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Marcos Navarro Noguera Enfermero de pediatría

Marcos Navarro, enfermero de Pediatría: «Hay presión social sobre las mujeres que no dan el pecho»

Marcos Navarro participa el próximo miércoles en un coloquio en el centro de salud de Vila (17.30 horas) sobre lactancia materna

Marcos Navarro Noguera,frente a la sala de lactancia de Vila.

Marcos Navarro Noguera, ibicenco «de Santa Eulària» de 46 años, es uno de los profesionales del centro de salud de Vila que el próximo miércoles a las cinco de la tarde participará en el acto organizado con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Enfermero de Pediatría en este ambulatorio, confiesa que no le gustaba estudiar. A pesar de eso comenzó una ingeniería, que abandonó para estudiar, más adelante, para protésico dental, un oficio que le encantaba y que compaginó con sus estudios de Enfermería, en los que se matriculó en cuanto vio que ponían la carrera en la sede de Ibiza de la Universitat de les Illes Balears. «Creo que fui el primer enfermero que aprobó aquí, hace 16 años», comenta Navarro, cuyo primer contacto con la lactancia materna fue durante las prácticas, cuando coincidió con Esther Serra.

Marcos Navarro, en el centro de salud de Vila Vicent Marí

¿Qué hace un enfermero de pediatría en una jornada sobre lactancia materna?

Los enfermeros de pediatría son los que, en realidad, tendrían que ayudar a las mamás con sus problemas de lactancia. Lo que es raro es ver a un enfermero, no a una enfermera, porque, como la mayoría de las enfermeras, suelen ser chicas. Hay pocos chicos y, en general, no se dedican a lactancia. Choca un poco. Cuando hago las sesiones con las mamás primerizas que están en el tercer trimestre del embarazo me gusta ver sus caras cuando, sabiendo que van a enseñar un poquito el pecho, aparezco yo al abrirse la puerta. Me miran sorprendidas, pero cuando acabo la charla están supercontentas. Ninguna quiere irse, todas quieren preguntar más cosas. Es curioso el cambio que experimentan.

Ninguna se ha ido de las sesiones al verle, ¿no?

Es algo que entendería. Hasta hace dos semanas, después de tantos años dedicado a esto, nunca me había pasado. Ni siquiera con mujeres marroquíes cuando les digo que en la primera consulta con el recién nacido me gusta valorar la lactancia. Aunque me digan que está bien a veces va fatal, así que les digo que si no les importa vamos a ver cómo come el bebé y si podemos mejorar alguna cosa. Sólo a un hombre de entre los miles de pacientes que he visto, no le gustó que viera a su mujer darle el pecho al bebé. No me dejó. Le pasé con otra compañera, ¿qué podía hacer?

¿La lactancia preocupa a las madres?

Sí, mucho. Es algo importante. Lo primero que hay que hacer es intentar que la mamá esté a gusto tanto si da el pecho como si no lo da. Porque ahora hay una especie de presión social sobre las mamás que no dan el pecho. Se las considera malas madres, se les dice que parece mentira que no amamanten a sus hijos. Si una madre quiere dar el pecho, bien, si no quiere, sus razones tendrá. Es libre de hacer lo que quiera, lo importante es que el bebé crezca y que gane peso, lo demás... A veces no quieren o no pueden. Yo siempre las apoyo en lo que decidan.

Un bebé al que no se le da el pecho puede crecer igual de sano que uno al que sí, ¿no?

¡Claro que sí! A ver, los bebés que se alimentan con leche artificial normalmente tienen un poco más de sobrepeso. Las tablas de percentiles, que a las mamás les encantan para saber cómo van sus hijos, normalmente estaban hechas con niños alimentados con biberón. Esto hacía que la curva de los que toman leche materna fuera diferente, estaban por debajo. Todo el mundo sabe que la leche materna es lo mejor, que previene muchas enfermedades y reduce un montón de problemas, pero no pasa nada si a un bebé se le da leche artificial. A veces vienen mamás a la consulta con niños a los que sólo les dan el pecho y que están delgaditos y flaquitos. Ves que están pasando hambre. Y eso no. Soy prolactancia, pero lo primero es que el bebé esté bien. Si lo está, perfecto con el pecho, pero si no coge peso optaremos por la lactancia mixta, combinando el pecho con biberón.

¿Han mejorado las leches artificiales en los últimos años?

Claro. Todas. Ahora cada vez se parecen más a la leche materna. El fin de las empresas es ganar dinero y cuanto más se parezca esa leche a la materna, más ganarán. Si consiguen una leche artificial que sea igual que la de la madre habrán logrado algo increíble. Por suerte las han mejorado, pero nunca van a alcanzar a la materna. Pero no sólo por la leche, también por el vínculo que se crea. El bebé está muy a gusto con la mamá. Puede estar lactando o no, pero enganchado al pecho, a gusto.

Detálleme los beneficios que tiene la lactancia materna para el recién nacido.

Evita problemas gastrointestinales, es lo que mejor funciona para el cólico del lactante, reduce el desarrollo de alergias e infecciones perianales, limita el sobrepeso... ¡Tiene muchísimas ventajas!

Para la madre también tiene beneficios, ¿no?

Sí, el primero es el vínculo que se crea entre la mamá y el bebé, que es una maravilla. También minimiza el riesgo de padecer cáncer de mama y ayuda a recuperar el cuerpo tras el embarazo de forma mucho más ágil. Para crear leche hace falta mucha energía y el cuerpo, que es muy sabio, durante el embarazo coge peso que luego, al amamangtar al bebé, se pierde con esa energía. Además, es algo placentero, al amamantar se segregan unas hormonas, endorfinas, que hacen que tengas la sensación de placer. Por eso cuando dejan de dar el pecho a veces se ponen tristes.

Se le olvida que es mucho más barato.

Eso es incuestionable. Sólo en leche artificial, biberones, calientabiberones... se calcula que son más de 2.000 euros al año, tirando por lo bajo. Es una barbaridad de caro.

No siempre es todo tan bonito, durante la lactancia pueden surgir problemas. Y muy dolorosos. ¿Cuáles serían los más comunes?

Pues sí, los hay. La mayoría de los problemas que surgen durante la lactancia se solucionan con un simple cambio de postura. Había una tradición de miles y miles de años en la que la abuela pasaba a la madre y ésta a la hija cómo se daba el pecho, pero hace 70 u 80 años eso se perdió. Me llama la atención que después de miles de años se haya perdido esa información, nadie les explica nada y ellas hacen lo que creen. Simplemente cambiando la postura en que se da el pecho, una tontería, se soluciona. Llegan aquí mamás llorando de dolor, porque cuando el pecho duele es tremendo, duele muchísimo, cambias la postura y lloran, pero de felicidad, cuando ven que se soluciona. El bebé no tiene que agarrarse del pezón, tiene que agarrarse de todo el pecho, con el pezón casi en la garganta, con la boca abierta. Parece que no respiran, pero sí.

El enfermero de pediatría, frente a la sala de lactancia Vicent Marí

¿Qué es lo que más le plantean las madres en la consulta de lactancia?

Lo que más me plantean es que sienten dolor, que les duele mucho. Y luego tienen siempre una duda: no saben si el bebé ha comido bien o si se queda con hambre, porque el pecho no se puede medir como un biberón. Siempre les digo que si el bebé hace pis y caca, es que come. Eso nos dirá también si está deshidratado y bien alimentado. Cuando el bebé come y está lleno, lleno, lleno, va cerrando los ojitos poquito a poco y se va quedando dormido. Eso es que se ha quedado bien. Cuando no se sacian no se duermen. Pero dar el pecho es algo muy personal, muy individualizado. Lo que a una mujer le funciona a otra le va fatal.

¿A demanda o con horario?

El pecho, siempre a demanda. ¿Qué quiere decir esto? Que tiene que haber unas tomas mínimas. Si ha comido a las doce de la noche y no pide más hasta las ocho de la mañana es a demanda, pero no en según qué momentos. Cuando los bebés acaban de nacer, las primeras semanas, debe darse a demanda pero sin que pasen más de tres o cuatro horas entre una y otra toma. A veces los bebés, cuando están justitos de peso, están cansados, comen poquito, les cuesta más despertarse, tardan más, comen menos... Es un círculo vicioso. Por eso, al principio, cada tres o cuatro horas se despierta y se le da comida. Si no se despierta, se le cambia el pañal y entonces seguro que lo hace. Cuando eso funciona y va rodado pueden pasar cuatro, cinco o seis horas y no pasa nada. A demanda no es sólo dar el pecho cuando tienen hambre.

¿Perdón?

El bebé estaba dentro de la mamá, encerrado, tranquilito, y de repente le sacan para fuera. Es un trauma. Cuando salen todo son colores, sabores, ruidos, luces... ¿Qué hacen? Llorar. ¿Dónde están más a gustito? Pegados a la madre porque reconocen el olor. En el pecho, junto al pezón, hay una glándula que genera un aceite cuyo olor es muy parecido al líquido amniótico. Por eso ahí, incluso sin lactar, están súper a gusto. Dan unas chupaditas y se calman. Da igual si tienen sed, hambre, miedo, lo que sea, se calman.

¿Hasta cuándo se da el pecho? Hay niños de cuatro o cinco años que siguen con lactancia en algunos momentos.

El pecho no tiene límites. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que por lo menos hay que darlo seis meses. Luego ya hasta que el bebé o la madre quieran. Bebés son de dos, tres, cuatro o cinco años. Ahora la sociedad es muy diferente y no se ve bien que un niño de tres años tome pecho. Cuando tiene más de un año y empieza a caminar la gente ya habla. He escuchado auténticas barbaridades sobre los niños de esa edad que siguen tomando el pecho. Tiene que ser como el bebé o la mamá quieran.

El encuentro del miércoles está planteado como una pequeña fiesta. Después de este último año y medio tendrán ganas de algo así.

Sí, aunque yo no he tenido ningún problema durante este tiempo. Siempre he tenido la puerta abierta y quien ha querido preguntar algo de lactancia lo ha hecho. Cuando surge algún problema con el pecho es urgente porque al mínimo problema se abandona la lactancia. El del miércoles será un día muy bonito porque vamos a intentar juntar a muchas mamás dando el pecho en el centro de salud. Luego dejaremos que cada una cuente su pequeña historia, lo que le ha pasado, cómo vive la lactancia, si es lo que esperaba... Gente mayor que tiene varios niños, amigas, compañeras... Será divertido.

Antes de la pandemia promovían encuentros entre las mujeres que estaban dando el pecho para que se ayudaran unas a otras. ¿Han notado que las madres necesitaban esa relación?

Sí. Somos animales sociales y cuando dejamos de tener contacto con gente, se nota. Había mamás que tenían problemas y muchas veces juntarse con otras madres y abuelas de otras mamás ayuda muchísimo. Eso de estar encerrados...

La sala de lactancia del centro de salud de Vila Vicent Marí

¿Han vivido la maternidad con más miedo?

Eso depende mucho de la mujer. Hemos notado que hay madres que sí, que han vivido el covid con mucho miedo, que no han salido y que aún preguntan si pueden ir a la cafetería, a dar un paseo, sobre las mascarillas... Eso va con la personalidad de cada una. Estar encerrados creo que favorece que la gente tenga más miedo.

¿Cómo han vivido en pediatría del centro de salud de Vila este año y medio?

Pues al principio no sabíamos qué pasaba. No teníamos medios para protegernos. Hay pacientes a los que les preguntas qué les pasa manteniendo la distancia y a los que les puedes dar un diagnóstico. Con los niños no es así. Hay niños que no hablan o que no se saben explicar y hay que explorarles bien, acercarse a ellos, mirarles la boca... Ahí estás expuesto a muchos riesgos y no teníamos material para protegernos. Hay gente que lo pasó muy mal y otros, aunque con respeto, lo hemos llevado relativamente bien. Ha sido muy duro para todos. No hacíamos más que pensar. ¿Qué pasará? ¿Qué hacemos? Ahora, a toro pasado, todos somos Manolete.

¿Y ahora? ¿Cómo están?

Nosotros en seguida retomamos todas las consultas. Ahora vemos menos consultas presenciales al día para que coincidan menos los niños en las salas de espera y reducir el riesgo de contagio. Además, para evitar que se junten enfermos con sanos tenemos dos circuitos diferenciados. Los que están malitos, con fiebre y mocos, se atienden en la parte de urgencias y los que no tienen síntomas, en las consultas. Una persona que tiene cita para la revisión de los seis años viene a la consulta, pero si es un niño que ha estado con fiebre se le cita en la zona de urgencias. Funciona algo diferente. Antes llamabas para pedir cita y te la daban. Ahora te dan cita telefónica, llamamos y luego decidimos si viene y por dónde.

¿Están empezando a ver que el encierro ha afectado a los niños?

Sí. Ha aumentado la cantidad de problemas psicológicos. Estar encerrado, parece que no, pero afecta. Y a cada uno de forma diferente. Es uno de los problemas relacionados con el encierro que estamos viendo.

¿Le parece una barbaridad que se encerrara a los niños?

No soy nadie para decir algo así, pero personalmente, como Marcos, no como enfermero, creo que era demasiado. La gente podía salir a pasear al perro, pero no a los niños. Fue excesivo, pero es sólo mi opinión.,

Ha dado muchas vueltas antes de llegar aquí, ¿ha encontrado su sitio?

Por ahora sí, pero no descarto nada. La vida es muy larga y da muchas vueltas, así que no lo sé. Esto me gusta mucho, pero ya se verá. ¿Quién me iba a decir a mí hace años, cuando estudiaba Bachillerato, que acabaría enseñando a dar de mamar?

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