruta hacia Jesús», explica José Antonio Tur Cardona, coordinador de los chóferes y los vehículos de la cabalgata y también encargado del montaje de sonido.

Melchor junto a su paje. J.A. Riera

Además de modificar el itinerario, el covid ha introducido otras novedades que, muy a pesar de los organizadores, deslucirán el evento: No habrá caramelos ni tampoco los Reyes Magos entregarán regalos a los niños de la localidad al finalizar la cabalgata. Lo confirma el concejal de Puig d’en Valls, Antonio Marí, que forma parte de la comitiva real.

Las carrozas, la del paje real y las tres de sus Majestades de Oriente, ya están preparadas y solo faltan los Reyes Magos, que minutos después aparecen en coche en la calle Norte. Han ido primero a adorar al Niño Jesús a la parroquia del pueblo, antes de comenzar la misa. «Llegamos un poco cansados porque hemos madrugado y hace viento y frío, pero estamos muy contentos de estar aquí con los niños de Puig d’en Valls», comenta Melchor. En cuanto lo ve, Andreu se dirige a él con timidez para saludarle y la madre del pequeño les saca una foto juntos.

Baltasar saluda al público desde su carroza J.A. Riera

Mientras los Reyes Magos posan con algunos vecinos y miembros de la comitiva real, las alumnas del Club de Gimnasia Rítmica de Puig d’en Valls empiezan a calentar. Serán las encargadas de encabezar la cabalgata, vestidas de «angelitos» con maillots de color violeta y alas plateadas. «Son una treintena de niñas y un niño, que será el que dé entrada a la magia», explica la directora del club, Ana Quintero. Señala al pequeño mago, Enzo Zaquieri, de seis años, que se prepara con su gran varita o «batuta» mágica, hay interpretaciones para todos los gustos, para la gran responsabilidad que es abrir la cabalgata. Es la primera vez que participa en el evento, del que también forma parte, como miembro del club de gimnasia rítmica, su hermana, Bella. Junto a ellos está su padre, Marcelo Zaquieri, el popular Cachirulo, que ha dejado su uniforme de payaso a un lado para acompañar a sus hijos durante toda la ruta por Puig d’en Valls.

Además de las gimnastas, el séquito de los Reyes Magos cuenta con más de una treintena de pajes vestidos de vivos colores. Los más pequeños se suben a las carrozas. El resto hará la ruta pie. En el grupo está Alejandra Gámez, vecina de la localidad, que lleva siete años participando en esta celebración navideña. «Este año somos algunos pajes menos», comenta Gámez, a la que le acompaña su hija Gabriela.

Comienza el desfile

El desfile, a ritmo pausado, comienza su recorrido a las once y media. En el Camí Vell esperan a la comitiva decenas de personas, entre ellas, Cristina Rodríguez y su hijo Nil, de seis años. Quieren saludar a los Reyes Magos, pero, además, están deseando ver a Virginia, «la hija de una amiga que hace gimnasia rítmica».

Algunas familias contemplan la cabalgata desde los balcones de sus casas. Con sus piruetas, las angelitas acaparan la atención y los aplausos del público. La coreografía de las jóvenes gimnastas es lo que más le gusta a Irina Cavicchini, que desde la acera sigue con interés el paso de las carrozas junto a su tío Carlos Roselló y sus primos Marc y Mateo, que no separa de su gran Tyrannosaurus rex de trapo, regalo de los Reyes Magos.

Gaspar y Melchor junto a algunos pajes y una niña de Puig d'en Valls. J.A. Riera

La comitiva se dirige a la calle Vicent Marí Mayans, donde les aguarda mucha más gente que en el Camí Vell. En la plaza que hay detrás de la iglesia las carrozas se detienen y bajan los Reyes Magos. Una niña grita: «¡Vienen los regalos!». No sabe todavía que esta vez se tendrá que conformar con el afectuoso saludo y un simpático selfie junto a sus Majestades.

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