El empresario aleman Matthias Kühn se sienta esta mañana en el banquillo de los acusadosen Ibiza por las obras que hizo hace ya una década en la casa del islote de Tagomago para reconvertirla en una mansión de lujo con piscina. Kühn y el arquitecto que dirigió los trabajos se enfrentan a sendas penas por parte del fiscal de un año de prisión por un delito contra la ordenación del territorio y otro año más por otro delito contra el medio ambiente al tratarse de una zona declarada Área Natural de Especial Interés (ANEI) y estar protegido por la Unión Europea como LIC y ZEPA. Además, el Ministerio Público pide que se les condene a la demolición de todo lo construido ilegalmente.

En el escrito de acusación se insta también a desmantelar la pasarela de madera de cientos de metros que se extiende desde la mansión y a restituir el lugar «a su estado anterior», bajo la supervisión de los tecnicos del Ayuntamiento de Santa Eulària y de la conselleria insular de Medio Ambiente.

La juez titular de la sala de Penal número 2 de Ibiza, Martina Rodríguez, ha fijado la vista para las 10.30 horas de hoy y prevé dejar el caso visto para sentencia en una única jornada. Esta será la primera vista oral en la que actuará como abogado el exfiscal Anticorrupción Pedro Horrach, contratado para representar e Kühn.