Después de 34 años, cuatro meses y 19 días de total abandono y progresiva degradación -desde que el 16 de octubre de 1974 el Castillo fue cedido por el Ejército al Ayuntamiento-, representantes de las instituciones públicas colocaron ayer por la tarde la primera piedra del proyecto que culminará en la rehabilitación de este edificio histórico mediante su transformación en un Parador de Turismo. En una ceremonia breve pero no exenta de solemnidad, se dieron por iniciados los trabajos, que en realidad comenzaron hace ya unos días y tienen un plazo de ejecución de 30 meses. El proyecto está financiado íntegramente por el Gobierno central. El acto contó con la presencia del secretario de Estado de Turismo, el mallorquín Joan Mesquida; el presidente del Govern, Francesc Antich; el presidente del Consell, Xico Tarrés, y la alcaldesa de Vila, Lurdes Costa, así como una numerosa comitiva de otras autoridades.

«Hoy empieza la cuenta atrás», proclamó en su intervención Joan Mesquida, quien, como hicieron insistentemente también los demás oradores, aseguró que este «será el mejor Parador de Turismo de España». El secretario de Estado de Turismo recalcó la vocación medioambiental del proyecto, que calificó como «un parador verde», puesto que se caracterizará por el ahorro energético, el reciclaje y la reutilización. «Tendrá además una de las mejores vistas de todos los paradores de España», añadió. Será el establecimiento número 93 de la red de Paradores nacionales y el primero de Balears.

«Soy mallorquín -ironizó Mesquida- pero puede estar seguro Xico Tarrés de que estaré encima de este proyecto y vigilaré de cerca las obras».

Siguiendo con el mismo tono jocoso -en probable respuesta a las críticas efectuadas por Tarrés al centralismo mallorquín-, el presidente del Govern inició su discurso afirmando, a modo de autoexculpación: «Yo nací en Venezuela; mi padre y mi madre son mallorquines, pero yo nací en Venezuela».

Recobrada la solemnidad del momento, Antich prosiguió: «Eivissa es un sitio extraordinario que se merece estar en esta red de paradores» y se felicitó por este proyecto, que «aúna cultura y turismo». «Las singularidades de una cultura son la mejor brújula para navegar en un mundo gobalizado como el de hoy», añadió, al tiempo que animó a tener «cuidado con la sostenibilidad y el medio ambiente».

Xico Tarrés, por su parte, confió en que el Parador de Turismo «sea la guinda del pastel de Dalt Vila» y dijo que «ayudará a muchas cosas». También tuvo palabras de agradecimiento hacia «los esfuerzos» del anterior presidente de Paradores de Turismo, el ibicenco Antonio Costa, también presente en el acto.

Lo mismo hizo la alcaldesa Lurdes Costa, quien dijo que el Castillo es «la principal seña de identidad y es la imagen más reconocida de nuestra ciudad». También recordó que desde el año 1974 «todos los gobiernos municipales han intentado dar respuesta a la rehabilitación del edificio» y que fue el ex alcalde socialista Enrique Mayans el primero en proponer al Gobierno la construcción de un Parador. «Estas obras garantizan un futuro para el Castillo, que ya no se degradará ni un día más», proclamó Costa.

72 habitaciones

El proyecto de construcción del Parador de Turismo tiene un presupuesto de 11,3 millones de euros y ha sido adjudicado a la empresa Constructora Hispánica SA. El hotel contará con 72 habitaciones y 140 plazas. La planta baja de la Casa del Gobernador albergará la recepción, tiendas y oficinas, y también aquí serán visitables los restos arqueológicos de la antigua muralla árabe. En el subterráneo del antiguo gimnasio se emplazará un spa, mientras que en las antiguas cocinas se instalará una piscina descubierta. Las habitaciones se distribuirán en diferentes plantas por los distintos edificios del conjunto. Todas las actuaciones respetarán las prescripciones del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) de Dalt Vila.