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Diario de Ibiza

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Los residuos crecen un 7% en Ibiza pero están un 23% por debajo del período precovid

El conseller Vicent Roig destaca que se ha dado «un paso de gigante»

Proceso de recuperación de residuos en la nueva planta de triaje del vertedero de Ca na Putxa. | J. A. RIERA

La producción de residuos sube paralelamente con la reactivación de la actividad económica. Hasta julio de este año, la población de Ibiza ha generado un total de 63.725 toneladas de desechos (la masa de rechazo que se lanza al contenedor gris y lo que se recicla: papel, envases, vidrio y, por primera vez, la parte orgánica), lo que supone un 7,25% más que en los siete primeros meses del año pasado. Sin embargo, el efecto de la pandemia aún se nota ya que la producción de basura se sitúa casi un 23% por debajo del período precovid (2019), cuando se registraron 82.396 toneladas.

La puesta en marcha de la planta de triaje en el vertedero de Ca na Putxa en noviembre del año pasado supuso un punto de inflexión en la gestión de residuos en la isla. Ahora, de las bolsas de basura se recuperan la fracción de papel, vidrio, envases y la materia orgánica que los ciudadanos no seleccionan en sus domicilios y empresas. En los siete primeros meses de este año, se han recogido 2.063 toneladas de fracción orgánica de los residuos, tanto lo que los ciudadanos lanzan al nuevo contenedor de color marrón como lo que se recupera en el proceso de triaje.

Resulta curioso que Sant Josep sea el municipio, con diferencia, que hasta julio ha recuperado una mayor cantidad de materia orgánica de los residuos, con un total de 813,25 toneladas, el 39,4% del total de toda la isla. Por detrás se sitúa Sant Antoni, con 469 toneladas, al que le sigue Vila, con 434 toneladas a pesar de ser el municipio con mayor población. Santa Eulària figura en la cola, con 346,8 toneladas. En Sant Joan aún no se han distribuido contenedores marrones para recoger esta fracción de la basura a la espera de que el Ayuntamiento firme la nueva contrata del servicio de recogida de basura, según el conseller de Gestión Ambiental, Vicent Roig.

Para distribuir por municipios la fracción orgánica que se recupera en la planta de triaje se aplica un prorrateo en función de la proporción que le correspondería a cada uno, dada la dificultad de identificar de dónde procede cada bolsa de basura. La masa orgánica se utiliza para producir energía eléctrica con la intención de que la planta de triaje sea autosuficiente.

Otro dato clave que evidencia el cambio en la gestión de los residuos es el de la cantidad de la masa de rechazo: lo que no se puede reciclar y que se entierra en las celdas del vertedero. En los siete primeros meses de este año, se ha registrado un total de 49.993 toneladas de estos desechos, un 1% menos que en el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, como se apuntaba al principio, este año, hasta julio, se ha generado un 7,2% más de basura en total. Es decir, se han producido más residuos que en 2020, pero se han enterrado menos en el vertedero, lo que contribuye a alargar su vida útil.

Entre enero y julio de 2019, antes del covid y de la puesta en marcha de la planta de triaje, se enterraron en Ca na Putxa 69.250 toneladas de masa de rechazo de la basura, casi un 40% más que este año.

Recuperación de desechos

Este año se han recuperado 4.561 toneladas de papel, un 26% más que en 2020, pero un 14% menos que en 2019 cuando aún no funcionaba la planta de triaje. Lo mismo sucede con el vidrio: este año se han reciclado 3.987 toneladas, un 41% más que en 2020, pero un 18% menos que en 2019. Sólo en el caso de los envases este año se han recuperado más que en los últimos dos años: 3.210 toneladas, un 25% más que en 2020 y un 6% más que en 2019. Roig reconoce que «aún estamos lejos» de los objetivos que marca la Unión Europea de recogida selectiva. «Vamos por buen camino porque en un poco más de un año se ha dado un paso de gigante, y la gente cada vez está más concienciada», destaca.

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