Entrevista | Tomás García Actor
Tomás García, hombre que sufrió la agresión homófoba: "Volveré a Formentera para demostrarle a todo el mundo que no hay que tenerles miedo a los agresores"
El actor, que lleva toda la vida viviendo en Ibiza, fue el pasado viernes 1 de mayo a Formentera para, al día siguiente, interpretar la obra de teatro 'Entre pares'
La madrugada del sábado volvía a su hotel cuando él y un compañero fueron agredidos por dos hombres

Tomás García, hombre agredido en Formentera, en las instalaciones de Diario de Ibiza. / J.A. Riera

Tomás García, actor que lleva toda la vida viviendo en Ibiza, fue el pasado viernes 1 de mayo a Formentera para interpretar, al día siguiente, la obra de teatro 'Entre pares'. La madrugada del sábado volvía a su hotel, en Sant Ferran, cuando él y un compañero fueron agredidos por dos hombres.
¿Qué pasó esa noche en Formentera?
Estrenamos la obra 'Entre pares' con la ayuda del Consell y del Ayuntamiento de Ibiza en el teatro Can Ventosa y con el apoyo del colectivo LGTBI+ de Ibiza La Llave del Armario, se financió la función en Formentera también. Nos fuimos a cenar al restaurante Casa Pepe y cuando terminamos de cenar, decidimos volver al hotel porque al día siguiente había ensayo por la mañana. De camino al hotel, la directora de teatro y su asistente iban delante, y yo y mi compañero íbamos detrás. Mi compañero me dijo, 'mira, es tu cartel', señalando a la esquina y me emocionó verlo allí, por lo que me propuso hacer una foto con el cartel. La calle en la que estaba es completamente peatonal, pero cuando empieza a hacerme fotos, sentimos un fuerte pitido y vimos una luz destellante. Resulta que un coche quería entrar en esa calle, y frena justo antes de arrollar a mi amigo. Entonces, mi amigo se mueve, y el coche sigue hacia adelante. Me acerco y le golpeamos la ventana del coche diciendo: 'Tío, esas no son maneras, esta no es una calle donde tengas preferencia, así que si vas a pasar, por favor, dínoslo, y te hacemos paso, pero no nos tires el coche encima'. Entonces, baja el piloto diciendo '¿tienes ganas de bronca?', y yo digo 'tío, cálmate', y sale el copiloto. Al ver que venía, yo ya me acerco al copiloto, y le digo: 'Tío, de verdad, soy actor, este es mi cartel, hay una obra de teatro, incluso os invito'. No me deja ni acabar la frase, veo que viene con ganas de atizarme. Yo le dije: 'No te preocupes, déjalo', y empezaron a balbucear entre ellos. Cuando van a entrar al coche de nuevo, uno dice 'encima, maricón' y el otro le contesta 'no te preocupes, ahora vuelvo y me los cargo a los dos'. Nos quedamos mirando mi amigo y yo, y dije: 'Están borrachos, déjales que se vaya' y el coche siguió.
¿Los del coche estaban ebrios?
Yo dije eso, pero realmente no lo sabía. El coche paró en la esquina de la calle Sant Jaume, delante de una casa, el copiloto baja, abre la puerta de la casa y baja una chica del coche e intentan entrar. La chica saluda y se mete otra vez en el coche. De repente, el coche va marcha atrás a toda hostia a donde estábamos nosotros. Cuando hizo eso, ya le golpeamos con fuerza el coche, diciendo: '¿De qué vas?'. Entonces sale el piloto a intentar golpear a mi amigo y lo aparto un poco. En ese momento sale el otro, que estaba donde la casa, corriendo hasta aquí y me atiza directamente a mí. Cuando siento este golpe, veo todo blanco y solo siento más golpes. Cuando logro abrir los ojos, lo que veo es que la chica tenía a mi amigo sujeto de los brazos y veo manos que me venían encima, que me estaban pegando. Después, ya vi que venían unos chicos italianos y nos separaron.
Una chica me dijo: 'Ve al hospital, mira', y cuando me giro veo un reguero de sangre en el suelo
Yo me llevé todas las hostias y en ese momento estaba preocupado por la obra de teatro que tenía que estrenarse al día siguiente a las seis de la tarde. El ensayo general era a las diez de la mañana y en aquel punto eran las dos de la mañana. En ocho horas tenía que estar perfecto. Yo, preocupado, digo, bueno, me han lastimado la cara, voy a ponerme hielo y mañana con maquillaje se va, pero una de las chicas italianas me dice: 'No, ve al hospital', y yo le respondo: 'No, no hace falta, voy al hotel y ya me pongo algo de hielo'. En ese punto me señala: 'No, ve al hospital, mira', y cuando me giro veo un reguero de sangre en el suelo. Entonces me toco la cabeza y toda mi mano estaba llena de sangre. Accedí a ir al hospital.
¿Cómo fue la visita?
Cuando llegué al hospital me atendieron y me dicen que me tenían que poner cuatro puntos más o menos y que me tenían que vendar la cabeza. Yo le dije que no, que tenía que hacer la obra y que no podía tener la cabeza vendada. Después de una conversación que tuvieron los médicos, me dijeron: 'Mira, te vamos a ayudar a que hagas la representación, pero después de la obra tienes que ir al hospital porque aquí no tenemos TAC, no tenemos nada y no sabemos qué más ha pasado, te estamos curando lo externo'. Me dijeron que lo lógico sería que me mandaran en helicóptero a Can Misses, pero que como me negué, entre dos médicos me cogieron la cabeza y la unieron [en referencia a la brecha], me pusieron como medio bote de pegamento. Me dijeron, 'mañana te peinas con un poco de gomina y no se va a notar y te maquillas bien y ya está'. Y eso fue lo que hice.
¿A su amigo qué le pasó?
No puedo hablar por él, solo de lo que yo sentí, vi y oí, ya tendría que contar él lo que vivió esa noche. Si él quiere o no quiere denunciar es un tema personal.
¿Usted sí que denunció?
Sí, ya está denunciado en la Guardia Civil.
¿Cómo fue la representación?
Salí con mucho maquillaje, con toda la cara hinchada, pero sonriendo. Hice la representación lo mejor que pude tratando de denunciar la situación, pero por dentro estaba completamente desconcentrado y mi cabeza no paraba de dar vueltas. Yo decía el texto porque me lo sé, conozco la obra, hemos trabajado mucho en ella y no podía decepcionar tampoco a la gente que se ha tomado el tiempo de ir a ver esta obra y le interesa. Es un tema que no hay que callarlo, no hay ningún derecho a golpear a nadie bajo ninguna circunstancia. Podría haberme pasado a mí como podría pasar a cualquier otra persona y era simplemente porque estos venían con ganas de gresca y lo que más les molestó, creo, es el hecho de que pensaran que somos gais. Que además, ni siquiera me lo preguntaron. Ellos qué saben con quién me meto a la cama. Soy actor y estoy interpretando un papel, entonces, quién sabe si soy hetero, bisexual, gay o trans. Nadie tiene por qué indagar en la vida de nadie ni lastimar a nadie por quien sea.
¿Qué pasó después?
Después de la representación, volví al hotel y allí ya me bajaron la adrenalina, los calmantes, los sedantes y todo lo que me dieron en el hospital, y ya me empezó a doler la cabeza. Al día siguiente cogí el barco a Ibiza. Era el Día de la Madre, así que fui a Santa Eulària a saludar a la familia, y cuando volví a casa después de comer, ya me acosté y estaba bastante cansado. Me tomé la medicación, y cuando me desperté el dolor de cabeza ya era insoportable. Entonces, me acerqué al hospital, y me ingresaron directamente y ahí estuve hasta el martes por la noche.
¿Qué le hicieron en Can Misses?
Me hicieron tres TACs, una tomografía computarizada y ahí fue cuando vieron que tenía hemorragias internas en la cabeza. Ahora me hacen seguimiento, el día de hoy [jueves] tengo que volver al hospital y hacer la próxima cita con traumatología para que vean cómo va yendo. Cuando las hemorragias son pequeñas, simplemente tienen que irse y seguir su curso, pero si alguna sigue quizás hay que intervenirla. Por ahora todo va bien y esperamos que siga así, que se quede en un susto y que pueda contarlo, porque el pobre Samuel [joven de Galicia que murió tras sufrir una agresión homófoba] cayó mal, contra el bordillo y murió.
¿Usted ha llegado a estar en una situación similar?
No, yo he vivido toda mi vida aquí, y es un lugar lleno de paz, armonía, un oasis para el mundo en general. Mucha gente que ha sido discriminada en su país, que ha sido repudiados, y todos han venido a Ibiza porque aquí nadie les juzga ni les dice nada. Famosos de todo el mundo caminaban por la calle como querían, sin maquillaje, con chanclas, porque se sentían libres. Y yo desde pequeño he visto parejas de todo tipo y siempre me ha parecido lo más natural del mundo. Además, me he movido por toda Europa, he viajado y he ido hasta Arabia Saudí, Japón, Inglaterra, Sudáfrica y nunca me ha pasado nada.
¿Cree que es algo que está cambiando en los últimos años?
Creo que últimamente vivimos en una sociedad de poca tolerancia y de poca empatía. Precisamente en los últimos años las peleas callejeras se están convirtiendo en algo normalizado. Y es algo que no se tiene que normalizar. Yo recuerdo cuando empezaba a salir iba a las discotecas y siempre había algún borracho que te insultaba o lo que sea, pero no pasaba de eso. Pero llegar al punto de querer agredir o intentar matar a alguien, eso es muy grave. Lo que más me preocupa es que el buen nombre de las islas se vea dañado por energúmenos como estos.
¿Cómo cree que se debería hacer frente a este tipo de violencias?
Creo que nos falta un poco de mano dura con respecto a este tipo de agresiones. Si los agresores realmente recibieran las condenas que se merecen, si a los delitos de odio se les pusieran penas máximas, la gente entendería que no puede hacer esas cosas. Pero cuando insultar es gratuito y nadie dice nada, en redes, por ejemplo, es fácil que crezcan los discursos de odio. Tu libertad termina donde empieza la de la otra persona. Todo eso tendría que estar regulado. Creo que desde las instituciones habría que poner penas más rígidas, como se ha hecho con las leyes de tráfico y se han reducido con ellas los muertos en las carreteras.
¿Hay algo más que quisiera añadir?
Una cosa importante es que no temo lo que me haya pasado a mí. Lo que más me ha afectado es cómo ha afectado la noticia a mi familia, a mis amigos y a mis seres queridos. Sin embargo, voy a volver a Formentera, y me lo he prometido a mí mismo, aunque sea con la obra o por la calle, para demostrarle no solo a Formentera, sino al mundo, que no hay que tenerles miedo a los agresores. No me llevo ningún mal recuerdo ni ninguna mala imagen de Formentera, todo lo contrario. Todo mi apoyo a esta isla hermana que no tiene la culpa de que haya dos desalmados que estén haciendo eso.
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