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Infraestructuras

Formentera encadena licitaciones desiertas para el cementerio y el control del vertedero

La ampliación del camposanto de Sant Francesc no recibió ninguna oferta y el servicio de seguimiento ambiental del antiguo vertedero de es Cap ha fracasado ya en dos convocatorias consecutivas

Fachada del cementerio de Sant Francesc de Formentera

Fachada del cementerio de Sant Francesc de Formentera / Pilar Martínez

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Pilar Martínez

Pilar Martínez

El Consell de Formentera está encontrando dificultades para sacar adelante algunas de sus licitaciones. Dos actuaciones de naturaleza distinta, pero necesarias para la isla, han terminado recientemente con el mismo resultado: ninguna empresa ha presentado una oferta. Se trata de la ampliación del cementerio de Formentera, situado en Sant Francesc y del servicio para el control medioambiental del antiguo vertedero de es Cap de Barbaria, que dejó de recibir residuos urbanos en 2006.

La actuación en el camposanto resulta especialmente necesaria porque la infraestructura se está quedando pequeña y quedan pocas unidades de enterramiento disponibles. La propia memoria justificativa del proyecto advertía de la necesidad "urgente" de ampliar las instalaciones debido al grado de ocupación, al ritmo de utilización y a la escasez de espacios libres. Pero la cuarta fase de ampliación prevista tendrá que esperar después de que el primer concurso haya quedado desierto.

Las obras salieron a licitación por 488.645 euros sin IVA, 591.260 euros con impuestos, y el plazo para presentar propuestas terminó el pasado 8 de junio. La Mesa de Contratación comprobó dos días después que no se había presentado ninguna empresa y el procedimiento se declaró desierto.

Ante este resultado, el Consell informó de que se revisaría el presupuesto antes de volver a sacar la ampliación a concurso, con el objetivo de comprobar si la cantidad prevista se ajusta al coste real de ejecutar las obras.

La ampliación contempla 172 nuevos nichos, 58 columbarios y 14 sepulturas en tierra, estas últimas previstas para permitir enterramientos adaptados a confesiones distintas a la cristiana. También está planeado un espacio para depositar cenizas y la sustitución del actual almacén por un nuevo edificio.

Dos intentos fallidos con el vertedero

La falta de empresas interesadas se ha repetido con otro contrato muy diferente. El Consell de la pitiusa del sur tampoco ha conseguido adjudicar el servicio para la toma de muestras, análisis y seguimiento ambiental del antiguo vertedero clausurado de es Cap de Barbaria.

En este caso, ya son dos los intentos fallidos de sacar adelante este servicio en 2026. La primera convocatoria se publicó en abril de este año y terminó sin ninguna oferta cuando concluyó el plazo el 6 de mayo. El expediente fue declarado desierto el 15 de mayo.

Unas semanas después se puso en marcha un segundo procedimiento con el mismo objetivo y el mismo presupuesto: 45.884 euros sin IVA y 55.519 con impuestos. La licitación se publicó el 9 de junio y se cerró el 24 del mismo mes. La Mesa de Contratación confirmó el 3 de julio que no había concurrido ninguna empresa y propuso declarar nuevamente desierto el concurso.

Actuación obligatoria

Por el momento se desconoce si el Consell modificará las condiciones económicas antes de intentar por tercera vez adjudicar este servicio. Se trata, además, de una prestación obligatoria: el Real Decreto 1481/2001, de 27 de diciembre, establece que, una vez clausurado un vertedero, la entidad explotadora debe mantener un seguimiento durante un periodo mínimo de 30 años.

En el caso de es Cap de Barbaria, el antiguo vertedero dejó de recibir residuos urbanos en 2006 y las obras de clausura y sellado concluyeron en 2011. El Govern autorizó formalmente su clausura en febrero de 2014, por lo que el control ambiental deberá mantenerse, como mínimo, hasta febrero de 2044. Durante ese periodo deben vigilarse, entre otros parámetros, los lixiviados, las aguas superficiales y subterráneas, las emisiones de gases y la estabilidad del sellado, con el objetivo de detectar posibles afecciones ambientales una vez finalizada la actividad del vertedero.

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