Infraestructuras
Rechazo vecinal a un circuito de motocross en Formentera por presuntas irregularidades urbanísticas y administrativas
Una veintena de vecinos denuncian movimientos de tierra sin licencia, errores en el expediente del Consell que autorizó una competición y molestias por ruido y polvo junto a viviendas de la zona

Señalización del circuito de motocross, en la carretera principal de Formentera / P.M.V.
Un grupo de vecinos y propietarios de estancias turísticas colindantes con el nuevo circuito de motocross de Formentera ha exigido al Consell el desmantelamiento de la instalación por presuntas irregularidades urbanísticas y administrativas. Los afectados, una veintena de personas que han constituido una asociación, subrayan que no rechazan la práctica del motociclismo, sino la ubicación elegida para la infraestructura, junto a viviendas y alojamientos turísticos, así como la forma en que se habría tramitado la autorización para su creación.
El circuito se encuentra en una finca rústica junto a la carretera principal, antes de llegar a Sant Ferran desde Sant Francesc, a la altura de Insafor. Los vecinos explican que al principio pensaron que la maquinaria pesada que vieron en la zona estaban relacionados con las obras de la carretera, pero después comprobaron que se trataba de movimientos de tierra para habilitar un trazado de motocross.
La primera actividad, promovida por el MotoClub Formentera, se celebró el 26 de abril, con una prueba puntuable para el Campeonato de Motocross de Ibiza y Formentera que atrajo a numerosos participantes y espectadores. Según los afectados, la entidad organizadora les trasladó en ese momento que se iba a crear un circuito permanente en la parcela que habían alquilado y que contaban con todos los permisos.
Autorización del Consell
A raíz de esa respuesta, los vecinos buscaron asesoramiento jurídico y el despacho Gómez Ferrer Advocats solicitó al Consell de Formentera copia del expediente de la autorización para llevar a cabo esta actividad. Al acceder a la documentación, comprobaron que el permiso no amparaba un circuito permanente, sino dos actividades concretas: la prueba del 26 de abril y una diada de iniciación prevista para el 16 de mayo, que no llegó a celebrarse tras las protestas vecinales.
El permiso se concedió para una actividad no permanente e inocua, figura que no exige informe técnico previo porque el titular declara bajo su responsabilidad que cumplirá la normativa sectorial, pero sí obliga a devolver el terreno a su estado anterior, cosa que no ha ocurrido dos meses y medio después. Según los abogados, la documentación era “un poco deficiente, por decirlo de alguna forma” y contenía errores que el Consell no habría advertido.
Entre las principales irregularidades, señalan la ausencia de licencia urbanística para los “relevantes movimientos de tierras” ejecutados antes de la competición. Sostienen que esos trabajos sirvieron para crear el trazado y recuerdan que la propia organización publicó imágenes y vídeos de maquinaria pesada trabajando en la parcela pocos días antes del evento, contradiciendo la afirmación de conseller de Deportes, Hugo Martínez, que había afirmado en Ràdio Illa que ese circuito ya existía con anterioridad.
También consideran especialmente grave que el plano incluido en el expediente donde se delimita el circuito y las diferentes zonas, como el paddock, el área del público o los aparcamientos, se hizo con anotaciones a mano sobre una imagen aérea de Google Maps que ni siquiera corresponde a la finca de la prueba, sino al antiguo circuito clausurado de es Cap de Barbaria.
A ello añaden que la autorización excluía expresamente las actividades itinerantes o de venta ambulante sin título habilitante, aunque durante la competición hubo servicio de bar, música y rifas.
Ruido y polvo
Más allá de las presuntas deficiencias administrativas, los vecinos relatan molestias importantes durante la carrera: ruido y polvo insoportables, animales asustados y residentes de avanzada edad y niños alterados. Los propietarios de estancias turísticas aseguran que recibieron quejas de clientes y que algunos decidieron cerrar las reservas para el 16 de mayo, lo que les habría provocado un perjuicio económico.
También denuncian falta de control durante la prueba, con vehículos aparcando en cualquier sitio, incluso dentro del Parque Natural de ses Salines de Ibiza y Formentera, y personas accediendo a terrenos privados para hacer sus necesidades.

Imagen aérea del circuito el 26 de abril extraída del Instagram del club / D.I.
Tras comprobar que el circuito seguía instalado y que el terreno no había sido restituido a su estado anterior, los afectados presentaron el 26 de mayo una acción pública urbanística. El 2 de junio registraron otro escrito solicitando medidas de cese y prevención de reiteración, al constatar que la parcela seguía utilizándose puntualmente para entrenamientos. El pasado 1 de julio, una persona que paseaba por la zona llamó a la Policía Local al observar una motocicleta circulando a gran velocidad por la parcela. Los agentes levantaron un acta que los abogados de la asociación ya han solicitado para incorporarla al expediente.
Instalación permanente
La existencia de un rótulo en la carretera que señala el circuito ha incrementado la preocupación vecinal, ya que temen que, mediante una política de “hechos consumados” y por el “especial cariño” con el que, a su juicio, se trata esta actividad desde la conselleria de Deportes, se pretenda consolidar una instalación permanente en una ubicación que consideran inadecuada.
Desde el gabinete jurídico recuerdan que un circuito estable exige cumplir numerosos requisitos de seguridad, control de aforo, aparcamientos, impacto acústico y protección del entorno. De hecho, señalan que en Ibiza no existe un circuito de estas características pese a años de intentos, precisamente por la dificultad de encontrar un emplazamiento adecuado.
Desde el Consell admiten que "tras la celebración de la prueba del 26 de abril", se constató que la actividad "no se había desarrollado en el emplazamiento que figuraba en la documentación presentada", pero afirman que, aunque el plano no era el correcto, la información catastral sí lo era. Añaden que estas circunstancias junto a las quejas de los vecinos y las modificaciones del terreno que pudieron observarse posteriormente y que no se habían declarado en la solicitud, motivaron la revisión del expediente y la suspensión de la segunda prueba prevista. Desde la institución insular aseguran estar "actuando" para que el terreno recupere el estado en el que se encontraba, "con el seguimiento correspondiente para comprobar que se cumplen los requerimientos efectuados". Por su parte, en el pleno ordinario de junio, el conseller de Urbanismo, Javi Serra, afirmó que "no había una ubicación definitiva" para el circuito y que se estaban consultando al Govern balear "sobre una serie de terrenos".
Miembros de la asociación vecinal denuncia haber recibido insultos y amenazas en redes sociales tras expresar sus quejas. Aun así, aseguran que seguirán vigilantes y que utilizarán "todos los mecanismos legales" a su alcance, primero en vía administrativa y, si fuera necesario, también judicial.
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