Entre un 20 y un 31% menos de presupuesto
Los colegios reducen fotocopias y salidas para afrontar los recortes
Los directores de los centros de Infantil y Primaria reclaman a la conselleria que les pague la deuda de 2011 para poder trabajar sin agobios
Marta Torres | Ibiza
En los colegios de las Pitiusas desde que ha comenzado el año se cuentan las fotocopias, se han dejado de hacer excursiones que requieran desplazamientos en autobús, no se compran libros para sus bibliotecas y se ha suprimido la participación en casi todos los programas extraordinarios. Es la única manera de hacer frente a la reducción del presupuesto de este año, que la conselleria balear de Educación ha recortado entre un 20 y un 31 por ciento, según detallaron ayer los responsables de algunos centros de Infantil y Primaria de las Pitiusas. Los directores recuerdan que no solo deben ajustarse a la nueva situación, sino que, además, a la reducción en el presupuesto hay que sumar la deuda de la conselleria. Educación ingresó ayer a los centros lo correspondiente a agosto, pero aún les debe los cuatro últimos meses de 2011, programas especiales aparte. Muchos centros están tirando del dinero aportado por las familias para material y reutilización de libros, que devolverán cuando la conselleria pague.
La presidenta de la asociación de directores de Infantil y Primaria, Marga Guasch, directora del colegio Sa Bodega,señala que pedirá una entrevista con el conseller de Educación, Rafael Bosch, para explicar la situación en la que se encuentran. En breve, además, decidirán si se suman a la plataforma para defender la enseñanza pública impulsada por la asociación de directores de Secundaria. Guasch, que cifra en un 21% el recorte del presupuesto de su centro, detalla que en estos momentos están «intentando comprar lo menos posible» y ahorrando «lo que se puede» para no acabar en números rojos.
«Suerte que los centros de Primaria no tenemos que pagar luz, agua y calefacción [gastos que asumen los ayuntamientos], porque si no, no sé cómo estaríamos», comenta Isabel Ferrer, directora de Can Cantó, que cifra en un 31% la reducción de la aportación para este año. Ferrer destaca que han paralizado la compra de material didáctico y que pueden hacer fotocopias porque tienen folios y tinta que compraron hace tiempo. La secretaria del colegio Cervantes afirma que en 2012 cobrarán 5.000 euros menos que en 2011 y que «por suerte», de momento no han tenido que tomar ninguna medida especial. Javier Rey, director del Guillem de Montgrí, cuenta este año con un 25% menos de dinero que el año pasado para gestionar el centro. «Lógicamente, esto obliga a reducir gastos: material didáctico, libros y fotocopias», explica el director, que señala que el nuevo presupuesto les ha obligado a renunciar a la compra de un organillo para el coro. Además, ha pedido al personal del centro que controle las llamadas de teléfono. «No tenemos las angustias que tienen los institutos, pero la reducción repercute en el día a día. No se compra casi nada ni se pueden afrontar proyectos», insiste.
La secretaria del colegio de Jesús asegura que si no fuera por algún ahorro que tenía el centro, al que le han reducido un 24% el presupuesto, en estos momentos estarían «mal». En Jesús se fotocopia «lo justo» y antes de comprar material la dirección del centro se asegura de que es absolutamente necesario. En Puig d´en Valls (dirigido por la concejala de Educación de Santa Eulària, Edu Sánchez) no precisaron la caída del presupuesto. La secretaria, Virginia Guasch, sin embargo, explica que se está gastando «lo mínimo» y que prácticamente se han dejado de hacer fotocopias en color debido a su precio.
La directora de Can Coix indica que si no fuera por un remanente apenas podrían aguantar un mes. Desde hace tiempo se hacen menos fotocopias y, en el caso de que sea necesario, se plantearán controlar las facturas de teléfono e Internet y la compra de material fungible. «Esperamos no tener que llegar a eso», afirma. La deuda del Govern y la reducción del presupuesto (un 27%) han obligado a la directora del colegio Sant Carles, Mercedes Ibarrola, a renunciar a participar en programas que considera «muy interesantes» para la formación de los alumnos, como el Escoles Viatgeres. La situación también «ha enviado al traste» la instalación en las aulas, con ayuda a la asociación de padres y madres de alumnos, de pizarras digitales. «Tenemos que renunciar a proyectos para sobrevivir», lamenta la directora, que recuerda que el centro, al igual que otros, se está teniendo que hacer cargo de la nómina mensual del auxiliar de conversación en inglés porque la conselleria no le paga. En Santa Gertrudis hace tiempo que no se envían circulares a los padres. Las comunicaciones se hacen a través del correo electrónico o mensajes a móvil para ahorrar papel y tinta. La directora del colegio, Reme González, detalla que en lo único que se gasta ahora es en el alquiler de la fotocopiadora y las comunicaciones, es decir, teléfono e Internet.
En el colegio Labritja, que cuenta con un 25% menos de presupuesto que en 2011, tampoco se hacen fotocopias a color y, además, la deuda del Govern está obligando a gastar el remanente que tenían y las aportaciones para material que hacen las familias a principio de curso, detalla la secretaria del centro, Pepa Torres. Esto mismo están haciendo en el Torres de Balàfia, que cuenta con 1.445 euros menos que el año pasado (un 21% menos aproximadamente). La directora, Rosa Colomar, explica que apenas les queda ya dinero y que analizan «con lupa» si pueden permitírsela. Maria Dolores Cabanes, directora de Cas Serres, lamenta haber tenido que suspender las salidas y excursiones de los alumnos. «Al estar a las afueras, hasta para ir a Vara de Rey necesitamos un autobús que, ahora, no podemos pagar», lamenta la directora, que destaca que se ha limitado la compra de material didáctico y que los profesores apuntan las fotocopias que hacen para controlar el gasto.
«Nos apañamos como podemos», señala Pilar Castelló, directora del Mestre Lluís Andreu, cuyo presupuesto ha caído de 14.000 euros a cerca de 11.000. «Estamos tirando del dinero de la reutilización de libros y cada mes nos preguntamos si vamos a cobrar», asegura. La secretaria del colegio Sant Ferran, por contra, asegura que «aún» no han tenido que tomar medidas de ahorro para compensar la deuda y la reducción del 30% del presupuesto. A Darío Muñoz, director del Balansat, le duele tener que estar gastando en el funcionamiento del centro el dinero que las familias aportaron para material y para la reutilización de libros «para no estar en números rojos». Más que la reducción del presupuesto (un 22,4%, de 8.000 euros a poco más de 6.000) lo que complica el día a día en el colegio es la deuda de más de 19.000 euros de la conselleria. La directora del colegio Sa Blanca Dona, Isabel Cardona, se alegra en estos momentos de haber incrementado «un poquito» la cuota que pagan los padres por la reutilización de libros, ya que es este dinero el que les esta sirviendo para no encontrarse en una situación económica «fatal» por la falta de dinero de la conselleria que les ha rebajado el presupuesto un 20%.
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