Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Pepita Costa Presidenta del Consell Escolar de les Illes Balears

Pepita Costa: «Si han abierto los bares no hay excusas: el curso debe ser presencial»

«Que se priorice un campo de fútbol a un instituto en Vila es un ejemplo más de a qué le dan prioridad las instituciones en esta isla». «La semipresencialidad va en contra de la equidad de la enseñanza»

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

«Ser un motor de los cambios que necesita la educación de las islas». Es el objetivo que se ha marcado Pepita Costa como presidenta del Consell Escolar de les Illes Balears (CEIB), cargo que acaba de ocupar y en el que la presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres (FAPA) de Eivissa confía en estar los próximos cuatro años.

¿Qué significará que haya una ibicenca al frente del CEIB?

Hay que destacar que es la primera vez que hay una persona de la isla, pero también que la presidencia la ocupa una mujer y un integrante de las familias. También la primera vez tras la modificación del reglamento que la presidencia la eligen los propios miembros, no la designa a dedo la conselleria. Eso no ha sucedido de un día para otro, ha habido un trabajo previo. Desde el conflicto del TIL ha habido un despertar y una implicación de las familias en los órganos de representación educativa. Y para mí era un objetivo estar en ellos representando a la isla. He estado en todo. Las familias nos hemos implicado muchísimo en los últimos años. Hemos estado en contacto constante con la conselleria, a la que hay que valorarle que aunque la hemos empujado, ha respondido.

Los mallorquines son muchos más.

No sólo son muchos más, sino que todas las reuniones se celebran en Mallorca y esto implica tener una disposición para desplazarte. Es una barrera importante para la mayoría. Yo tenía la voluntad de hacerlo y, además, como soy autónoma, la posibilidad. Supone perder mucho tiempo, pero si las familias queremos que se nos escuche tenemos que estar ahí. Justo antes de la pandemia conseguimos que esas reuniones fueran telemáticas. Es un ahorro económico para la conselleria y de tiempo para nosotros.

¿Pero qué significará que haya una ibicenca al frente?

El CEIB es el órgano de participación de todos los sectores educativos de las islas y los últimos años las federaciones de las otras islas, de Menorca, Eivissa y Formentera, hemos cobrado mucho protagonismo y tenido un altavoz para hacer llegar nuestras problemáticas específicas. ¿Que ahora yo esté en la presidencia hará que esto tenga un efecto multiplicador? Puede ser, pero me gustaría acabar con un centrismo, tener una visión mucho más periférica. Seguiré luchando para que las carencias más particulares se tengan en cuenta, porque sigo siendo representante de las familias de Eivissa, pero el CEIB es un órgano autonómico.

¿Eivissa es la isla con más carencias?

La isla que más recursos tiene, no porque se le hayan dado más, sino por sus características demográficas, es Menorca. No tiene tanta población, no ha tenido el crecimiento demográfico que hemos vivido aquí, y en lo que respecta a la enseñanza 0-3 han tenido una comunidad educativa que ha trabajado para tener unas estructuras que Eivissa y Mallorca no tienen. Formentera también es una privilegiada un poco por lo mismo: es un lugar pequeño y es más fácil dar respuesta. Tiene carencias, pero no como Mallorca y Eivissa, que, además, tienen un problema grave de infraestructuras. Aquí hemos vivido el mayor crecimiento demográfico de las islas y no ha habido capacidad de ponernos al día porque partíamos de una situación desigual. ¿Por qué? Porque en Mallorca se suplió esta carencia con conciertos educativos y aquí no. No había más centros. Hay que hacer un esfuerzo importante para solventar este agravio en infraestructuras.

Legislaturas y más legislaturas y esto no se soluciona. ¿Falta implicación de las administraciones?

Sí, de todas las instituciones, pero sobre todo de los ayuntamientos. Han tenido un papel deplorable. Durante muchos años. No han planificado nada. Es verdad que nadie preveía un aumento demográfico como el que ha habido, pero no hubo planificación y, lo que es más grave, y me sabe mal decirlo, no la hay. El problema del suelo es terrible.

¿No los hay o los que se ceden llevan una contrapartida urbanística? El colegio de Santa Eulària lleva años bloqueado por eso.

Eso. Ya pasó en ses Planes, cuando se cedió el terreno el propietario exigió una contraprestación urbanística: te doy este terreno rústico pero me tienes que dejar construir. En Santa Eulària pasa lo mismo, pero sobredimensionado, las expectativas del anterior propietario las calificaría, casi, de chantaje. Y está la cuestión: ¿podemos ceder ante este tipo de contrapartidas? No hay implicación de las instituciones a la hora de desbloquear estas situaciones y hay un intento de obtener un beneficio por parte de los propietarios de terrenos. Es una consecuencia más de vivir en un territorio con un suelo limitado y un componente de especulación muy elevado.

¿Qué ha pensado esta semana al ver que la necesidad de un campo de fútbol puede desbloquear el terreno para el instituto de Can Cantó, que llevan cuatro legislaturas reclamando?

Lo primero que pensé al leer la noticia es que lo que más necesitamos ahora en Eivissa es un campo de fútbol. ¡Claro que sí! Bueno, ya sin ironías, es muy triste ver cómo esta cuestión, que no quiero decir que no sea necesaria porque afecta al deporte base y a muchos niños que se han visto relegados de un campo que quiero recordar que es municipal, se plantee como urgencia antes que el instituto. Es muy triste. Quizás, ya que si hay un componente económico, habría que plantear que invierta quien tiene esos intereses, no la Administración, que debe plantearse cuáles son sus prioridades. En Eivissa tenemos unas carencias educativas importantísimas y no nos vale la respuesta de los ayuntamientos de «no es competencia nuestra». Vale, no lo es, pero sí es suyo el trabajo previo de tener unos terrenos en los que se puedan construir los colegios. El institutode Vila es prioritario. Ahora mismo se está ampliando el Isidor Macabich, se está ampliando encima de las pistas deportivas, no sobre un solar que había al lado. Esto significa que se está dejando a un centro educativo sin una zona de recreo. ¡Pero vamos a hacer otro campo de fútbol! Es un ejemplo más de a qué le dan prioridad las instituciones de esta isla. Tenemos que seguir dando tirones de oreja a los políticos porque no hablamos sólo de colegios e institutos, también son necesarias plazas de cero a tres años, que si se quiere impulsar lo primero que se necesitan son centros. Pero no, mejor más campos de fútbol.

Además de estos dos, que hace ya uan eternidad que reclaman, ¿cuáles deberían estar ya en marcha?

En Sant Antoni hace falta otro colegio y tenemos que ir pensando ya en un instituto. Quartó de Portmany está totalmente saturado. Sa Serra está acogiendo ya los alumnos que no entran en Sant Agustí y Sant Antoni. Dicen que aún caben, pero ¿cuánto tardarán en encontrar un terreno, planificarlo, hacerlo...? También hacen falta colegios en Sant Jordi y en Sant Llorenç. Aquí quizás sea más fácil encontrar terrenos y el Ayuntamiento parece estar por la labor, pero tienen que ponerse. El primer paso lo tienen que dar los ayuntamientos, ellos deben ceder los terrenos y, además, conocen su crecimiento poblacional. Ese es otro tema: deberíamos tener unas concejalías de Educación que realmente conozcan lasituación de sus municipios. ¿Para qué las tenemos, si no? ¿Para convocar premios?

Hablaba de la educación 0-3. ¿Eivissa es la isla más atrasada en su implantación?

Sí, Eivissa y Mallorca. Sant Josep cumple, de momento, pero debe prepararse para lo que viene. Todos los centros que se construyan desde ya deberían incluir un espacio diferenciado para 0-3. Mataríamos dos pájaros de un tiro. Y, si no, que cojan espacios que no estén usando o que estén infrautilizados, y los adapten. Los ayuntamientos tienen en estos momentos unos remanentes intolerables. No se puede seguir recaudando si no saben gastar lo que ya tienen, ese dinero es para cubrir las necesidades de la ciudadanía. No pueden tener esos remanentes y necesidades sin cubrir. Es grave.

A punto de empezar este curso, ¿qué valoración hace del pasado?

A ver, en Primaria, aunque las medidas hicieron que la actividad fuera dura para todos, nos adaptamos. Con muchas carencias, sobre todo para el alumnado con necesidades específicas, pero más o menos se dio respuesta.

¿Y en Secundaria?

Secundaria requiere mención aparte. La valoración es negativa, aunque de forma desigual, porque hubo centros que consiguieron un cien por cien de presencialidad y otros que no, que no agotaron las alternativas. Faltó implicación de los centros para reprogramar la actividad aunque no fuera tan cómodo, o para habilitar espacios. La semipresencialidad va en contra de la equidad. Hay parte del alumnado que trabaja bien de forma autónoma, pero pensemos en ese porcentaje importante de los que no tienen herramientas, ni personales ni en casa, y que no pueden contar con el apoyo de la familia, porque no todas tienen la capacidad de ayudarlos, animarlos, motivarlos... Ha habido desvinculación, abandonamiento, una desmotivación total. Y luego está el componente emocional. Hay alumnos que se han visto superados y se han sentido fracasados. Y eso, para alguien de 15, 16 o 17 años es muy duro. En los centros no ha habido departamentos de orientación suficientes para atenderles. No los teníamos antes, imagina ahora...

¿Son recuperables?

Sí, estoy convencida, pero con trabajo. Este será el curso de la recuperación. Para eso se necesita un refuerzo de los equipos de orientación que les hagan ver que no han fracasado ellos, que hemos fracasado todos porque no teníamos los recursos, que ellos han sido víctimas y que tienen tiempo para seguir avanzando. Esto es primordial. También hay que ofrecer un refuerzo a las familias. A veces somos muy duras, sólo vemos un camino y las rutas de aprendizaje son muy amplias. Hay que potenciar la Formación Profesional para esos alumnos que no quieren hacer Bachillerato. No hay que menospreciar ese no saber qué quieren hacer tan típico de ese momento. Muchas veces se funciona por inercia, como el alumno tiene buenas notas, a Bachillerato y no es lo que quiere. Hay muchas formas de llegar a los sitios y no hacer Bachillerato no significa que no vayas a estar en la élite de la sociedad. Hay que darle muchas vueltas a qué pasa en Bachillerato, hay una saturación de contenidos que es terrible para los alumnos. Sufren muchísimo.

¿Qué pide para este curso de la recuperación?

En la mesa sectorial de esta semana se habló de toda la presencialidad posible. No. La presencialidad es un requisito sine qua non. Que lo hagan como quieran. Con clases por la tarde o con más espacios. No nos podemos permitir perder otro curso, entonces sí puede haber una generación con un problema grave. Si hemos podido estar todo el verano en los bares, restaurantes y playas casi tocándonos, si hemos permitido una cuarta ola con los niveles de hospitalización y contagios como los que hemos tenido, ya no hay excusas. Las autoridades sanitarias deben tener en cuenta el contexto. Se ha demostrado que los centros son un lugar seguro. La pandemia no la controlamos, pero en cualquier momento se puede recular, pero la presencialidad debe ser total en todos los niveles. Hace falta un refuerzo del personal de atención al alumnado con necesidades especiales y equipos de orientación, hay que centrarse en el alumnado más vulnerable, el que se ha quedado descolgado.

Centrarse en los vulnerables es, exactamente, lo que han defendido las autoridades sanitarias.

La inclusión, si miramos la nueva ley educativa, es uno de los objetivos primordiales. Esto implica detectar las necesidades, una atención personalizada y, además de contar con el personal suficiente y adecuado, un cambio de metodología. La inclusión requiere profesionales, pero sobre todo un cambio. Llevamos siete u ocho años hablando de esto, es una apuesta que se hace en la Lomloe, el papel lo aguanta todo, pero eso tiene que ser una realidad en los centros y para tenemos una gran deficiencia de personal.

Ahora que habla de leyes educativas, ¿qué le parece que no se haya eliminado la religión en la última?

Aquí debo hablar de dos posturas. Mi opinión personal y otra como representante de las familias. Hemos buscado un consenso, en Illes per un Pacte había representantes de la escuela católica. Para cambiar esto debe haber una voluntad política, como en Francia. Aquí hay un concordato y si se quiere cambiar esto, ¿por qué no se ha hecho? Pues porque no hay voluntad. Ahora el Govern quiere introducir el estudio del Islam, y, claro, si hay una religión en los centros por qué no van a estar todas. Estamos en un estado aconfesional y desde FAPA pensamos que la religión debería estar fuera de los itinerarios educativos. En horario no lectivo. Además, como alternativa a religión se ofrece comportamiento cívico, estudios de ética y moral... ¿Los que hacen religión no los necesitan?

Visto con tiempo, ¿cerrar las escuelas durante el confinamiento estuvo bien?

Lo que pasó fue fruto del pánico general y se hizo con toda la buena voluntad del mundo porque nos enfrentábamos a algo que desconocíamos. Fue una medida de prevención, pero lo que no tuvo ninguna coherencia es que acabara el confinamiento y los centros siguieran cerrados. Si podían estar abiertas las tiendas y los bares por qué no podían abrir los centros educativos. Reconocemos que era una situación compleja, nadie las tenía todas y nos enfrentábamos a algo para lo que no teníamos respuestas ni experiencia, todo el mundo tenía mucho miedo, pero fue algo muy negativo para los niños y los jóvenes.

¿Esa situación permitió ver qué tipo de docente era cada uno?

Sí. Siempre ves qué profesor se desvive por los alumnos, llama a la familia cuando hay un problema y se preocupa, y que hay otros que ni los conocen, que hacen el trabajo, las horas que tocan y si te he visto no me acuerdo. Esto se puso en evidencia en esos meses. En Primaria hay un componente más vocacional, pero en Secundaria hay una parte de profesores para los que la docencia no era la primera opción. Nos han llegado quejas de familias por asignaturas en las que los alumnos no han tenido atención y no han avanzado. También comentarios de otros que han sido una gran ayuda, más allá de lo docente. Ha habido ejemplos muy bonitos. La mayoría intentó dar respuesta, otros se implicaron al cien por cien y otros se desentendieron.

¿Qué le gustaría conseguir en estos cuatro años?

El CEIB es como el Parlament de la comunidad educativa y hay colectivos de los que aún no tenemos representación así que el primer objetivo es conseguirlos: docentes que no estén en sindicatos, de asociaciones o colegios profesionales; representantes de la educación 0-3, y de los alumnos, que no encontramos la forma de conseguir que sean representantes activos. Su representación es importantísima. ¿Cómo podemos tomar decisiones que afectan a la educación sin tener en cuenta lo que piensa el alumnado? Quiero que todos los integrantes del consell tengan una actitud mucho más proactiva.

Dígame una cosa que deba mejorar en cada una de las islas.

A ver, en todas, en las cuatro, hay que trabajar mucho el camino hacia una escuela inclusiva, en atención a la diversidad. Y también hay que atajar un problema endémico que tenemos en las islas: el abandono escolar, que tiene mucho que ver con la facilidad de los jóvenes para encontrar un trabajo en verano. Hay que trabajar con el sector empresarial para que contrate trabajadores formados, que exija una formación. En Eivissa y Mallorca hay que centrarse en potenciar la educación 0-3 para llegar a las familias más vulnerables. En Eivissa, además, deberíamos ponernos un poco al día del problema endémico de las infraestructuras. Formentera está bien en esto y la enseñanza 0-3 está cubierta. Tienen pequeñas carencias aquí y allí, pero están bien. Menorca, un poco lo mismo que Formentera, no tiene los problemas de infraestructuras ni de educación 0-3 que sí hay en Eivissa y Mallorca.

¿Algo más?

Bueno, estamos trabajando con la Universitat de les Illes Balears para adaptar el máster de profesorado a las exigencias de esta educación más personalizada y a las dinámicas que debe haber en las aulas. ¡Ah! y hay una cosa muy importante.

¿Cuál?

Pues que el CEIB es un órgano consultivo. Nos consultan porque tienen la obligación de hacerlo, igual que nosotros tenemos la obligación de hacer informes sobre toda la normativa. Pero muchas veces no se hace caso de estos informes. Esto es intolerable porque en él estamos representados todos los sectores de la educación. Cualquier gobierno que se precie y que valore la opinión de la comunidad educativa debe tener en cuenta los informes y las propuestas que surgen del Consell Escolar de les Illes Balears. Si no, vamos mal.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents