Carlos Oroza: «Yo le debo todo a Ibiza»
El poeta evoca el papel que jugó la isla en su vida y en su obra tras recibir la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes

Ignacio Gómez de Liaño y Oroza rememoran sus tiempos en la isla. / P.M.M
PEDRO MARTÍN MATILLA | MADRID
Esta importante distinción ha sido concedida a creadores como Michael Haneke, John Berger, Antonio Saura, Carmen Martín Gaite, Antoni Tàpies, Ana María Matute, Carlos Fuentes, Fernando Arrabal y Francisco Umbral.
Con la sala repleta de un público incondicional que abarcaba cuatro generaciones, Oroza volvió a emocionar a los numerosos asistentes que le recibieron puestos en pie a su entrada, en medio de una larga ovación. Luego se hizo el silencio para escuchar en absoluto silencio al poeta de la luz.
La vida huidiza y errante que Carlos Oroza protagonizó en el Madrid bohemio de los años 50 y 60 le llevó a forjar en torno a su frágil figura una leyenda que llevó incluso al escritor, poeta y Premio Nacional de Literatura Manuel Ríos Ruiz a escribir una elegía sobre el vagabundeo de Oroza.
Al igual que sus datos biográficos, su vida y sus viajes a lejanos lugares están envueltos por la bruma imprecisa de fechas y geografías. Esta situación etérea le acompaña desde que a los catorce años de edad abandonó Galicia solo para recalar en Madrid para ganarse la vida como rapsoda de sus versos allí donde le llamaban, el Café Comercial, el Gijón, el Lyon, el Comercial. Los rastros de su vida aparecen y desaparecen como un Guadiana.
En el prólogo al libro ´Évame´, donde se recoge toda su obra, editado en 2012 por la Editorial Elvira de Vigo, el escritor y académico Pere Gimferrer, señala: «Carlos Oroza es un caso único, a la vez la presencia y la impresencia más sorprendente de la poesía española en los que un verbo casi oracular y chamánico le hermana con el legado de Rimbaud y los surrealistas. Le pertenece un dominio que le es casi exclusivo; el doble orgullo de lo absoluto y de su ocultación. Pocos tienen tanto derecho a ser llamados maestros».
Carlos Oroza grabó junto al grupo Eclipse, en 1975, el primer rap de la música española, actuó junto a la musa de la Velvet Underground, Nico, que falleció en Ibiza en 1988; fue premiada y reconocida su obra en Nueva York antes que en España y se negó reiteradamente a participar en programas de televisión. «La televisión desprestigia, no hay diálogo, es un puro interrogatorio, no dan oportunidad a la reflexión, dicen que es por la audiencia», ha dicho Oroza.
Poco antes de la entrega de la Medalla de Oro, Carlos Oroza evocó su descubrimiento de Ibiza y el papel que la isla ha jugado en su vida, en un diálogo en el que participó también Ignacio Gómez de Ibiza, escritor también ligado a Ibiza desde 1972.
-Esa especie de atracción por la clandestinidad, por difuminar todo dato concreto del pasado, por la oralidad de su poesía, lo han situado como un poeta raro, cuando no asociado a la generación beat de los Ginsberg o Kerouac.
-Si algo puede interesar de mí es mi poesía. Yo codicio lo lejano. Cuando se es poeta de verdad, se es todas las cosas. El poeta organiza el caos, da sentido al absurdo de la existencia. En ocasiones me constituyo en el enemigo máximo de mi propia existencia. Soy un solitario que rechaza el tumulto. En realidad yo encuentro raros a los otros, a todos.
-En 1969 el director Manuel Summers le ofreció trabajar como extra en una película que iba a rodar en Ibiza ¿Cómo fue su descubrimiento de la isla?
-Nada más llegar, Ibiza me deslumbró. Cuando terminamos el rodaje todos volvieron a Madrid, dejé el hotel que nos había buscado la productora y me quedé a vivir en un apartamento que tenía alquilado el pintor Eduardo Úrculo en sa Penya. Casi todos mis vecinos eran pescadores o estaban relacionados con el mundo de la mar.
-¿Qué ambiente encontró en Ibiza?
-Extraordinario. Allí fuimos a parar todos los que vinimos equivocadamente a este mundo. Los europeos y americanos éramos unos paletos, Ibiza era el auténtico centro mundial de algo nuevo y muy diferente a lo que conocíamos. Podías encontrarte con los Pink Floyd por la calle, habían compuesto la música para la película ´More´ que se rodó en la isla. A los ibicencos los recuerdo como personas sabias y generosas, no sé si entendían aquella vida entregada al azar, pero nos respetaban, que no era poco en aquella España negra y mezquina.
-¿Cómo influyo Ibiza en su obra?
-En Ibiza mi poesía se transforma, el verso se hace ancho. Allí encontré el ritmo que buscaba. Yo le debo todo a Ibiza, allí compuse mis versos más conocidos.
-Después de tantos años de ausencia, ¿volvería a la isla?
-Si me invitan me gustaría hacer un recital que fuese un homenaje a la libertad y la voz que Ibiza me regaló.
-Ahora hay empresas petrolíferas que planean hacer sondeos próximos a las costas de Ibiza y de Formentera.
-Deseo que eso no ocurra, sería el comienzo del fin para las islas. Soy nacionalista a mi manera. Cuando me enamoro del territorio, lo defiendo, pero no me gustan las banderas ni los políticos. Las grandes empresas y los países plantan sus banderas en la tierra o la mar para acotar lo que creen que les pertenece. Esa forma de seccionar el mundo es ilegal. Quiero los árboles, la mar ancha sin banderas ni fronteras, sin plataformas en el horizonte, sin mareas negras que destruyan la naturaleza. ´Dejad que el trigo crezca en las fronteras, porque una flor no puede ser hermosa si no dejáis que el trigo crezca en las fronteras´, dice uno de mis poemas.
Después del vibrante recital del genial rapsoda en el Círculo de Bellas Artes, sus amigos de las Pitiüses presentes en el acto entregaron a Oroza diversos recuerdos.
Ana Poceiro le ofreció una escultura regalo de la asociación de Amigos de la Biblioteca Internacional de Formentera y un lote de libros relacionados con la isla, junto a una nota de agradecimiento y felicitación enviados por la consellera de Cultura, Sònia Cardona.
También se le hizo entrega del libro del 60 aniversario de Las Dalias de Sant Carles, que recoge una semblanza sobre la obra y el tiempo de Oroza en Ibiza, que este también recibió emocionado
´Desde hace miles de años le fueron dados al hombre la tristeza y el asombro, y de un llanto hacia otro llanto un mar para el traslado a Formentera´. Palabra de Carlos Oroza.
- Un atún se da un festín en pleno puerto de Ibiza
- Crece un nuevo poblado chabolista en un terreno para VPO en Ibiza
- Fallece Pascal Bonomo, el decano de las artes marciales y la musculación en Ibiza
- En la UCI un joven británico tras caerse de un hotel en Sant Antoni
- El propietario de una vivienda en Ibiza: 'Tengo una licencia turística legal y no puedo alquilar la casa
- Cuatro días de fuga con la furgoneta robada de su trabajo en Ibiza: «Un espectáculo»
- Santiago Mollo, feriante: «Es el peor año que hemos vivido nunca en Ibiza Medieval»
- El alcalde de Ibiza, Rafael Triguero, sobre las acusaciones por su nueva vivienda: 'No he adquirido ni se me ha adjudicado una vivienda pública, tampoco una vivienda protegida