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Diario de Ibiza

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Entrevista Pep Malagrava Director general de energía y cambio climático

Pep Malagrava: «Cada nueva placa solar en un tejado es una menos en suelo rústico»

«Baleares es pionera y puede sacar pecho en materia de energías renovables» | «Hay una avalancha para el autoconsumo, las solicitudes han pasado de 1.800 en 2020 a 5.000 a lo largo de este ejercicio»

El director general de Energía y Cambio Climático, posa en la conselleria de Medio Ambiente. | B.RAMON

El director general de Energía y Cambio Climático del Govern, Pep Malagrava (Palma, 1984), analiza la situación actual de las energías renovables y el plan que tiene previsto su departamento para su expansión en las islas. Nacido en Bunyola (Mallorca), asegua que ver su parque fotovoltaico «le genera la sensación de que es un municipio sostenible».

«Seremos los primeros en producir hidrógeno verde en España» | B.RAMOM

El cambio climático, el precio del petróleo, el de la luz... ¿Las energías renovables son la gran esperanza?

El efecto que tiene la generación de energía en las emisiones mundiales es muy importante, por lo tanto, todo lo que se haga en materia de transición energética, la reducción de emisiones que se produce es muy elevada. Estamos hablando de que si pudiéramos generar el 100% de la energía que hoy consumimos de forma renovable, emitiríamos cero. Es un objetivo para 2050 pero una de las cosas que hemos visto es que 2050 es demasiado lejos y debemos actuar ya. Debemos acelerar los objetivos marcados. Sabemos que debemos apostar por esto y que las renovables son la única opción que tenemos.

Las nuevas inversiones verdes son una constante... ¿Llegamos a tiempo para revertir la situación?

Lo podemos hacer si actuamos ahora. Evidentemente no revertiremos los daños causados pero sí los paliaremos de forma significativa y podremos reducir a solo un grado y medio versus a cuatro grados. Soy de los que tiene esperanza y que cree que si hacemos estas actuaciones podremos llegar a mitigar los efectos del cambio climático que se nos vienen encima y que, de hecho, ya estamos sufriendo y que en el Mediterráneo viviremos con más virulencia porque así lo determinan los estudios regionales. Sí hay esperanza, sí se puede hacer pero se debe hacer ya.

¿El hecho de que el Mediterráneo sea una de las zonas que más sufrirá los efectos del cambio climático ha llevado a las islas a ser pioneras en materia de renovables?

Baleares es pionera y puede sacar pecho porque la aprobación de la Ley de Cambio Climático fue innovadora a nivel regional europeo al combinar cambio climático y transición energética. La ley de cambio climático estatal ha bebido de esta norma y otras comunidades autónomas nos han consultado sobre esta normativa. Ahora se ven los frutos de estas acciones. No solo decimos, también hacemos. Seremos los primeros en producir hidrógeno verde en España y en el sur de Europa. En el tema del cambio climático también hay un aspecto social, no solo ambiental. Hasta ahora había un generador de energía que daba energía a las centrales térmicas. Ahora tenemos más de 4.000 usuarios de autoconsumo que ya generan su propia energía. Tenemos distintas plantas fotovoltaicas que son de diversos generadores. Ahora damos un paso más y es que si se hace una planta grande, de más de 5 megavatios, se tiene que poner a disposición de la ciudadanía (primero del municipio donde se construye) para que se sienta partícipe de la generación de la energía y eso forma parte de la democratización. También hay un paso social.

El reto con todas las plantas que tenemos proyectadas hasta 2023 es alcanzar un 25% de energías renovables

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¿Se ha disparado la demanda para instalar placas solares para el autoconsumo?

Han coincidido dos cosas. La subida desorbitada de la luz y otra coincidencia temporal ha sido sacar la convocatoria de ayudas para el autoconsumo procedentes de fondos europeos. Podemos volver a sacar pecho de ser los primeros en convocarla y en ser los primeros en solicitar que nos aumenten el crédito porque ya se ha solicitado más dinero del asignado. De las subvenciones de autoconsumo de Baleares se han pedido 3.000, a las que hay que sumar 2.000 de estas nuevas de fondos europeos. Son 5.000 frente las 1.800 pedidas en 2020. Hay una avalancha, es verdad que de estas 3.000 y 2.000 algunas están duplicadas porque en la primera convocatoria no entró e intentó acceder a la segunda pero estamos hablando de 5.000 solicitudes.

¿El sector industrial es clave para avanzar en la diversificación de la economía?

Es la manera. En Baleares hasta ahora se ha hablado mucho de diversificación y ahora se está haciendo. La industrialización que tiene que hacer Baleares se basa mucho más con el software y en la innovación en la transición energética. Se van sacando proyectos industriales estratégicos cuando hasta hace poco solo había el de la planta de hidrógeno de Lloseta. Solo podemos salir de las islas de dos maneras, en barco o avión, por ello, la descarbonización es muy importante. Ya hay mucha investigación y muchos proyectos para esta transición energética tanto en el transporte marítimo y aéreo, aunque en el aéreo es más complejo pero en el marítimo ya se están fabricando barcos eléctricos y están pensando cómo descarbonizar líneas ferris de mercancías porque es una necesidad. Es una posibilidad más dentro de la diversificación.

¿Cuál es la penetración actual de las renovables en las islas?

Rondan un 5% mientras que en 2019 era un 2 o un 3%. El reto con todas las plantas que tenemos proyectadas hasta 2023 es alcanzar un 25% de energías renovables. Y aquí hay que añadir las viviendas que apuestan por el autoconsumo. Ahora el autoconsumo ronda los 40 megavatios y creemos que en 2023 será el doble, 80 megavatios.

¿Cuántos parques fotovoltaicos hay en Baleares?

En tramitación, unos sesenta y operativos hay 52 instalaciones que generan 147 megavatios. El objetivo es llegar a 700 megavatios.

Los ecologistas también han puesto el grito en el cielo asegurando que los parques que hay en tramitación ocuparían una extensión como la isla de Cabrera y reclaman un plan de transición energética y cambio climático...

Hay una planificación energética. Tenemos un plan director sectorial de energía donde se marca una zona de altitud y una zona de exclusión, por ejemplo, la Serra es un zona de exclusión. Los consells tienen la obligación con la ley de cambio climático de zonificar el desarrollo prioritario de estas instalaciones. Y estamos adjudicando el plan de transición energética y cambio climático que debemos tener por ley. En breve tendremos el borrador. Puedo entender que el cambio de modelo energético pueda crear algunas fricciones. Nos gustaría que todas pudieran ir en tejados o cubiertas pero si cubriéramos de placas todos los tejados de Baleares obtendríamos un 20% de energía renovable. Sabemos que se tendrá que ocupar suelo rústico pero hay unas herramientas y unos filtros medioambientales, paisajísticos, territoriales y agrícolas que los parques deben superar. Siempre digo lo mismo, mi segundo apellido es cambio climático porque soy el director general de energía y cambio climático, quiero renovables pero con seny. Donde haya un suelo agrícola productivo no se hará un parque fotovoltaico pero estamos trabajando con Agricultura para que haya una combinación de usos agrícolas y energéticos. Se hace de una forma racional y ordenada. Además estamos hablando de que la demanda energética de Baleares ocuparía el uno por ciento del suelo rústico de las islas como mucho, eso, si llega a dicho uno por ciento. Cada nueva placa en un tejado, es una menos en suelo rústico y aquí es donde está haciendo hincapié el Instituto Balear de la Energía. Desde la Administración pública vamos hacia aquí para lograr el menor impacto, por ello, surgen iniciativas de poner placas solares en las carreteras pero hay que hacer esta generación energética porque si no, no tendremos energía. Hay que cambiar la visión. Para mí es muy agradable llegar a mi pueblo, que es Bunyola, y ver el parque fotovoltaico porque me genera la sensación de que es un municipio sostenible.

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