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Dominical | Imaginario de Ibiza

Es Racó d'en Xic, la arista escondida de Comte

Apartada del camino que desemboca en las playas principales, siempre atestadas durante el verano, esta orilla aún conserva parte de la quietud de antaño

Vista de s'Espartar y ses Bledes desde la playa.

Vista de s'Espartar y ses Bledes desde la playa. / firma de la foto

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Ibiza | @xescuprats

No se puede guiar a los hombres como un rebaño de ovejas. (Vasili Grossman).

El turista estaciona en alguno de los atiborrados pedregales que ejercen de aparcamiento, previos a la valla que cierra el paso de vehículos hacia la playa. Luego sigue la procesión de foráneos sobre una línea de asfalto, huérfana de coches y motocicletas, que parte la duna en dos. Un bosque de pinos y sabinas, a ambos lados, cierra la perspectiva hacia el mar. Tras la primera curva, el paisaje se abre de golpe y aparece un islote inmenso, moteado de arbustos, en mitad del horizonte.

Como el resto de viandantes, queda hipnotizado por la visión s'Illa des Bosc y camina hacia ella, hasta el mismo borde del acantilado. Allí avista las dos orillas que conforman Platges de Comte y ese agua tan intensamente turquesa, que conmueve incluso en los días tiznados por la calima. Elige una de ambas y escudriña en busca de un hueco donde plantar la toalla, aunque sea en cuarta o quinta fila, o sobre las rocas puntiagudas que cierran la orilla en los extremos. El fascinante paisaje compensa muchedumbre e incomodidades.

Como casi todo recién llegado, no explora otras posibilidades, como por ejemplo tomar el camino inverso, siguiendo la línea del acantilado hacia el sur, hasta donde concluye la cuerda sostenida por puntales de madera que, a modo de alerta, marca el límite del altiplano. Es la única forma de hallar la rústica escalera de obra que zigzaguea por el escueto precipicio hasta la tercera orilla de Comte. Gracias a la personalidad ovina del turista medio, este rincón de uno de los enclaves más atestados de Ibiza se conserva relativamente apacible; simplemente porque casi nadie se sale del carril.

Nudistas y pudorosos

Los tiempos han cambiado y ya no es la playa solitaria de chiringuito ignoto, frecuentada por un puñado de nudistas dispuestos a renunciar al espectáculo de S'Illa des Bosc a cambio de una privacidad impagable. Su frente, en todo caso, tiene poco que envidiar al resto, salvo quizá por la inmediatez del accidente geográfico. Ahí aguardan el islote de s'Espartar, en primer término, y ses Bledes, más alejadas.

Hoy, el nudista se ve obligado a compartir orilla con el turista pudoroso, pero la concentración humana es descaradamente inferior que en el resto de Comte. La imposibilidad de avistar la rada desde las otras playas también contribuye al fenómeno de es Racó d'en Xic, que así se llama este rincón, rebautizado Cala Escondida por el rótulo que el luce el nuevo chiringuito que sustituye al de antaño. Este, sin embargo, no ha incorporado excentricidades ni estruendos que perviertan el espíritu apacible del sitio, a pesar de que la tentación ha tenido que ser grande. Muy al contrario, parece salido de un anuncio de cervezas de esos que inspiran a disfrutar de la vida con alegría, junto a los amigos y sin artificiosidades.

La orilla es escueta, pero lo suficientemente profunda como para encontrar donde desplegar la toalla. En caso contrario, al otro lado del chiringuito, hay una plataforma lisa de arenisca donde tumbarse y los varaderos de media docena de casetas de pescadores. Entre tanto hormiguero en las cercanías, sorprende su existencia.

Aunque el escritor ruso Vasili Grossman dijo que a los hombres no se les puede guiar como rebaños de ovejas, la excepción que implica es Racó d'en Xic sirve de ejemplo para ilustrar que en nuestra naturaleza sí está comportarnos como tales.

La clave: Singulares atardeceres

Al igual que toda la costa de Platges de Comte, es Racó d'en Xic constituye un mirador crepuscular inmejorable. Por eso, acumula la misma gente a las horas de playa que llegado el atardecer, y a veces incluso más. Desde la orilla y gracias a su orientación hacia poniente, se disfruta de una puesta de sol única, entre islotes.

Xescu Prats es cofundador de www.ibiza5sentidos.es, portal que recopila los rincones de la isla más auténticos, vinculados al pasado y la tradición de Ibiza.

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