Crisis migratoria
La Formentera más solidaria acompaña a la mujer migrante embarazada en su entierro mientras siguen llegando muertos a la costa
Un numeroso grupo de personas se ha congregado este miércoles en el cementerio de Sant Francesc para acompañar y despedir a la mujer que fue encontrada flotando cerca de la playa de ses Canyes mientras se confirma la localización de un nuevo cadáver en la zona de s'Estufador, posiblemente de una migrante, que se convierte en el tercer cuerpo llegado a las costas de Formentera en menos de una semana

La inscripción de Pepín Escandell dedicada a la madre y a su bebé no nacido / Pilar Martínez
Era cuestión de tiempo y oportunidad que la sociedad más concienciada y humana de Formentera levantara su voz, aunque haya sido de manera silenciosa, para demostrar que, al menos a una parte de la población de la isla, sí le importa que las personas mueran ahogadas intentando dejar atrás sus miserias para llegar a la tierra prometida.
Este miércoles, a las 11 de la mañana, se daba sepultura en el cementerio de Sant Francesc a la mujer embarazada que fue localizada el pasado 30 de marzo flotando cerca de la playa de ses Canyes, en es Pujols. No se sabe exactamente quién está en el origen del mensaje que circuló por las redes sociales durante la tarde del martes informando del día y de la hora del entierro, pero la consecuencia fue que más de una treintena de personas se congregaron frente al pequeño nicho donde a partir de ahora reposan los restos de esa madre y su bebé no nacido, para acompañarlas en su despedida de la vida terrenal.
Muchas de ellas portaban flores y algunas pudieron esbozar algunas palabras de adiós a pesar de la tristeza. "Que seas la última que tenga que ser enterrada de esta forma", deseaba una de las mujeres que se acercó a depositar su ofrenda junto al ataúd. Un deseo que, por desgracia, no se va a cumplir, pues tras la pequeña ceremonia improvisada, el canal de televisión autonómico IB3 adelantó que el cuerpo en avanzado estado de descomposición de otra mujer había sido localizado tan solo un día antes, el martes. Fue en la zona de s'Estufador, sobre las seis de la tarde, y con este hallazgo ya son tres los muertos, probablemente migrantes procedentes de África, que el mar ha llevado a las costas de Formentera en menos de una semana.

Una de las asistentes al improvisado funeral deposita unas flores frente al ataud / Pilar Martínez
Antes de tapar con bloques de hormigón y cemento la sepultura donde estaba el ataúd, Pepín Escandell, el enterrador de Formentera, pidió un minuto de silencio para que cada uno, en su interior, se despidiera de "estas dos personas, porque una de ellas, aunque pequeñita, también era persona". Y así dejó constancia en el escrito que ya ha tenido que plasmar en demasiadas ocasiones estos últimos años: "Muertas en el mar. Desconocidas".
Dátiles y leche
Una joven vestida de negro repartió entonces dátiles y un poco de leche a cada uno de los presentes, explicando que "es lo que se hace" en los entierros cuando el fallecido es musulmán. Un sencillo homenaje que los familiares de la mujer y su hija, si algún día son identificadas, seguro que agradecen.
Tras el entierro, varios de los asistentes explicaron que habían acudido con el único objetivo de acompañar y despedir a una persona de la que solo se sabe que estaba embarazada de unos cinco meses de una pequeña y que "seguramente estaba buscando una vida mejor para ella y su familia para acabar muriendo en el camino". "Es muy humano y necesario despedir a alguien de quien nadie se va a despedir porque, simplemente, sus seres queridos no saben que ha muerto", añadía otra de las personas que se acercaron al cementerio.

Una joven musulmana repartió dátiles y leche entre los asistentes / Pilar Martínez
También quisieron estar presentes los dos hombres que encontraron, no solo el cuerpo flotando en el agua de la mujer enterrada este miércoles sino, también, el del varón que apareció el domingo en es Pujols. "Salimos a caminar por la playa y vimos al hombre a unos diez metros de la orilla", explicaba sobre el último hallazgo. "Intentamos sacarlo nosotros, pero no pudimos, por lo que llamamos a la Guardia Civil", recuerda antes de finalizar con una sencilla y sincera frase que no entiende de fronteras ni religiones: "Deseamos paz para todo el mundo".
"Que este drama, esta tragedia, que no pase desapercibida" pedía otro de los presentes.

Pepín Escandell cierra el nicho con el ataúd dentro / Pilar Martínez
Pero por el momento, el drama continúa y los cuerpos sin identificar se acumulan en el cementerio de Formentera. Con la madre y su hija ya son 21 los fallecidos en el mar que reposan en el camposanto de Sant Francesc. En los próximos días, se sumarán otros tres, dando continuidad a una catástrofe humana que desde ciertos círculos se intenta silenciar o, al menos, obviar, mientras la sociedad civil intenta dotar de un mínimo de dignidad a las personas detrás de estas muertes innecesarias.
Un delicado ramo de flores del colectivo Caminando Fronteras quedó apoyado sobre el nicho al finalizar el entierro con una tarjeta donde se leía: "No dejaremos de buscar a tu familia. No dejaremos de buscar tu nombre. Descansa en paz".
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