El Consell de Ibiza ha finalizado las obras del proyecto "Sendero Turístico de Labritja", que tiene una longitud de 16,2 kilómetros y que incluye la señalización de una treintena de elementos patrimoniales. Con un coste de 296.071 euros, la obra se ha financiado con el convenio de fondos estatutarios firmado el año 2011 entre el Consell y el Govern balear, posteriormente modificado para poder incorporar esta actuación. La gestión fue encomendada a la empresa de transformación agraria Tragsa.

El presidente del Consell, Vicent Torres, ha presentado esta mañana el nuevo sendero junto al alcalde de Sant Joan, Antoni Marí y la concejala de Medio Ambiente de Santa Eulària, Antonia Picó. También han estado presentes la consellera de Territorio y Movilidad, Pepa Marí, y el de Cultura y Patrimonio, David Ribas.

El proyecto ha consistido en la señalización y mejora de un total de 16,2 kilómetros comprendidos entre la bifurcación de los Cazadores, entre las carreteras de Sant Joan y Santa Eulària, y el núcleo de Sant Joan. Seis kilómetros corresponden al municipio de Santa Eulària y los 10 restantes al de Sant Joan.

El sendero tiene un alto valor patrimonial e histórico, lo que hace del recorrido una atracción turística tanto lúdica como cultural. Transcurre por tramos del antiguo camino de Sant Joan (a Vila), según el historiador Antoni Ferrer Abárzuza, que ha colaborado en el proyecto. El trazado es paralelo al torrente y a la actual carretera, en un recorrido por donde se pueden encontrar norias de los siglos XIX y XX, puentes y safareigs.

El proyecto ha incluido la identificación de una treintena de elementos patrimoniales y una actuación de mejora para los tramos de tierra (unos 7,5 kilómetros en total). El camino se ha recuperado mediante la técnica del estabilización del terreno, con cal y cemento (tres por ciento) mezclado con la tierra y compactado. La técnica utilizada ha permitido que el suelo tenga ocho veces más resistencia que el original.

También se ha hecho el desbroce y la limpieza integral de un elemento patrimonial que había sido restaurado en 2014 pero que en sólo cuatro años había quedado completamente oculto por la vegetación, el puente de Can Font, que atraviesa el río de Santa Eulària.

La ruta combina caminos rurales y algún tramo de carretera. La señalización incluye códigos QR que enlazan con una descripción de los elementos patrimoniales que se encuentran por el camino: el conjunto histórico de Sant Joan, los puentes de can Covetes, de Labritja, de Can Coroner, de sa Llosa, de Can Font, de Can Llàtzer y de Caso Rojos; y las sènies de Can Refila, de Ferro, de Joan Sord, de Can Pere Sord de Baix, de Can Moreno, de Can Jordi, de Can Reiet y de Can Creu, entre otros.

También se encuentra el safareig del sistema hidráulico del pozo de Labritja, el safareig des Polvorí, el molino de agua de Can Jordi y de Can Reiet, Can Correu y Can Mossènyer. Las sènies se construían sobre un pozo que no solía superar los nueve metros de profundidad. Con este sistema se podía obtener agua para el riego o para acumular en un safareig, un elemento muy importante de la agricultura tradicional ibicenca, ya que permitía obtener agua suficiente para las explotaciones agrarias.