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«Simplificar la historia de la Guerra Civil es un atrevimiento»

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Eivissa | cristina martín

El periodista José Miguel L. Romero entrevistó en 1995 a Vicente Bueno, uno de los guardianes del campo de concentración de Formentera, en el que 58 presos republicanos murieron de hambre y enfermedades causadas por las malas condiciones sanitarias desde que empezó a funcionar en marzo de 1941 hasta que se desmanteló, a finales de octubre o principios de noviembre de 1942. Después, Romero publicó el testimonio del prisionero formenterense Juan Ferrer Marí, Joan de sa Punta, ya fallecido, que le relató las penalidades que sufrió el millar de presos que pasaron por allí y que sufrieron un trato inhumano equiparable al de los campos de concentración nazis.

«En 1995 había pocos libros sobre la guerra, y recuerdo comentarios de gente que decía que aquí no había pasado nada. En el día a día de nuestro trabajo te das cuenta de que sí habían pasado cosas, y muy graves», relata. Romero inició así una investigación sobre las víctimas de la guerra civil en las Pitiüses que se ha prolongado durante diez años y se publica ahora bajo el título `Els Morts. Les víctimes de la Guerra Civil a Eivissa i Formentera 1936-1945´ (Editorial Mediterrània-Eivissa). Se trata del segundo volumen de la colección S´Espardell, dirigida por Fanny Tur Riera, y está prologado por el historiador Josep Massot i Montaner.

«Simplificar la historia de la Guerra Civil en Eivissa como se ha hecho hasta el momento es un atrevimiento; es mucho más compleja, es un puzzle de miles de piezas», sentencia el investigador.

Investigación exhaustiva

La investigación de Romero es exhaustiva y rigurosa: ha documentado cada muerte de las que aparecen en su libro, ha peinado los registros de defunciones pitiusos, el civil de Zafra y el de inmigrantes de Eivissa de los años 20 y 30; los archivos de la Asesoría Jurídica de la Zona Militar de Balears, el General de la Guerra Civil, el Històric de Eivissa, el del Museo Naval de Madrid y el padrón municipal de Eivissa de 1935. Romero cuestiona todos los datos que no puedan tener una base documental y, los que no puede comprobar, no los incluye en el libro. De esta forma, rompe el círculo en el que caen numerosos autores que repiten en sus obras informaciones falsas o no comprobadas publicadas por otros investigadores o escritores.

A lo largo de esta década, ha entrevistado a un centenar de personas y tan sólo en un caso, los familiares de un hombre asesinado en el Castillo por los milicianos en septiembre de 1936 se han negado a hablar. «El resto, fueran de derechas o de izquierdas, me han abierto las puertas de sus casas y me han contado, aunque para ellos era algo desgarrador», explica el periodista, que rechaza la creencia generalmente aceptada de que la guerra civil sigue siendo un tabú en las Pitiüses: «He visto a todo el mundo muy predispuesto a hablar. Quizás nadie lo ha intentado hasta ahora. Había gente incluso que estaba esperando que llegara este momento, no para vengarse, sino para que se hiciera justicia, para que sus parientes no quedaran relegados al olvido», explica.

«Aquí padecieron todos. Todos -insiste Romero-. Trato de no ser complaciente con ninguna de las dos partes». `Els morts´ es un recorrido trágico por las vidas que segó la guerra en las Pitiüses desde que desembarcaron los milicianos el 7 de agosto de 1936 hasta la represión salvaje que se desató después de la huida de las tropas republicanas el 14 de septiembre cuando los nacionales tomaron el control. El libro está dividido en capítulos en función de cuándo y dónde se produjeron las muertes. Unos cuadros con los nombres de las víctimas, la fecha de su muerte, el lugar y otros datos que figuran en los archivos convierten la obra de Romero en un trabajo de consulta muy útil e imprescindible para los interesados en el tema. El libro llena un vacío en la escasa y, a menudo, poco rigurosa, bibliografía sobre la guerra civil en las Pitiüses.

Rescatar a los muertos

Rescatar a los muertos y devolverles su lugar en la memoria colectiva, despejar las circunstancias de su fallecimiento, ese es el propósito de Romero, que ha documentado la muerte de un total de 380 personas en su libro. Algunas fueron víctimas de bombardeos; 94 perecieron en la matanza del Castillo, perpetrada por milicianos; otros fueron asesinados en las sacas indiscriminadas de los falangistas, sin juicio previo; otros, murieron en acciones de guerra; otros, en campos de concentración nazis... «El objetivo de este libro es recordar a todos estos muertos, sin excepción y evitando cifras especultativas (que tanto daño hacen a la historia y la conciencia colectiva), con respeto y con la intención de ser un antídoto contra desmemoriados», escribe el autor en la introducción.

El investigador cuenta en cuatro páginas la historia de su abuelo, Miquel Romero García, desaparecido en la primavera de 1938 probablemente cerca de La Sénia. El relato es estremecedor. «Siempre me ha abrumado la angustia que debían sufrir mis tías, mi abuela y mi madre ante la incertidumbre de desconocer el paradero de Miguel. ¿Habría muerto? ¿Seguiría vivo? ¿Padecería alguna enfermedad o herida grave? ¿Pensaría en ellas? ¿Dónde estaría? ¿Reaparecería algún día? Seguro que esas mismas preguntas, esperanzas, desazón, las debieron padecer miles de personas en España y en las Pitiüses», concluye Romero.

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