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Servicios de playa

El Govern acepta parte de las alegaciones de Formentera y autoriza más hamacas y sombrillas

La nueva resolución de la conselleria del Mar y del Ciclo del Agua permite incorporar algunas instalaciones denegadas en mayo pero mantiene fuera otras que siguen sin cumplir los requisitos exigidos

Cala Saona en una fotografía tomada el verano pasado.

Cala Saona en una fotografía tomada el verano pasado. / Pilar Martínez

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Pilar Martínez

Pilar Martínez

La conselleria del Mar y del Ciclo del Agua del Govern balear, a través de la dirección general de Costas y Litoral, ha dictado una nueva resolución, fechada el 17 de agosto, sobre las instalaciones de temporada de las playas de Formentera para el periodo 2026-2029. El pronunciamiento llega después de meses de un proceso especialmente conflictivo, marcado por las discrepancias entre el Consell y el Govern y por las quejas de empresarios y comerciantes de Formentera afectados por la reducción de los servicios de playa. La nueva decisión permite incorporar determinadas ocupaciones que inicialmente habían quedado fuera, después de que el Consell modificara, redujera o reubicara parte de sus propuestas, aunque mantiene la denegación de otras instalaciones.

La resolución llega también en plena polémica por el reciente cese de Xima Ferrer como jefa de Costas y su sustitución por Joan Jaume Mulet, un relevo que ha coincidido en el tiempo con la fase final de este procedimiento. El Consell de Formentera ha desvinculado públicamente esta destitución de sus gestiones para defender sus instalaciones de temporada, saliendo al paso de diferentes informaciones que apuntaban a supuestas presiones por parte de círculos políticos y empresariales para intentar revertir la decisión de Ferrer.

Origen del conflicto

El origen del conflicto se encuentra en la resolución dictada el pasado 7 de mayo por la dirección general de Costas y Litoral, dependiente de la conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, que autorizó solo parcialmente la propuesta de renovación de autorizaciones presentada por el Consell y dejó fuera una parte de las hamacas, sombrillas y otros servicios solicitados para las playas de la isla, como casetas de socorristas, embarcaciones de rescate o instalaciones destinadas a garantizar la accesibilidad de personas con movilidad reducida. La decisión abrió un debate que se ha prolongado durante buena parte de la temporada turística y ha provocado malestar entre los sectores económicos afectados.

La Junta de Gobierno del Consell aprobó el 5 de junio interponer un recurso potestativo de reposición parcial contra esta primera resolución al considerar que algunos de los criterios empleados para denegar las instalaciones suponían una interpretación demasiado restrictiva de la normativa y no tenían en cuenta las características de las playas de Formentera.

Entre sus argumentos, defendían que las ocupaciones propuestas se mantenían por debajo de los límites máximos establecidos por la normativa estatal y que algunos criterios relativos a las distancias respecto a los sistemas dunares, la zona activa de playa o las franjas de paso admitían adaptación cuando existiera una justificación técnica suficiente y se garantizaran tanto la conservación ambiental como el uso público.

También sostenía que debía estudiarse reducir el número de hamacas y sombrillas antes que denegar completamente la ocupación.

Nuevas alegaciones

Aquel recurso fue resuelto el 17 de julio, aceptando el Govern retrotraer el procedimiento y conceder al Consell el trámite de audiencia que no habría tenido antes de la resolución inicial, permitiéndole presentar alegaciones, según informó la institución insular en su momento.

El Consell presentó entonces documentación técnica y una cartografía actualizada basada, entre otros elementos, en la ortofotografía de 2024 y en los informes disponibles sobre las zonas protegidas. También introdujo renuncias a varias instalaciones, reubicaciones de zonas de hamacas y sombrillas y reducciones de las superficies de ocupación.

Tras estudiar estas propuestas, la nueva resolución, firmada tan solo 10 días después del relevo en la jefatura de la dirección general de Costas, autoriza determinadas zonas de hamacas y sombrillas que habían quedado fuera inicialmente. En algunos casos se ha reducido la superficie, se ha cambiado la ubicación o se ha modificado su distribución, llegando a concentrar las instalaciones en una sola fila para reducir su impacto y garantizar el espacio de uso público de la playa.

Desde la conselleria dirigida por Juan Manuel Lafuente confirman la existencia de esta resolución, pero rechazan especificar los lotes afectados o el número de hamacas que podrán instalarse ahora. Tan solo señalan que las actuaciones autorizadas se distribuyen por diferentes puntos de Cala Saona, Cavall d'en Borràs, ses Illetes, Llevant, es Pujols, es Caló, es Copinyar, Migjorn, Arenals y s'Estany des Peix (el balizamiento del canal de entrada).

Algunas instalaciones continúan fuera

La resolución no acepta todos los cambios defendidos por el Consell, ya que sigue denegando determinadas instalaciones de hamacas y sombrillas en ses Illetes, el quiosco-librería de es Copinyar y "distintos quioscos, terrazas y casetas de baño" previstos en Cala Saona, es Pujols, es Copinyar, Arenals, Migjorn o es Ca Marí por no cumplir, según el análisis realizado, los requisitos técnicos, jurídicos o ambientales exigidos.

Para terminar, la resolución establece que las instalaciones autorizadas deberán adaptarse a la realidad física de cada playa y que, si la configuración de la costa cambia, podrán modificarse, ajustarse o incluso eliminarse "previa comunicación y de forma consensuada" con la conselleria de Lafuente.

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